Hacer parte de la multitud = deseo de pocos. La exclusividad es lo que nos gusta. Claro que me habría gustado estar sentada en primera fila con los demás "VIPeanos", màs cuando la situación exige un ahorro diario para estirar el dinero al máximo para seguir viajando, este es uno de esos lujos que no existen… unas por otras. Al menos hoy me bañé con agua caliente aunque después mi destino fue hacer parte de la multitud arrabalera que no deja de ser curiosa y chistosa hasta que empiezan a decirse insultos supuestamente graciosos, para mi algo pesados. Por ejemplo la señora junto a mì, para pedirle a un señor delante de ella que se sentarà terminò dicièndole “yo por lo menos nacì de una mujer no como usted que nació de un perro” comentario con el cual quedo loca y termino riendo por no llorar.
Aunque sobrevivir entre la multitud no es mi fuerte, la celebración del Inti Raymi fue un exquisito sancocho de identidad Cuzqueña /Peruana. Cerca de 300 artistas en escena en el Sacsayhuaman (Centro Sagrado Inca en Cuzco, coloquialmente llamado Sexy Woman) nos deleitaron con sus danzas y actuación. Aunque el calor fuera infernal y la multitud el plato fuerte del día, la celebración era algo que debíamos ver. Ahora estoy un poco baja de ánimo porque creo que después de estar por tantos días en medio de la naturaleza, con poca gente alrededor y sin carros, estar de nuevo en la civilización cuesta. Tocará ir a hacer un coctail de pisco para el cual los ingredientes nos esperan y volver por última vez a la fiesta Cuzqueña a batir el esqueleto.
Ayer llegamos de Machu Picchu después de caminar una vez más la carrilera del tren por 33 kms, aunque esta vez fuimos exitosamente arrastradas unos 4 kms por un tren local. No nos colgamos peligrosamente del ùltimo vagòn, solo nos subimos como “Pedro por su casa” y logramos hacer como si buscáramos el DNI (carnet de identificación de los peruanos) antes de ser expulsadas del tren. El plan habría sido exitoso de principio a fin si en vez de entrar como “Pedro por su casa”, hubiésemos entrado “como por la casa de Pedro”. Habernos quedado en la entrada del vagòn y no haber entrado hasta la mitad bien sentadotas, no habría llamado la atención de los guardias ni la curiosidad de los sapos. De haber sido pilladas solo por los guardias el plan posiblemente habría sido exitoso, de los sapos, en este caso una sapa no nos escapábamos ni en sueños y así fue. A mi modo de ver ya nos merecíamos viajar en tren después de ser casi locales, conocidas como las colombianas que trabajaron en el mariposario, quienes sin querer terminaron como modelos de ropa reciclado apareciendo en tele pacìfico y en el periòdico local, y hasta entrando en tres ocasiones al Santuario de Machu Picchu invitadas.
La ùltima entrada a Machu Picchu fue el día del Solisticio de Invierno, Junio 21. En ese caso si funcionò entrar como ya dije que entra Pedro. Bueno y volviendo al deseo de pocos por hacer parte de la multitud, tengo un dato curioso: Para quienes han oído sobre el Santuario Machu Picchu o han estado allì, han de saber que en Wayna Picchu es el “cerro joven” donde solo 400 personas al día pueden entrar. Lo curioso sobre esto es que desde que lo volvieron un lugar exclusivo después de que antes subía quien quería, la gente se esfuerza, madruga, hace fila, pelea y luego entra corriendo como si regalaran pan en la cima. Nos despedimos como nos merecimos y el lugar merece: con rezos, meditaciones profundas, peticiones y promesas por cumplir.
Ya se acaba el tiempo en Perú. Como el paro en la frontera con Bolivia sigue pesado y bajar por Chile sería seguir sometiéndonos al frío, solo nos queda irnos a Brazil. Ahora habrá que hacer cuentas de plata porque por aprender portugués, ya hemos estado en la tarea, claro empezando por comernos el cuento de que es facilísimo. Ya con dos clases formales e informales de nuestra amiga Brazilera Estela, varias clases de unos moachos muy especiales así como el seguimiento juicioso del libro de amor que me regaló el librero de Machu Picchu, el portugués esperamos tenerlo dominado en par patadas.
