viernes, 14 de diciembre de 2012

Y entonces... se acaba el mundo?

A una semana del tan esperado día en el que según la profecía Maya se acabará el mundo, la gente indaga, unos que otros nos preguntamos si será cierto o una falsa alarma más. Estuve pendiente el 12/12/12 a las 12:12 pero no ocurrió nada más que el pasar de un hornero volando; pajarito que hace su nido similar a un horno en la parte alta de los cables de luz. Esto del fin del mundo es un tema que surge en medio de reuniones de amigos o al menos, soy de las que lo hace surgir. Usualmente he sido testigo y partícipe de como, entre el absolutamente incrédulo, el que no opina, al que no le importa, el espiritual, el yogui, el católico y demás personajes presentes, se crea una rivalidad deliciosa de burradas, malentendidos, mitos urbanos y creencias. Al final el cierre de la conversación siempre es el mismo: "...amanecerá el 21 de Diciembre, y veremos que pasa..."


Aprovechando uno de los últimos fines de semana en "Las Amarillas", zona norte de la Patagonia Argentina


Soy de las que se queda pensando: "será que si amanecé?.... será que el sol no sale más?" mi cabeza tambalea entre piscinas de imaginación, miedo y regocijo. Así es como a pocos días de acabarse el mundo, escribo. Unos acumulan latas de comida, otros entre chiste y chanza, dicen  querer aprovisionarse de armas para robar en caso de necesitar robar a quienes acumularon las latas. Recuerdo un programa de televisión gringo en el que contaban la historia de familias enteras, sumergidas en pánico ante la posibilidad de que el fin fuese cierto. En el capítulo que vi, mostraban cómo su miedo ha llegado a tal extremo, que han construido tanques bajo tierra llenos de provisiones (máscaras de oxígeno, latas de comida y demás), para lograr sobrevivir hasta un año; tiempo suficiente para que la destrucción del mundo haya ocurrido y terminado. De esta forma, contaban como serían ellos y las familias que han llevado a cabo la misma estrategia, los encargados de repoblar el mundo.

Mientras los gringos del programa hablaban de la supervivencia de los más preparados en cuanto a lo material, hay quienes hablan de la "muerte del estado actual de la humanidad". Los "elegidos", los "elegidos", suena como una secta más, como los VIP de la historia. Los VIP para quienes no saben qué significa, hace referencia a "la gente más importante" o "Very Important People". En los teatros, en los conciertos, en los aviones se ve la salita VIP; porque no podría también existir este selecto grupo en esta supuesta renovación de la humanidad? La buena noticia de esta teoría, es que quienes me la han explicado (claro sin usar términos como "VIP", el cual uso en mi escrito para hacer la explicación más simple), argumentan que quienes van a sobrevivir van a ser los más avanzados espiritualmente, mala noticia para quienes acostumbran pagar su entrada VIP pues en este caso, no hay dinero que valga a la hora de asegurar el puesto para mantenerse vivos en el fin del mundo. Como diría aquel famoso comercial: ".... para todo lo demás, existe Master Card"

 Preguntas van y vienen sobre si los mayas tendrán o no la razón. Me encantó la razón que me dio un niño chiquito ayer, quien en medio de su inocencia, pero ante todo, profunda sabiduría me dijo cuando le pregunté que creía que pasaría en 21 de Diciembre. El, sin mucho pensar argumentó: "Y si no es que se vaya a acabar sino más bien que a los mayas se les acabó la piedra para seguir tallando la historia?". Imaginé entonces a un par de hombres en taparrabos, dedicados al arte de tallar la piedra bien sentados en la misma silla que ocupaban todos los días de su vida, dedicados a la talla de la historia de la humanidad, la cual leeríamos por muchos años más. Imagino por el cuento de este niño a ambos picapedreros abandonando su trabajo, viejos y cansados, un día cualquiera cuando ya habiendo tallado lo que más pudieron por espacio en la piedra, hasta Diciembre 21 de 2012, se cansaron de estar rogando a los más jóvenes que les trajeran más piedra.

Otra teoría, la cual me llena cada tejido de furia, es la de algunos grupos religiosos quienes por medio del miedo, hacen creer a la gente que el fin del mundo se acerca y que la única forma de salvarse es haciendo trabajo para la iglesia. Lo menciono porque esta semana supe de un caso en Uruguay. La gente que hace parte de esta secta... perdón, del grupo religioso, debe pagar a los de más alto rango una especie de diezmo y trabajar para la construcción de la iglesia en la que solo ellos podrán entrar y ser salvados. Dejo este tema de este tamaño para evitar caer en discusiones religiosas, ya que en mi casa me enseñaron que en la mesa no se habla ni de futbol, ni de religión ni de política... voy a hacer de cuenta que estoy sentada en la mesa para no ir a herir a los más creyentes.

Debo aceptar: compré unas latas adicionales de comida por si acaso no podemos salir en unos días aunque si va a haber una gran explosión que nos haga mantenernos dentro de la casa un buen tiempo, estoy loca pero no tanto como los gringos para ir y cabar un hueco para esperar a que todo pase. Hasta con Facundo tenemos vistos unos troncos y estructuras de madera como una canoa ajena que nos podrían servir de balsa en caso que haya el chance de sobrevivir flotando si lo que va a ocurrir es una tremenda inundación. Bueno, pero ya se que estoy tarde para empezar a hacer un gran tanque bajo tierra o una imitación del Arca de Noe. En lo que más creo es en el cuento de que se salvarán los elegidos. Intento trabajar ese lado espiritual y aunque hay mucha gente cercana que me da sopa y seco en ese aspecto, quien sabe, tal vez me gane la lotería.

Lo que si creo es que algo va a pasar, o como dicen los que creo que saben, "...ya está pasando". Según un supuesto informa de la Nasa, no habrá comunicaciones durante tres días. De ser cierto, cuantos sobrevivirían a la falta de internet, teléfono, televisión y demás "necesidades". Y si el daño permanece? Quienes queden o quedáramos vivos volveríamos a lo básico, a mandar mensajes dentro de botellas, a charlar más con los cercanos y a chatear menos, a vivir más el lugar donde vivimos en vez de añorar siempre  otro lugar, otra gente, otro trabajo, otra forma, a sembrar y cazar para poder comer, a depender directamente de lo que la tierra nos da.

