Fue anoche cuando un encuentro más de Laura con Laura ocurrió. El día había transcurrido bien. Despues de un día sin grandes afanes y habiendo cumplido con las labores como voluntaria del Parque y moradora de la isla de la Marina, nos reencontramos una vez más con la pareja de Francés e Italiana con sus dos hijos hippies a la orilla del mar. Los acompañamos en la visita al faro de la isla, el cual, sería encendido a las 5:30 de la tarde, tal como lo hacía cada tarde para cumplir con su mísión. Aproveché para desenpolvar el francés olvidado en el tiempo y abusivamente ocupado por el portugués recientemente aprendido. A pesar de hablar un mundo de burradas, Elena y Jerry, me fueron corrigiendo mientras su hijo mayor de 6 annos de edad, se burlaba de mi como solo lo saben hacer los ninnos, con absoluta franqueza y con un toque de crueldad. Cómo me gusta la sinceridad de los ninnos chiquitos... similar a la de los borrachos cuando todavía pueden hablar.
Ya entrando la noche, fuimos invitadas al barco de turistas por uno de los instructores de buceo a quien conocemos desde la semana pasada. Sin siquiera darme el chance de decir que si, dije NO a la invitación. Dije que no haciendo honor a uno de los pecados capitales: la pereza. No pereza por querer irme a dormir. Pereza de encontrarme con una persona que me había gustado la semana pasada. Sentí no querer estar en el día de querer llamar su atención ni la de nadie más, de reirme de sus bobadas y beber jugo mientras él bebería cerveza. No quice ni quiero volver a hacer esfuerzo al conocer alguien que me gusta, porque me parece que de esa forma me convierto en alguien que no soy. Si no resulta, "de lo que se pierde... de lo que me salvo". Aquí es donde creo que cualquiera que se ha enamorado está de acuerdo con que una de las sensaciones más agradables en la vida, es sentir la inconfundible sensación de la afinidad...
Me dió pesar negarme a la oportunidad, en no darle gusto a Clari a pesar de haber sido honesta con lo que sentí querer hacer. Supongo que fue la mezcla de hormonas con luna llena, más el viaje interno que quiero tener en este momento de mi vida.
Ahora estoy escribiendo, casi amaneciendo un nuevo domingo, con la suerte de empezar a ver formas y colores que se dibujan en el mar frente a mi ventana. No envano estoy despierta a esta hora. Es mi cabeza que me quizo recordar que ayer antes de dormir tuve muchos sentimientos revueltos. De lo que no puedo huir es de mi misma, de mis emociones. Mentira, claro que puedo huir. Podría estar todo el día distraída ocupada haciendo mil cosas o quedándome en la cabeza sin darle importancia a los sentimientos. Después de todo, ya lo he hecho. Creo que todos hemos caído en ese andar loco de estar pensando en que va a pasar mannana, en que pasó ayer, en juzgarnos y juzgar a los demás, sintiendo envidia, movidos por la ira, respondiendo con soberbia, calmando la ansiedad con alguna adicción. No en vano los 7 pecados capitales son los que son... un resumen del genero humano... de lo que todos debemos vivir.
Como resumen de este escrito queda la siguiente frase: Los momentos en los que uno siente estar inconforme con un montón de características propias, son los que con más frecuencia desaprovechamos, siendo los mismos, los más interesantes para conocernos mejor.
Lau!! me puedo robar esa última frase???
ResponderEliminarPor qué decir que no? como detesto privarme de cosas que quiero hacer, por evitar otras experiencias... puro aprendizaje al fin y al cabo... o no???
Un beso grande!!