Desde Cuzco me despido contando una vez más en que ando, para donde voy, cómo estoy a quienes quieran saber y a quienes quieran tener una forma de antojarse de emprender el viaje. Me hace falta hablar con mi gente, la verdad. A veces me hace falta tener momentos en los que no hago nada porque no hay nada que hacer. Me preocupo a veces por la incertidumbre que me genera que hacer al volver. Todo eso se alivia cuando me doy cuenta que estoy en el viaje que tanto soñé. El trabajo que estoy haciendo conmigo misma no es fácil. Sigo en la movida, contando algo porque siempre hay algo que contar.
El viaje continúa: vivencias, sensaciones, emociones, ilusiones, opiniones, creencias, revelaciones y más, mucho más.
viernes, 24 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Al son de la vida en Aguas Calientes
Oh musas de la inspiración, lleguen a mi en el momento en que tenga un teclado para escribir o al menos un fósforo, una vela, cuaderno y lápiz (todos al tiempo) para poder plasmar lo que me indican! Estando en el medio de la nada, con un computador a 20 minutos de la casa, carísismo y a horas normales y sin tener los útiles necesarios para escribir al tiempo en el momento en que la inspiración llega a mi y no cuando yo decida, es ligeramente complicado escribir con la mejor calidad, espero estar logrando algo...
Ya en luna llena, me declaro una mentora de lo que me iba a pasar cuando hace unos días escribí el siguiente texto:
"Sigo en Machu Picchu, esperando a que llegue la luna llena porque según los que saben (mis compañeros de trabajo) en luna llena se “mueven más energías”. Bueno pero si se mueven más energías, me volveré un terremoto entonces. Desde que salí de Bogotá he estado más ansiosa, más pensativa, más tranquila, más contenta y más soñadora que nunca. Si el deber ser humano es estar más concientes de nuestra misión en el mundo, creo estar enchufándome. Me encuentro de repente creyendo que lo positivo llama a los positivo y lo negativo a lo negativo porque lo estoy viviendo!. No soy ninguna vendedora o experta en marketing (solamente de mates a la entrada de Machu Pucchu) pero se que algo en mi está cambiando.
Lo de la venta de mates es un ejemplo de lo que estoy hablando. Antes de ayer fuimos a vender mates como de costumbre pero cuando llegué a la fila me sentí desubicada, no quería estar allí, los turistas me eran antipáticos, me parecieron todos tan ridículos…. Fue así como contagié a mi compañera Claris y por supuesto, vendimos tan solo dos mates. Por el contrario, los otros días, estábamos tan decididas de dar lo mejor que las ventas fueron fáciles, la gente era amable y vi en las personas lo mejor de si. Aun así, estamos pensando en algun otro negocio, la levantada cuesta, más que el mate y que el café..."
El señor de la tienda de libros me prestó un libro sobre marketing, aun así, sin el ánimo de ofender a nadie, solo me dio risa. Bueno parte, me dio risa y parte no lo entendí. Hablaba sobre lo dependientes que somos del mercado y todo lo guiaba hacia ejemplos de empresas inmensas, como si la persona que leyera el libro, fuese a poner un emporio al terminar de leerlo como uúnica opción de vida… ninguna panadería de barrio. Gracias a Dios hay mucha gente en Colombia y en los lugares visitados en el viaje que aun quiere mantenerse chiquito.
Por último, a sabiendas que no es seguro el momento en que pueda volver a escribir, cuento la experiencia del mercado, la cual se resume en colores, sabores y risas. El cuento de hoy en el mercado sigue a continuación...
Al son de Betty la fea fui comprando las frutas para mañana. Las "mamitas" (mujeres bien robustas usualmente con al menos un diente plateado que venden en la plaza) van ofreciendo a los precios de Machu Picchu = caros. La cara de extranjera me delata y a pesar de usar términos como "la yapita" (nuestra ñapa, regalito adicional por la compra) e intentar el acento local, me pilla la mamita Antonia y entonces le lanza una frase en Quechua a la compañera ante lo cual ambas me sonrien burlonas. Me acordé de cuando yo hacía el mismo chiste cuando chiquita hablando en jeringonso o en inglés aprovechando de algún "burro" que no entendiera. Bueno en este caso la burra (yo) compró y no tuvo más opción que salir con el rabo entre las piernas ante la ingorancia del dialecto local.