Bueno y después de tanta reflexión acerca del tema me voy a descansar un rato y a pensar en lo que haré estoy últimos 7 días... seguro sueñe entre arcas, tanques, máscaras de oxígeno, latas de atún, mayas y piedras.


 En Palomino, al norte de Colombia. Vieviendo con lo básico.... que buen recuerdo

 La panzona en la montaña



Guiso de lentejas y asado en "Las Amarillas"


La nueva familia Argentina en "Las Amarillas"



jueves, 6 de diciembre de 2012

La inutilidad de la creatividad vial

"Debes llegar a la calle Godoy Cruz con Suipacha" me dijo el tipo de la fotocopiadora elevando el brazo como quien indica a otro la orientación que debe seguir. Si el señor hubiese sido algo observador en mi expresión de ojos apretados y boca torcida que largaba un sonido "mmmmmmmm", se habría dado cuenta que en mi cabeza ni siquiera había registro de haber siquiera escuchado las palabras mencionadas en mis 29 años de vida. Le pedì indicaciones y al no ser tan simples como ir a la izquierda y luego a la derecha, tuve que sacar papel y lapiz, escribir las calles y dirección hacia la cual debía caminar.

Debo decir que siempre, o casi siempre defiendo el ser creativo por encima de cualquier forma de ser. Como hay excepciones para cada regla, en este caso, no entiendo. Sinceramente no entiendo porque debe haber creatividad en algo que no debería ser creativo como es en ponerle nombre a las calles. Suena lindo desde afuera, eso si aunque de funcional no tenga ni un pelo. Hay que ver el mapa: personajes importantes desde Einstein hasta un tan General E. Mosconi son nombres usados para bautizar las calles, así como nombres de plantas, lugares del mundo y hasta varios otros que parecen inventados.

 Después de un mes y medio de vivir en este nuevo lugar, reconozco  que encuentro algo mas que extraño de Bogotá además de mi familia y amigos: las calles numeradas. En Bogotá, por más que tenga más de 500 cuadras de sur a norte, es posible encontrar una dirección por cuenta propia. Así sea calle sur 22 con 13 por dar algún ejemplo, ya se sabe hacia que punto cardinal hay que caminar. Si al menos, los creativos de las calles de San Rafael y de tantas otras ciudades víctimas de este mismo invento, tuviesen al menos nombres puestos de sur a norte en orden alfabético, este escrito de queja no tendría sentido. El sancocho de nombres y de calles que además pueden tener hasta dos nombres, uno de un lado de la avenida y el otro del otro lado, es una historia de no creer.

Será que quienes desplegaron su creatividad asignando un nombre a cada calle, lo que pretendían era obligar a quienes venimos de afuera a perder la timidez preguntando por indicaciones hasta al perro y el gato? Si lo vemos por el lado positivo, para todo aquel tímido en proceso de querer perder la timidez, debe ser un excelente ejercicio al pasear por una ciudad de tan solo 200.000 habitantes como lo es San Rafael, Mendoza.

En mi, después de hacer el ejercicio de perder la timidez al andar preguntando y retener solo nombres más no ubicación geográfica, opté por acudir al mapa. Debo admitirlo de una vez por todas si voy a vivir aquí:, no soy turista. Como no lo soy, debe aprender y despegarme del karma de ser desubicada. El mapa me hace independiente, ajena, poco amistosa y lo más parecido a aquel adicto a su celular quien clava sus ojos en la pantalla mientras camina y de vez en cuando tropieza, haciendo caso omiso del mundo en medio de la multitud.

Y que pasa si la ciudad se sigue expandiendo? Ya que es un ejercicio de creatividad, propongo que al menos cada calle nueva, lleve el nombre de algo representativo de la calle: Por ejemplo Calle Doña Tránsito, porque la señora del Kiosko a media cuadra quien es la más querida, lleva ese nombre... o que tal Calle  Pelos de película, porque hay una peluqueria a media cuadra que lleva ese nombre. Voy a proponerlo. Que tal que con tanta creatividad me nombren alcaldesa de San Rafael. Haría una propaganda en televisión nacional promoviendo el turismo empezando "Es usted muy tímido?... venga, pierda la timidéz!, venga a San Rafael!". La gente se harìa amiga, los negocios màs representativos se harìan conocidos por pequeños que fueran y bueno los turistas y nuevos habitantes quedarìan màs locos que nunca.

Por ahora me voy a dormir. Mantengo mi queja por ridícula que sea. Está bien hacer amigos por aquí y por allá. Lo que no está bien es promover que el extranjero quien quiere vivir en el lugar, se sienta inútil al ni siquiera ser capaz de ubicarse sin un mapa. Una sensación más de la extranjera en el sur.







lunes, 3 de diciembre de 2012

Volviendo a escribir

Hoy, despues de varios meses de mantener lo que escribo solo para mi, escribo de nuevo a todo aquel que quiera leer. Me mantuve en silencio porque la vida me ha dado una sorpresa de esas que en cualquier persona haría replantear la vida entera. En mi caso, despues de casi dos años de no tener rumbo fijo, de cambiar de domicilio cada vez que el viento apuntara cambiar la dirección, hoy estoy aquí y por lo visto me quedo, por lo menos unos meses. Es solo cuestión de esperar a que la barriga se infle lo suficiente y los nueve meses reglamentarios de la naturaleza, y a veces menos, se cumplan esperando no tener mayor afán ni percances de esos que surgen cuando la casa se lleva al hombro.

Si, estoy embarazada. Me había costado escribirlo así tal cual. La barriga ya ha crecido, estoy de humor más cambiante y desde casi dos meses duermo en la misma cama, lavo la ropa seguido y me propongo hacer una rutina diaria. Cómo me ha costado! Nunca imaginé que la adaptación a la vida normal fuera difícil. Comemos sentados, lo que hemos traído del mercado, trabajamos y el día de descanso oficial es el domingo. La verdad, me he tomado más de un día de descanso. Aprovecho que mi abuso durmiendo horas extras por el hecho de estar embarazada, no ha sido hasta ahora muy alto, por lo cual me retiro y busco el espacio para tenderme en los brazos de morfeo cuando no es hora de hacerlo.


