Aprovechando uno de los últimos fines de semana en "Las Amarillas", zona norte de la Patagonia Argentina
Soy de las que se queda pensando: "será que si amanecé?.... será que el sol no sale más?" mi cabeza tambalea entre piscinas de imaginación, miedo y regocijo. Así es como a pocos días de acabarse el mundo, escribo. Unos acumulan latas de comida, otros entre chiste y chanza, dicen querer aprovisionarse de armas para robar en caso de necesitar robar a quienes acumularon las latas. Recuerdo un programa de televisión gringo en el que contaban la historia de familias enteras, sumergidas en pánico ante la posibilidad de que el fin fuese cierto. En el capítulo que vi, mostraban cómo su miedo ha llegado a tal extremo, que han construido tanques bajo tierra llenos de provisiones (máscaras de oxígeno, latas de comida y demás), para lograr sobrevivir hasta un año; tiempo suficiente para que la destrucción del mundo haya ocurrido y terminado. De esta forma, contaban como serían ellos y las familias que han llevado a cabo la misma estrategia, los encargados de repoblar el mundo.
Mientras los gringos del programa hablaban de la supervivencia de los más preparados en cuanto a lo material, hay quienes hablan de la "muerte del estado actual de la humanidad". Los "elegidos", los "elegidos", suena como una secta más, como los VIP de la historia. Los VIP para quienes no saben qué significa, hace referencia a "la gente más importante" o "Very Important People". En los teatros, en los conciertos, en los aviones se ve la salita VIP; porque no podría también existir este selecto grupo en esta supuesta renovación de la humanidad? La buena noticia de esta teoría, es que quienes me la han explicado (claro sin usar términos como "VIP", el cual uso en mi escrito para hacer la explicación más simple), argumentan que quienes van a sobrevivir van a ser los más avanzados espiritualmente, mala noticia para quienes acostumbran pagar su entrada VIP pues en este caso, no hay dinero que valga a la hora de asegurar el puesto para mantenerse vivos en el fin del mundo. Como diría aquel famoso comercial: ".... para todo lo demás, existe Master Card"
Preguntas van y vienen sobre si los mayas tendrán o no la razón. Me encantó la razón que me dio un niño chiquito ayer, quien en medio de su inocencia, pero ante todo, profunda sabiduría me dijo cuando le pregunté que creía que pasaría en 21 de Diciembre. El, sin mucho pensar argumentó: "Y si no es que se vaya a acabar sino más bien que a los mayas se les acabó la piedra para seguir tallando la historia?". Imaginé entonces a un par de hombres en taparrabos, dedicados al arte de tallar la piedra bien sentados en la misma silla que ocupaban todos los días de su vida, dedicados a la talla de la historia de la humanidad, la cual leeríamos por muchos años más. Imagino por el cuento de este niño a ambos picapedreros abandonando su trabajo, viejos y cansados, un día cualquiera cuando ya habiendo tallado lo que más pudieron por espacio en la piedra, hasta Diciembre 21 de 2012, se cansaron de estar rogando a los más jóvenes que les trajeran más piedra.
Otra teoría, la cual me llena cada tejido de furia, es la de algunos grupos religiosos quienes por medio del miedo, hacen creer a la gente que el fin del mundo se acerca y que la única forma de salvarse es haciendo trabajo para la iglesia. Lo menciono porque esta semana supe de un caso en Uruguay. La gente que hace parte de esta secta... perdón, del grupo religioso, debe pagar a los de más alto rango una especie de diezmo y trabajar para la construcción de la iglesia en la que solo ellos podrán entrar y ser salvados. Dejo este tema de este tamaño para evitar caer en discusiones religiosas, ya que en mi casa me enseñaron que en la mesa no se habla ni de futbol, ni de religión ni de política... voy a hacer de cuenta que estoy sentada en la mesa para no ir a herir a los más creyentes.
Debo aceptar: compré unas latas adicionales de comida por si acaso no podemos salir en unos días aunque si va a haber una gran explosión que nos haga mantenernos dentro de la casa un buen tiempo, estoy loca pero no tanto como los gringos para ir y cabar un hueco para esperar a que todo pase. Hasta con Facundo tenemos vistos unos troncos y estructuras de madera como una canoa ajena que nos podrían servir de balsa en caso que haya el chance de sobrevivir flotando si lo que va a ocurrir es una tremenda inundación. Bueno, pero ya se que estoy tarde para empezar a hacer un gran tanque bajo tierra o una imitación del Arca de Noe. En lo que más creo es en el cuento de que se salvarán los elegidos. Intento trabajar ese lado espiritual y aunque hay mucha gente cercana que me da sopa y seco en ese aspecto, quien sabe, tal vez me gane la lotería.
Lo que si creo es que algo va a pasar, o como dicen los que creo que saben, "...ya está pasando". Según un supuesto informa de la Nasa, no habrá comunicaciones durante tres días. De ser cierto, cuantos sobrevivirían a la falta de internet, teléfono, televisión y demás "necesidades". Y si el daño permanece? Quienes queden o quedáramos vivos volveríamos a lo básico, a mandar mensajes dentro de botellas, a charlar más con los cercanos y a chatear menos, a vivir más el lugar donde vivimos en vez de añorar siempre otro lugar, otra gente, otro trabajo, otra forma, a sembrar y cazar para poder comer, a depender directamente de lo que la tierra nos da.
Bueno y después de tanta reflexión acerca del tema me voy a descansar un rato y a pensar en lo que haré estoy últimos 7 días... seguro sueñe entre arcas, tanques, máscaras de oxígeno, latas de atún, mayas y piedras.
En Palomino, al norte de Colombia. Vieviendo con lo básico.... que buen recuerdo
La panzona en la montaña
Guiso de lentejas y asado en "Las Amarillas"
La nueva familia Argentina en "Las Amarillas"