Debería aprender Quechua. Ya se palabras místicas que me han enseñado mis compañeros que a mi me suenan chistosas, como el bebesito balbuceando. Vamos a ver como se desarrollan las cosas, por ahora seguiré viendo la gente que siempre está de paso por acá. Ya como locales de la zona la misma ropa nos delata y afrtunadamente el río es el plan de todos los días, como monitos con jabón en mano hacemos el deber. Un día más desde Aguas Calientes, Machu Picchu. Cuando partimos? Amanecerá y veremos
Ya en luna llena, me declaro una mentora de lo que me iba a pasar cuando hace unos días escribí el siguiente texto:
"Sigo en Machu Picchu, esperando a que llegue la luna llena porque según los que saben (mis compañeros de trabajo) en luna llena se “mueven más energías”. Bueno pero si se mueven más energías, me volveré un terremoto entonces. Desde que salí de Bogotá he estado más ansiosa, más pensativa, más tranquila, más contenta y más soñadora que nunca. Si el deber ser humano es estar más concientes de nuestra misión en el mundo, creo estar enchufándome. Me encuentro de repente creyendo que lo positivo llama a los positivo y lo negativo a lo negativo porque lo estoy viviendo!. No soy ninguna vendedora o experta en marketing (solamente de mates a la entrada de Machu Pucchu) pero se que algo en mi está cambiando.
Lo de la venta de mates es un ejemplo de lo que estoy hablando. Antes de ayer fuimos a vender mates como de costumbre pero cuando llegué a la fila me sentí desubicada, no quería estar allí, los turistas me eran antipáticos, me parecieron todos tan ridículos…. Fue así como contagié a mi compañera Claris y por supuesto, vendimos tan solo dos mates. Por el contrario, los otros días, estábamos tan decididas de dar lo mejor que las ventas fueron fáciles, la gente era amable y vi en las personas lo mejor de si. Aun así, estamos pensando en algun otro negocio, la levantada cuesta, más que el mate y que el café..."
El señor de la tienda de libros me prestó un libro sobre marketing, aun así, sin el ánimo de ofender a nadie, solo me dio risa. Bueno parte, me dio risa y parte no lo entendí. Hablaba sobre lo dependientes que somos del mercado y todo lo guiaba hacia ejemplos de empresas inmensas, como si la persona que leyera el libro, fuese a poner un emporio al terminar de leerlo como uúnica opción de vida… ninguna panadería de barrio. Gracias a Dios hay mucha gente en Colombia y en los lugares visitados en el viaje que aun quiere mantenerse chiquito.
Por último, a sabiendas que no es seguro el momento en que pueda volver a escribir, cuento la experiencia del mercado, la cual se resume en colores, sabores y risas. El cuento de hoy en el mercado sigue a continuación...
Al son de Betty la fea fui comprando las frutas para mañana. Las "mamitas" (mujeres bien robustas usualmente con al menos un diente plateado que venden en la plaza) van ofreciendo a los precios de Machu Picchu = caros. La cara de extranjera me delata y a pesar de usar términos como "la yapita" (nuestra ñapa, regalito adicional por la compra) e intentar el acento local, me pilla la mamita Antonia y entonces le lanza una frase en Quechua a la compañera ante lo cual ambas me sonrien burlonas. Me acordé de cuando yo hacía el mismo chiste cuando chiquita hablando en jeringonso o en inglés aprovechando de algún "burro" que no entendiera. Bueno en este caso la burra (yo) compró y no tuvo más opción que salir con el rabo entre las piernas ante la ingorancia del dialecto local.
Debería aprender Quechua. Ya se palabras místicas que me han enseñado mis compañeros que a mi me suenan chistosas, como el bebesito balbuceando. Vamos a ver como se desarrollan las cosas, por ahora seguiré viendo la gente que siempre está de paso por acá. Ya como locales de la zona la misma ropa nos delata y afrtunadamente el río es el plan de todos los días, como monitos con jabón en mano hacemos el deber. Un día más desde Aguas Calientes, Machu Picchu. Cuando partimos? Amanecerá y veremos
miércoles, 8 de junio de 2011
Segunda vez en Machu Picchu.... ????