Facundo es quien parece estar sufriendo más los síntomas de embarazo. Agradece al cielo poder tomar la siesta diaria aprovechando la tradición propia del lugar donde la gente a diario "toma siesta". A la hora de la siesta, la cual tiene lugar después de almuerzo al coincidir con el horario más fuerte de sol,  no se llama a nadie al celular al menos que sea una emergencia. Una de tantas ventajas de vivir en un lugar pequeño. Normalmente, la embarazada no toma las siestas, solo el embarazado, aunque a veces la tentación me domine. También, mi sentido del olfato lo siento más agudo, pero en él, cualquier olor por tenue que sea de cualquier tipo de flor lo detecta a metros, describiéndolo con lujo de detalles y apuntando en la dirección de ubicación correcta.

Así es como me ha costado ubicarme. Extraño a mi gente más que nunca para que vean como la panza se infla de la mañana a la tarde, para recibir el cariño que se extraña solo cuando tantos días lejos de casa han ablandado el corazón cual caramelo de leche. La familia de Facu me ha recibido muy bien. Son cada uno más personaje que el anterior y afortunadamente son familieros, queriendo decir que les gusta reunirse en familia. Aunque sus costumbres lingüísticas son bastante más enriquecidas de malas palabras de lo que escucho en mi casa, tiene rasgos parecidos a mi familia. Vamos a ver como será el encuentro de suegros de hoy en 20 días. Una cámara de video registraría la cara de sorpresa de mis papás la primera vez que escuchen a los papás de Facu hablar en una comida, con tanta tranquilidad y desparpajo. Haré hasta lo imposible por conseguir la bendita cámara.

He buscado trabajar en educación, dictando clases en universidad, en colegio, en escuelas de inglés como traductora y bueno aunque nada se ha dado hasta el momento, no hay día en que no respire profundo diciendo: "Tranquila, es una prueba de paciencia"... posiblemente de no estar embarazada me recibirían con facilidad pero como no es así, como viene un frijolito que crece todos los días, lo debo tomar con tranquilidad, aunque a veces me cueste. Por ahora entonces, trabajo en la bodega de vinos de la familia de Facundo. Diseñadora gráfica, contadora, etiquetadora y hasta el trabajo de controlar el nivel de vino de las botellas, han sido algunas de las labores desarrolladas. A veces me aburro, claro. La necesidad de sentirme útil me agobia y entonces si pasa el día y no hice cosas super útiles me ofendo. Culpo las hormonas del embarazo pero reconozco que hay algo en mi forma de ser y de como fui criada que me hace sentir así.

Bueno donde vivo se llama San Rafael y queda en la provincia de Mendoza, Argentina. Vivimos en la casa de la bodega; una casa francesa de 1900 en medio del viñedo que poco a poco la hacemos más habitable reconociendo que en un principio era el almacenamiento oficial de basura, recuerdos y demás de toda la familia. La vida lejos de ciudades grandes es linda, me gusta. Hay cosas a las que me cuesta adaptarme pero aquí voy. Tratamos de vivir la vida sencilla pero asegurando comer bien e ir de vez en cuando a nadar a alguno de los lagos cercanos y de ir a la montaña.


Dentro de poco pasaremos a ser tres, por eso nos cuidamos y crecemos los dos. La vida te da sorpresas, tal como dice el famoso Rubén Blades. La vida nos da regalos. Aunque a veces no sea fácil y me sienta como nadando en un lago donde no conozco la profundidad ni la cercanía de la orilla, me mantengo flotando. Aquí voy, extrañando, aprendiendo, a veces madurando a veces manteniéndome, a veces retrocediendo a lo que fui hace unos años atrás. El viaje continua y siempre habrá algo que contar....


viernes, 25 de mayo de 2012

29 de Marzo: un año de viaje


Unos le llamarían "año sabático", yo le llamo, el mejor año vivido.   Todo empezó el 26 de Diciemrbre al amanecer, cuando después de haber pedido una señal de hacia donde seguir, el mensaje fue recibido. Le llamo Dios a esa fuerza sobrenatural que imprimió en mi cabeza un letrero enorme, ocupando toda la mente que decía SUR AMÈRICA. Pensé por unos minutos que este era el acabose, que ahora si me había enloquecido del todo, pues pensar en Sur América era demasiado grande para lo limitada que estaba viviendo mi vida. El miedo de correr cualquier riesgo, por pequeño que fuera, era una constante, desde cuatro años atrás de ese momento, desde que mi hermana no era más parte de este mundo terrenal. Después de entender que el letrero no era solo un capricho de la mente, llamé a la persona con quien diez años atrás había planteado la idea de recorrer Sur América, a la etenamente famosa en mis escritos: Maria Clara. Desde el primer día de Univesidad, nuestras vidas se unieron cuando yo me enamoré de su nobleza y ella de mi autencticidad, creo... cabe resaltar que el hecho que el primer día de conocernos, el hecho de dar una carcajada mientras me lavaba los dientes en el baño, explosión que rsultó parcialmente sobre ella, deteminó que ya la amistad estaba sellada, que nos esperaban muchos años de amistad. Ay Clarinetico, que afortunada soy de tenerte.   En fin, continuando con la historia, la respuesta en el teléfono a la pregunta -"Clarinetico, nos vamos de viaje por América del Sur?" - fue un sí absoluto.


Pensando que podìa ser uno más de esos actos impulsivos que muchas veces tengo, mantuve el silencio en mi casa. Debía masticar el asunto, digerirlo, asmimilarlo y si era en serio, contarlo. Era algo grande, era inmenso. Era pasar de tener miedo de pasar una noche lejos de mis papás a pasar a hacer lo que siempre busqué y quice hacer desde chiquita: viajar.   Fue así como fui planeando. Le pedí la guía de América del Sur a Alda, mi amiga e inspiración de viaje, quien me dio ánimo, consejos para el viaje y el libro. Fui contandole a porsona por persona. Mis papás me apoyaron. Con un poco de miedo, decidieron dejarme volar de nuevo aunque no hacía falta las preguntas normales de quien quiere lo mejor : cómo vas a dejar tus trabajos? Y cuando vas a hacer un Master? Y viajan las dos solas? Esta úlyima pregunta fue la que más me llamó la atención durante el tiempo de preparación y luego durante el viaje. Para mí es graciosoo oir esa idea, de no poder viajar si son dos mujeres porque corren más peligro. Como históricamente he jugado a ser la autosuficiente (aunque ya estoy aprenfiendo a dejarme ayudar), el no poder defenderme no está en mi lista de miedos usualmente. Les expliqué a mis papás que todo estaría bien. Que de todas formas, así quisiéramos ir con más gente, no era fácil que alguien pasara más allá de decir "ay, cómo me gustaría poder hacerlo", a realmente hacerlo. Entiendo a los que quisieron salir con nostras y no lo hicieron. Solo espero que se animen eventualmente a hacerlo y más vale temprano que tarde.... Porque dicen los que saben que la vida cada vez se va volviendo de más rsponsabilidades, y digo yo que casi no se nada pero algo se: que viajar hay que hacerlo mientras se tenga las ganas, la energía y la ilusión de hacelo... El dinero y las oportunidades durante el viaje vienen por añadido.  


Mis papás, en vista que cada día se hacía más real que el viaje no era solo un impulso sino un objetivo real, me apoyaron. Con mapas, rutas, sugeencias que amigos me mandaban a decir, y hasta con una caja en la mesa del sur que decía "Sur América, aquí vamos!!!!!", en la que ponían cosas que debía llevar en mi maleta como lintena y pikas recargables, hicieron que el impulso se mantuviera vivo.   Mis amigos y demás familia también me apoyaron. Sabían que en los pasados cuatro años, mi capacidad de planear y peor aun, de SOÑAR, se habían atrofiado casi del todo. Con vivir el día, ya me mantenía alegre. Con mantenerme segura ceca de mis papás, garantizaba o aumentaba las posibilidades de no tener riesgo de sufrir ni de que ellos sofrieran. La verdad era que entr los tres habíamos creado una simbiosis extraña en la que cada uno se hacía cargo de los otros dos cuidandolos y abandonandose a si mismo; procurando recuperar la estabilidad del mobil originalmente de cuatro piezas que sin siquiera imaginarlo, había perdido una de sus piezas. Nos convertimos en tres papás, en tres hijos. Unas veces asumí el cuidado de ellos por ejemplo en la comida. Cada noche, mi tarea era cocinarles asegurandome de darles cariño a pesar de no conseguir en muchos casos, dar una sonrisa. Gasté mucha energía tratando inútilmente de ser la mejor por abarcar el espacio que mi hermana ya no ocupaba, teminando agotada de darme enteamente a ellos, de pelear con el mundo. Lo describo así no porwue haya sido enteramente horrible. De hecho, hay muchas cosas muy lindas que logramos como familia, hay mucha fuerza que saqué de ese momento para ser lo que soy ahora.  


La idea era salir de Bogotá en un bus, a más tardar en Febrero, rumbo al sur. Renunciar a mis trabajos en el colegio y en la univesidad no fue fácil; rnunciaba a seguir formándome como profesional y a la estabilidad económica que da trabajar. El día que renuncié en el colegio fue memorable. Llevé una carta en la que les agradecía la oprtunidad de trabajar porcasi dos años dando la razón de tener un trabajo en Chile; lugar en donde trabajo ahora, Centro de Consevación Cetácea. "Que lindo, vas a trabajar con ballenas" me decían mis compañeros a quienes no les daba la explicación completa del viaje. Después de todo, no quería ser sometida a un indagatorio, y en lo posible, quería evitar levantar algún tipo de envidia. Ahora que lo pienso, el haber dicho que iba a trabajar con ballenas, suena más atractivo que nada... Bueno también haber dicho que iba a viajar por América del Sur... ya fue. La jefa de mi jefe me dijo que ella sabía que en algún momento yo iba a salir de trabajar con ellos por irme a viajar. Me sorprendió su reflexión, me sorprendió que mi deseo de volar fuera tan evidente que hasta ella, con quien no tuve muchas oportunidades de conversar se diera cuenta. Por lo menos se que sabía que yo era un poco diferente. Recuerdo el día de Halloween que me disfracé de surfista, con un wet suit y una tabla. Salí a tomar el bus en la autopista a las 6 de la mañana y causé las carcajadas mañaneras de más de uno quien seguro día a día iba a trabajar a la oficina, sin ninguna novedad. Recuerdo que al llegar, mis amigas me dijeron que fuera rápido donde Carmen Elena, la jefa de mi jefe, pues ella necesitaba aprobar el disfraz que traía antes de aperecer en frente de todos los alumnos.  


En lugar de aparecer solo en frente de ella, decidí hacer una entrada triunfal: en el patio central donde Rector, Vicerrectora y Jefe habalaban, en medio de un edificio rdondo lleno de alumnos, dejé los tenis a un lado y corrí. Con suficiente impulso y a unos diez metros de "las autoridades escolares", lancé la tabla y me boté de planchazo, logrando deslizar hasta sus pies, cual surfista profesional. Por in microsegundo supue que este podía ser el momento del fin de mi historia en el colegio o mi momento de saltar a la fama. Sin levantar la mirada, comencéa oir un montón de carcajadas, gritos y aplausos que se levantaban desde todos los pisos del edificio. Para terminar la obra teatral, y antes que las autoridades salieran de su estado de shock, me levanté del suelo, tomé mi tabla y seguí caminando, sin perder ni por un segundo el presonaje de surfista profesional. Fue entonces música para mis oidos oir a Carmen Elena decir: "Está buenísimo su dirfráz!!!!!". Que suerte la que tuve de gustar.  


Con la mochila lista, el tiempo de partida se iba aplazando. Clari decía tener que ir a visitar a sus papás a la finca, hacer vueltas varias en Bogotá, ir a visitar al novio en Cartagena, etc, etc. Un buen día, decidí que mi forma de presionar la salida era cambiar la salida de Bogotá en bus por avión. Para salir en bus no había afán; solo tendríamos que ir cualquier día a la teminar y tomar el siguiente bus al sur. En cambio, si hacíamos un tramo en avión, había presión pues los tiquetes había que comprarlos con anticipación y porque eran más caros. Decidí comprarlos con fecha 29 de Marzo pues el 30 de Marzo, es el día que se celebraba el nacimiento de mi hermana, día que no quería estar en Bogotá.   Compré los pasajes y mandé una copia al correo de Claris. Lo peor que podía pasar es que ella se asustara al darse cuenta que mis intenciones eran reales. Si ella se arrepentía yo perdía mi compañera de viaje y posiblemente, el tiempo de viaje habría sido más corto o quien sabe. El experimento surtió efecto. A los dos días me llamó a reconfirmar lo que sus ojos no creían, que el viaje por Sur América comenzaría de ese momento en quince días.  