Zero y van dos veces que entramos a Machu Picchu sin pagar. No quiero entrar en detalles de la primera vez pues me los guardo para el momento del encuentro. Esta segunda vez se ha logrado a partir de practicar lo que tanto me han reforzado mis papás y amigos de mis papás: haciendo "lobbie" (espero que esté bien escrito).
Es así como hoy abandonamos nuestras mariposas yendo detrás de una invitación para emprender una vez más el viaje mágico a lo que mal llamamos ruinas, más bien fortaleza según nuestros compañeros de trabajo. Subiendo en el bus con los trabajadores y luego pasando por el lado de la fila detrás del gran "Pluma Blanca" logramos tan triunfante entrada y una vez más, sin pagar. A partir de proponerle un gran proyecto al gran jefe del parque y mostrando interés logramos tan honroso acontecimiento. No profundizaré en detalles porque por ser tan lejano este lugar y tan pero tan turístico, nos tratan de sacar un ojo de la cara por el costo con cualquier ratico en internet.
Mañana volveré entonces a la rutina. Nos levantaremos a las 3:30 am a vender mate de coca a la entrada de Machu Picchu, no sin antes convidarles a Rafael y al otro portero de quien no me acuerdo el nombre, un poco de la bebida. Despues de tres d{ias de ensayo y error sabemos que a la entrada de Machu Picchu, la gente quiere algo energizante, no café pues quieren lo local, la coca. Claris y yo nos levantamos, la calentamos y vamos con la misma tetera a venderla a la entrada. Todo un trabajo a partir del cual no solo nos hacemos varios soles (moneda local) sino que además nos burlamos en secreto de las reacciones de la gente y entendemos cada vez más el valor de realizar cualquier trabajo, trabajo = dignidad. Cualquiera que quiera hacerlo lo hace, así no más.
Ahora me voy a hacerme una sopa de las que me enseñaron a hacer en la plaza con el corazón contento de haber estado en Machu Picchu, lista para volver al trabajo mañana. Espero no haber aburrido a quien lea este informe. La próxima vez juro leer despues de escribir.
Es así como hoy abandonamos nuestras mariposas yendo detrás de una invitación para emprender una vez más el viaje mágico a lo que mal llamamos ruinas, más bien fortaleza según nuestros compañeros de trabajo. Subiendo en el bus con los trabajadores y luego pasando por el lado de la fila detrás del gran "Pluma Blanca" logramos tan triunfante entrada y una vez más, sin pagar. A partir de proponerle un gran proyecto al gran jefe del parque y mostrando interés logramos tan honroso acontecimiento. No profundizaré en detalles porque por ser tan lejano este lugar y tan pero tan turístico, nos tratan de sacar un ojo de la cara por el costo con cualquier ratico en internet.
Mañana volveré entonces a la rutina. Nos levantaremos a las 3:30 am a vender mate de coca a la entrada de Machu Picchu, no sin antes convidarles a Rafael y al otro portero de quien no me acuerdo el nombre, un poco de la bebida. Despues de tres d{ias de ensayo y error sabemos que a la entrada de Machu Picchu, la gente quiere algo energizante, no café pues quieren lo local, la coca. Claris y yo nos levantamos, la calentamos y vamos con la misma tetera a venderla a la entrada. Todo un trabajo a partir del cual no solo nos hacemos varios soles (moneda local) sino que además nos burlamos en secreto de las reacciones de la gente y entendemos cada vez más el valor de realizar cualquier trabajo, trabajo = dignidad. Cualquiera que quiera hacerlo lo hace, así no más.
Ahora me voy a hacerme una sopa de las que me enseñaron a hacer en la plaza con el corazón contento de haber estado en Machu Picchu, lista para volver al trabajo mañana. Espero no haber aburrido a quien lea este informe. La próxima vez juro leer despues de escribir.
miércoles, 1 de junio de 2011
Algo de introspección a punto de regresar a Machu Picchu
Volvemos entonces recogiendo los pasos. Hace tanto que no llegaba a un lugar conocido que la sensación de comodidad fue incomparable. El precio del taxi ya lo sabíamos de memoria y no había necesidad de escuchar la carreta de los acechadores de la salida del terminal con tarifas locas de estadía. Cuzco nos pareció tan conocido, un dejá vu que necesitaba tener para sentirme como en casa. Doña Gloria, la mujer del hostal más económico a pesar de lo cercano a la Plaza de Armas nos recibió cual mamá. El ceviche de pejerrey en la plaza de mercado, una pisca de pisco y la fiesta en le noche hizo todo parte de lo antes vivido, que lindo estar en casa así sea prestada.