Unos días antes fui a recojerla en su casa con mochila y lo que llevaría. El cargamento ocupaba el auto completo. Al llegar al apartamento, botamos todo en la sala para pensar que era lo que realmente necesitabamos y que no. Con una lista titulada "Lo que hay que llevar en la mochila", la cual bajamos de un blog de mochileros, nos enfrentamos a la labor de seleccionar. Hablaban de llevar un máximo de 23 kilos, peso que me parecía y aun me parece exajerado para llevar a cuestas. Después de mucho pensar, desordenar, rehacer, deshacer y discutir, las mochilas fueron cerradas, llenas hasta el tope, con con 12 kilos de peso de la "casa" que lkevaríamos al hombro por los próximos meses. Muchas de las cosas, sabíamos que las debíamos compartir, motivo que nos llevó a dejar un moentón de cosas y a saber quien lleva que.   Haciendo cuentas y según el dato del libro de viaje, el dinero que teníamos nos alcanzaría para trs meses de viaje como mochileras no elegantes o para un mes de viaje como mochileras de viaje. Estimamos entonces que serían trs mese de viaje.  


Después de varias despedidas,frases de cariño, consejos, impulso, abrazos y demás, el 29 de Marzo llegó y con el mismo, toda la ansiedad que acompaña un viaje, sin rumbo fijo, de bajo presupuesto, de descubriemitno y aventura. Aunque mi razón al renunciar era un trabajo en Chile, no sabía si el dinero me alcanzaría para llegar.   En el aeropuerto, las lágrimas no faltaron. Se quedaban nuetros papás llenos de emoción al vernos contentas con la desición, nerviosos por no saber que nos depararía el destino.   Mirando hacia atrás, todavía no puedo explicar cómo fue el paso de tener mucho miedo, a tener muy poco miedo. Tengo algo de miedo todavía, siempre tengo. El miedo por chiquito que sea, me activa para estar más atenta, más conciente de cuidarme a pesar de tratar de vivir de la manera más auténtica posible. Los momentos en los que he tenido mucho miedo, rcuerdo que el miedo se borra con amor. Quedó en mi memoria una frase que alguna vez leí: Hay dos formas de actuar, desde el miedo o desde el amor. Todas las expresiones de rabia, odio, envidia y todo aquello que duele y se siente negativo, son expresiones del miedo. El amor desplaza el miedo, o al memos lo apacigua.  


Recibo como un regalo la posibilidad de poder soñar. Se que es estar en un momento de la vida en que todo es oscuro. Ahora que paso constantemente de colores oscuros a claros, entiendo que la vida tiene un orden. No creo que el orden sea ordenado, como lo hemos organizado los humanos. Tiene un orden en el que cada quien vivr lo que debe vivir. Creo saber que las oportunidades se presentan y si es posible y el corazón lo indica, hay que tomarlas. Aun así, si no son tomadas y son algo que debemos vivir, las oportunidades vuelven a aparecer; tal vez en otra cara, en otro color, pero aparecen de nuevo.  

lunes, 16 de abril de 2012

Se aprovechan de mi nobleza


Un manojo de nervios dominaba al grupo. Todas con los ojos bien abiertos, levantadas desde antes que saliera el sol, comenzamos a trabajar como hormigas para tener el mejor resultado en el evento. La tensión se redujo al morir de risa en casa antes de salir, intentando maquillarnos y arreglarnos, actividad que no hicimos durante los dos meses anteriores en la isla y en usualmente solo en ocasiones especiales. Arregladas, oliendo rico y dispuestas, el Simposio de Ballenas Vivas en la ciudad bien alemana y decorada de rosas llamada Puerto Varas, sería todo un éxito y así lo fue.


Con el fin de atacar una vez más la caza que hace Japón, el evento en el que trabajamos “Simposio Ballenas Vivas” reunió a algunos expertos en la investigación de ballenas, para que enseñaran las técnicas no letales que utilizan, para justificar una vez más que la caza de ballenas no es más que una excusa para comercializar su carne; un juego de poder. Casi todos los expositores eran gringos, hecho que en un principio fue la piedra en mi zapato, pues teniendo tantos científicos tan buenos en nuestras tierras, no me gustaba mucho la idea de escuchar innovación yankee. Soy y espero siempre defender y preferir lo propio, lo colombiano, lo latinoamericano y aunque en un principio tuve resistencia al oír lo que los super científicos tenían para enseñar, repitiendo la historia de conquistadores viniendo a “civilizar” a los indígenas, reconozco que es interesante oírlos hablar de tanta tecnología. Rápidamente la resistencia se convirtió en gusto, al ver con asombro como logran saber de las ballenas a profundidades gigantescas entre tantas otras cosas increíbles… y eso si, reconociendo que proyectos que utilizan técnicas básicas, intuitivas; proyectos simple y de bajo presupuesto, también tiene cabida en la investigación de punta de cetáceos (ballenas y delfines). Los asistentes en el auditorio parecían emocionados con poder entender cada palabra, gracias a la traducción simultanea, mientras que 900 personas más vieron el evento desde sus casas., www.simposioballenas.cl


Ahora sigo con una de las anécdotas, un día cualquiera del simposio: Movida más por la oportunidad que por las ganas, acepté el desafío de ir a trotar con los duros. Los duros los llamé porque son tres científicos de ballenas muy reconocidos y que además, como típicos gringos trotadores, estaban tremendamente engallados con la pinta de trota mundos campeones: tenis que de dejarlos sin pies con seguridad corren solos, ropa que nivela la temperatura del cuerpo y un reloj más parecido a un computador que a un reloj, el cual según me contaron para apaciguar mi curiosidad, no solo mide el gasto de calorías sino también hace un análisis completo de lo que pasa en el cuerpo mientras se hace ejercicio, a bueno y además da la hora. Que juguete!.



Imagino que fue por ellos tener tanta tecnología puesta, tanas decoraciones, halagos y títulos, y yo tan poco de todo eso, que no les pareció tan buena idea tenerme como compañera de trote. Nick, uno de los duros, ante quien me auto-invité, era quien justo antes de salir me buscó para que fuera con ellos. Al llegar a la zona de partida, me encontré con los otros duros, quienes con evidente cara de burla y una buena dosis de sátira me preguntaron al verme toda alegre estirando y calentando: "Are you going like that?" (“Vas así a trotar?”). Supuse que se refirió a que tenía uniforme de pies a cabeza, con escarapela con mi nombre escrito.




A “la dura” quien me hizo tal pregunta, solo le faltaba estar mascando chicle y estar parada con la cadera salida, para que esta fuera una escena de película de Hollywood, en la que los gomelos rechazan al nerdo. Yo, después de haber vivido esta escena varias veces en mi vida, no solo no me sentí mal por su pregunta sino adicionalmente le dije: "Yes, I have running shoes" (“Si, tengo tenis), apuntando a mis zapatos y mirándola con ojos retadores, o al menos esa fue mi intensión. Tenis y buena disposición era todo lo que necesitaba para salir a trotar. Con toda la actitud del rechazado que quiere ser parte del grupo, seguí estirando, mientras los duros charlaban de brazos cruzados y mirándome de reojo.


Pedí que me esperaran un minuto para decirle a una amiga brasilera que estaría de vuelta para salir en la noche, tal como lo habíamos planeado. Al darme la vuelta de nuevo, los duros ya habían salido del hotel, dejándome atrás, imagino que huyendo de mi. Ni corta ni perezosa y al mejor estilo de Speedy Gonzalez, salí corriendo detrás hasta alcanzarlos. Di una sonrisa y me integré al grupo de nuevo. Fui trotando con Scott, el duro mayor, el científico fácilmente reconocible por parecer un Ken, esposo de la Barbie y por ser desesperantemente perfeccionista y famoso. Mientras trotaba con él cual profesional, le pedí a mi corazón y a mis piernas funcionar para dar la talla, para no ir a quedar mal después de haberme adherido a la actividad. Solo tenía el chance de salir por la puerta grande, para que a ellos les quedara el arrepentimiento de haberme despreciado en un principio.

Así fue, como viviendo en una dimensión desconocida, el famoso Scott me fue mostrando su lado humano, contándome de su familia, de su vida. Le ablandé tanto el corazón que después de contarme que había llegado por accidente al mundo de las ballenas, como casi todos los científicos del simposio me contaron que fue su experiencia de vida, terminó dándome consejos de vida. Al llegar al final del camino, dimos vuelta y regresamos. Esta vez fui trotando con Nick, quien desde el primer día había sido muy querido.



En los últimos mal contado 100 metros, empezamos a acelerar pues le aposté una carrera a Nick. Al llegar a la puerta del hotel alcé los brazos y dije "Colombia ganador, Australia y USA perdedores!!", refiriéndome a todo el combo de los duros. Mientras hacía mi show de celebración, Alyne, la tercera de los duros comenzó a acelerar y atravesó la calle. Entendí que su intención era llegar de primera a la recepción. Para volver a ser la primera, corrí todo lo que pude, y como en las películas, la pasé en la última subida, llegando una vez más de primera. Volví a hacer mi celebración, me sacudí el uniforme y me puse mi escarapela de nuevo. Los duros, no pudieron decir nada más, retirándose cada uno a su habitación, todos cortos de respiración, para tomar una ducha.


Casi sin poder respirar, volteé a mirar y ahí estaba mi amiga Brasilera, quien parecía una princesa, arreglada y perfumada, lista para salir. Miré el reloj y le dije, dame dos minutos y salgo. No se si fue porque me vio hecha pedazos después de la maratón o qué, pero al salir del baño, ya con camiseta limpia cara lavada, la pregunté en la recepción y me dijeron, que había salido en un taxi. Frustrada por haber sido rechazada por segunda vez en el día, me fui donde Clari y Jenny. AL contarles lo acontecido, hice uso de su consejo y me fui a buscar a mi supuesta amiga, la que me dejó abandonada, y a quien en poco tiempo, así como a los duros, le demostraría que no había razón para haberme dejado atrás.


Llegué al restaurante acordado y con una sonrisa la saludé sin pedir explicación de su abandono. Ella pareció quererme explicar, pero imagino que no quiso hacerlo al ver que yo charlaba como si nada. Al final de la noche me dijo que fue muy bueno habernos encontrado. Así fue como mi día después de haber sido rechazada y luego querida en dos ocasiones, terminó en historia que ameritaba ser contada a mi gente en casa. Rieron sin parar y finalmente ya cansada me fui a dormir, orgullosa de no haberme quedado atrás pues no perdí nada al buscarlos, al revés, gané mucho.... Creo que ellos también porque al día siguiente me sonrieron todo el día, no como burla, como admiración, al menos eso quiero creer. En la fiesta de último día bailamos y gozamos el encuentro.

Me rio porque pude haberme quedado atrás, tal como lo he hecho en algunas ocasiones. Los humanos somos muy complejos. Mas aun, personas de diferentes culturas, tienden a tener gestos e interpretaciones muy distintas. Por esto, después de burlarme de mi misma durante el escrito, me doy el beneficio de la duda, pues todo puede ser el resultado de mi interpretación. Según dice el libro “Los Cuatro Acuerdos” uno de los acuerdos es: no hacer suposiciones. Por hacerlas, casi me pierdo de toda una experiencia; por hacerlas, casi me quedo con el fantasma de lo que me imaginé. Al hacer a un lado las suposiciones, me di el chance de vivir lo que quise vivir, lo que elegí.



Y colorín, colorado, una historia más de andanzas, miedos, auto invitaciones, rechazos, chistes, suposiciones, burlas y mayor entendimiento del ser humano, se ha acabado.

jueves, 5 de abril de 2012

Ballena a la vista!!!

-Ballena a la vista! - fue lo que me cuenta Clari que gritó (aunque no muy claramente por tener la boca ocupada masticando un bocado de sanduche) al ver aparecer el tan deseado soplo. Nueve metros de altura de vapor, aire y millones de bacterias, sorprendieron a capitán, investigadores y asistente (Clari), quienes ya dados por vencidos después de horas de búsqueda de una grandulona, habían apagado el motor en medio del mar, queriendo recobrar fuerzas, sin el gasto inútil de gasolina.