Una vez más, los encuentros con nuevas personas, me llevan a entender mejor porqué somos como somos, a entender que así como yo, las demás personas tiene miedo, tiene emociones fuertes y que ante todo, la libertad nos hace vivir el ahora de una mejor manera. Sigo sanando heridas del pasado. Sigo encontrándome con esos diablitos internos que aparecen para hacer amistad, no para ser desechados porque así reaparecen con más fuerza. Agradezco todos esos encuentros causales, no casuales que finalmente me hacen entender que estamos todos conectados energéticamente de alguna manera, haciéndome amar cada vez más el camino, perdiendo el miedo de vivirlo.
Desorden fue lo que nos hacía falta, el cual Cuzco nos entrega con todo su esplendor. Ahora, de regreso a la naturaleza, al comienzo del Valle Sagrado en Urubamba, volvemos a centrarnos, recogiendo lo vivido, a la expectativa de lo que viene. Es aquí donde por fin me encuentro en la cumbre de la enfermedad faltante del trío dinámico, la gripa. Cumplo con el mal de estómago, la amigdalitis y la gripa, el trío dinámico que siendo enfermedades familiares las logro sobrellevar con dignidad y en lugares llenos de amor y de lugares calientes donde dormir , afortunadamente.
Cada vez que estoy a punto de perder la confianza en cuanto a lo que viene, la vida me pone nuevas posibilidades. Aunque aparentemente estemos atascadas en esta zona del mundo, el volver para poder ir a trabajar en Machu Picchu en el mariposario en esta época de celebración de 100 años de descubrimiento, es una gran oportunidad. Es hora de ir al valle sagrado a seguir recogiendo pasos. Aunque mañana el camino es de 1 hora en bus, una hora de mercado y 9 horas a pie, volveremos a respirar el aire del Valle sagrado, a pensar en re direccionar las intenciones del camino, a aportar lo mejor de nosotras mismas en un trabajo soñando, a recibir de las personas, a sacar el mejor provecho a lo vivido.
Una vez más, los encuentros con nuevas personas, me llevan a entender mejor porqué somos como somos, a entender que así como yo, las demás personas tiene miedo, tiene emociones fuertes y que ante todo, la libertad nos hace vivir el ahora de una mejor manera. Sigo sanando heridas del pasado. Sigo encontrándome con esos diablitos internos que aparecen para hacer amistad, no para ser desechados porque así reaparecen con más fuerza. Agradezco todos esos encuentros causales, no casuales que finalmente me hacen entender que estamos todos conectados energéticamente de alguna manera, haciéndome amar cada vez más el camino, perdiendo el miedo de vivirlo.
Desorden fue lo que nos hacía falta, el cual Cuzco nos entrega con todo su esplendor. Ahora, de regreso a la naturaleza, al comienzo del Valle Sagrado en Urubamba, volvemos a centrarnos, recogiendo lo vivido, a la expectativa de lo que viene. Es aquí donde por fin me encuentro en la cumbre de la enfermedad faltante del trío dinámico, la gripa. Cumplo con el mal de estómago, la amigdalitis y la gripa, el trío dinámico que siendo enfermedades familiares las logro sobrellevar con dignidad y en lugares llenos de amor y de lugares calientes donde dormir , afortunadamente.
Cada vez que estoy a punto de perder la confianza en cuanto a lo que viene, la vida me pone nuevas posibilidades. Aunque aparentemente estemos atascadas en esta zona del mundo, el volver para poder ir a trabajar en Machu Picchu en el mariposario en esta época de celebración de 100 años de descubrimiento, es una gran oportunidad. Es hora de ir al valle sagrado a seguir recogiendo pasos. Aunque mañana el camino es de 1 hora en bus, una hora de mercado y 9 horas a pie, volveremos a respirar el aire del Valle sagrado, a pensar en re direccionar las intenciones del camino, a aportar lo mejor de nosotras mismas en un trabajo soñando, a recibir de las personas, a sacar el mejor provecho a lo vivido.
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