Foto de Elsa Cabrera (Centro de Conservación Cetácea)

Al narrar la historia, dice Clari y los demás que lo vivieron, que fueron las ballenas azules quienes encontraron al bote, no viceversa, como debe ser, como normalmente Yais y Bárbara, en su trabajo con Ballenas Azules, están acostumbnradas que así sea. Desde la época en la que normalmente se cazaban y actualmente con el fin de investigarlas, el soplo es el principal indicador para encontrarlas. Lástima que aun hoy en día, todavía hay quienes apoyan su matanza: Japón argumenta que es necesario hacer lo que ellos denominan "caza científica". Como dato curioso y triste, por ejemplo, los japoneses presentan un proyecto en el que se justifica que para identificar la razón por la cual ha ocurrido el varamiento de una especie de ballenas, se debe investigar el tejido del hígado de unas cuantas vivas, por lo cual es preciso sacrificar 100 ballenas, todo esto "en pro de la ciencia". Así es como matan las 100 ballenas, haciendo un análisis del hígado, exámen del cual no se obtiene ningún resultado servible, para luego llegar al fin real de la caza: comercializar la carne. Este tipo de caza la repiten una y otra vez a lo largo del año, cazando miles de ballenas. Fue justificable en épocas en la que la grasa de ballena era el combustible del mundo, pero ahora no es más que un capricho de la sociedad consumista, de quienes pisan el trabajo de tantos otros que luchamos por conservarlas.

Habiendo sembrado la duda de quienes deseen hacer algo por la causa, sigo mi historia.

Encontrar a las ballenas azules después de varias horas de navegación, era como encontrar una aguja en un pajar, solo que en dimensiones diferentes: la aguja representada por una ballena azul de 30 metros de longitud y 200 toneladas de peso, y el pajar: el mar. Nos cuentan a Jenny y a mi, en medio de risas, que como no se esperaban el encuentro, no estaban listos para hacer cada uno su tarea: José, manejar el bote, Bárbara dirijir la operación, Yais, tomar las fotos, Mariano sacar el arco y la flecha para disparar y Clari anotar todos los acontecimientos. Como gallinero asustado por una culebra, cada quien se movío de lado a lado, hasta lograr en segundos conseguir lo que necesitaban.

Afortunadamente, estas gigantes son lentas, son lentísimas además de ser grandes, grandísimas!. Dice Yais, que son como 10 segundos los que demora en sacar todo el lomo, al hacer la ondulación para poder respirar. Diez segundos en los que se toman fotos, se registran manchas, rasguños, afecciones en la piel, aleta dorsal y hasta se determina si está gorda o delgada. La ballena jorobada, la cual es muy fácil de hallar en el Pacífico Colombiano, es la que en la siguiente foto, esta arriba de la más grande, la ballena azul. La jorobada parecerá entonces un cachorrito al lado de la azul, bueno y el humano, visible en ña esquina derecha podría ser, por su tamaño" una garrapata de la ballena azul...

Diez segundos para que Mariano con su flecha y arco apunte, dispare y atine a darle a la ballena, desafiando el desequilibrio que causan las olas del mar. Mariano disparando a la ballena, es el equivalente al doctor que le saca al paciente un pedacito de tejido para hacerle una biopsia. La labor debe hacerse con arco y flecha de gran poder, pues la muestra debe incluir capa de piel y de tejido graso; entre 3 y 10 centímetros de espesor, de esta delgada capa de piel y gruesa capa de grasa que puede alcanzar los 50 cms. Mariano saca entonces la biopsia de las ballenas para prepararlas en la casa, luego llevarlas al laboratorio y hallar todo tipo de datos: desde condiciones genéticas, posibles enfermedades, y hasta saber qué comen. Así como a Yais y a Bárbara, a Mariano se le nota la experiencia como investigador de ballena franca en la Peníndula de Valdéz, Argentina.


Imagino lo que las grandulonas pensarán desde el agua viendo todo el espectáculo arriba del bote. Imagino que mirando por el rabito del ojo, ven las caras serias de los profesionales haciendo el trabajo de hace años y en medio de tanta seriedad, la cara de Clari con sonrisa de oreja a oreja, queriendo gritar de la emoción, y conteniéndose para no afectar el trabajo de los demás, al estar finalmente viendo en vivo y en directo al bicho más grande del mundo.


Yo, desde mi experiencia no grito todavía ¡Ballena a la vista! sino ¡Lobo a la vista!. No es porque esté corriendo entre el bosque en medio de las montañas la razón por la cual veo lobos. La visita a la Isla Metalki, justo en frente del Parque Nacional de Chiloé, fue el escenario de un encuentro surreal con miles de lobos marinos, en esta que es considerada la segunda lobera más grande del mundo. Desde el punto de avistamiento, Metalki se ve tan pequeño que no nunca habría alcanzado a imaginar lo que vi.
En el siguiente mapa, se ve la parte norte de la Isla Grande de Chiloé. Con el Centro de Conservación Cetácea, trabajamos un poco más al sur de las Pinguineras. Un poco más al sur, está el Parque Nacional de Chiloé y más al sur todavía, está Metalki. Desde Metalki, hasta más o menos las pinguineras, es el rango que tenemos de avistamiento desde la plataforma en tierra.

Siguiendo con la descripción de Metalki, rocas inmensas en medio del mar, adornadas en la base por un montón de punticos cafés fue lo que vi desde lejos. Al acecarnos cada vez más, el sonido de miles de gritos de voces roncas y finas, más el movimiento revoltoso de los punticos cafés, me dio a entender que todos esos eran nada más y nada menos que lobos y lobitos.

La emoción no me dejaba tranquila. Me pellizqué un par de veces para reconfirmar que lo que mis sentidos saturados percibían, no era un sueño. Filmé lo que mejor pude, tomé las mejores fotos que creí haber tomado, y aunque al pasarlas al computador, se hizo evidente que el lente tuvo una nube de vapor dentro de la caja de la cámara, comprobando lo que soy a la hora de tomar fotos con la camarita: una principiante atolondrada, eso si, en proceso de aprendizaje.

Miles de lobitos corrían torpemente de aquí para allá, detrás de unos lobos medianos, seguramente sus madres. La playa, pareciendo más una plaza de mercado en plenas fiestas decembrinas, tenía ese aspecto de salvajismo tan exquisito, que despertaría la admiración y sentimiento, de hasta el más duro citadino y/o poco amante de la naturaleza.

Como ya pasó la época de reproducción, en este momento no hay casi lobos machos. Los lobos grandotes, los que usualmente son la respresentación del lobo marino común, quedaban pocos. Ya pasado el tiempo de la reproducción, la gran familia se compone más que todo de miles de crias corriendo movidos como cardúmen, guiados por un solo cerebro, con varias madres y unos juveniles que curiosos insisten en venir cerca del bote. Miden su distancia como queriendo ver en qué consiste el extraño visitante enorme de motor y pequeños seres embarcados de chaleco naranja, que se mueven maravillados con cámaras a dos manos.

Si tan solo los lobos supieran que los visitantes, somos de la misma especie de quienes quieren aprobar acabar con ellos, se asustarían más. Donde estamos, no está aprobado traer a los turistas, quienes son llevados solo a las pinguineras cercanas a la playa. Sin demeritar a los pingüinos, hay que ver que el espectáculo de lo que es esta lobera, Metalki. Es sencillamente algo que nunca antes imaginé ver: exuberante naturaleza en su consición más cruda, más salvaje.



El permitir la exterminación de los lobos, sería como darle una aspirina a un enfermo grave, intentando tapar el sol con un dedo. Los barcos de pesca industrial, lograrán su cometido al supuestamente tener menor competencia por los peces, y los pescadores artesanales locales, con su mente ya lavada por grandes empresarios, creerán que la cantidad de pescado aumentará. Dejando a los pescadores industriales tranquilos en su labor, los peces se seguirán agotando, los pescadores artesanales habrán matado a todos los lobos marinos y habrá todavía más desequilibrio. Siendo este lugar como pocos, donde el turista viene a disfrutar de la naturaleza, cómo es posible que una desición de grandes industriales,vaya a dominar para acabar con el ecosistema y dar paso a más destrucción?

Ya son varias personas quienes han firmado la petición para que no ocurra la caza. Yo por ahora, seguiré viendo las fotos y videos de estas bailarinas acuáticas, torpes de tierra y grandes ejemplos de unión familiar. Espero lograr que más gente despierte a tiempo,para entender que sigue estando en nuestras manos el poder hacer algo por quienes no tienen voz ni voto, como son las ballenas y los lobos marinos.

No he visto ni una ballena al ir en el barco, solo he visto su soplo y he ayudado a que quienes van en el bote las encuentren, a punta de indicaciones vía radio teléfono marino. Bueno, pero solo con saber que volverán cuando haya alimento para ellas, cuando la temperatura del agua sea más baja, me alegra mucho. Me hace feliz estar en medio de naturaleza, volviendo a lo básico, viviendo en medio de personas que todavía creen que debemos unirnos y trabajar para conservar lo que todavía tenemos. El ejemplo está aquí y ahora.

Foto de Elsa Cabrera (Centro de Conservación Cetácea)


Por último, para demostrar que si se puede, felicito a Barbara Galletti y a Elsa Cabrera del Centro de Conservación Cetácea, y toda la gente que se ha unido a la causa, por lograr la Paralización del Parque Eólico en Chiloé. Hay que apoyar la generación de fuentes alternativas de energía como lo es usando el viento. Lo que no debe ser permitido es que entre un proyecto de las enormes magnitudes que tyendría este proyecto, sin un estudio de impacto ambiental, sin ganancia si energía para los moradores locales.
En el estudio de impacto ambiental que realizarán y deberán presentar, será contemplado el impacto sobre las poblaciones de animales, por ejemplo, las aves migratorias, estarían en amenaza ante la posibilidad de morir en los molinos. También, animales como las ballenas y tantos otros animales que se comunican por medio del sonido, se verían afectadas por el nivel de ruido de tantos molinos funcionando al tiempo. La propuesta es: utilizar energías alternativas que favorezcan a los moradores locales y a la naturaleza local. Propuesta: poner el parque en un lugar más al sur donde no halla tal amenaza y con un estudio juicioso del impacto ambiental. La foto es de google imágenes. Aquí está la noticia:

http://www.cooperativa.cl/corte-suprema-ordeno-paralizacion-del-parque-eolico-de-chiloe/prontus_nots/2012-03-23/103825.html

http://www.df.cl/corte-suprema-frena-construccion-de-parque-eolico-de-chiloe/prontus_df/2012-03-23/102411.html

FELICITACIONES POR TAN ADMIRABLE LOGRO!!!!!


domingo, 18 de marzo de 2012

Que bueno ser un lobo marino

Quiero ser como un lobo marino, no exactamente copiando su amplia capa de grasa, pues de nada me servirá el calor que provee, viviendo donde quiero vivir: cerca al mar pero en clima caliente. Quiero estar con mi familia como la familia de lobos marinos que veo desde el punto de avistamiento de ballenas. No se confundan con lo que hay debajo de la plataforma en la foto, es solo una oveja. Más allá, lejos, en el mar, es donde la historia que voy a contar, tiene lugar.

Se que debo estar buscando ballenas, solo que como no hay mucha acción y cuando he visto, mi atención se dirige de vez en cuando a quin grita agudo o a quien grita bajo. Los gritones agudos, aves marinas, tienen un tipo de vecindario en la isla justo en frente a mi, solo que 104 metros hacia abajo, sobre el mar. Salen de sus casas, dejando a sus hijos, mientras vuelan para bien alto, bajan en picada, pescan, atacan y son atacadas en pleno vuelo entre unas y otras y hasta parecen dar vuelta de 360°. Este último dato todavía no lo confirmo, puede ser una ilusión visual... que buena ilusión. Oirlas en la mañana se parece a una tarde de señoras llenas de rulos, tinturas y esmaltes de uñas, llenando la peluqhería de chistes, chismes y carcajadas, con un incesante sonido de fondo de secador de pelo. En este caso, el sonido de fondo lo llena las olas que se estrellan contra las rocas, congestionadas de algas negras tan similar a una sopa fideos extraterrestre.

Los gritones bajos que casi nunca gritan pero que cuando lo hacen, llaman la atención acabando con la calma del sonido tranquilo de las olas, son los lobos marinos. Dejo el mate en el piso, me quito las gafas de sol y rápidamente giro los binoculares para ver que está pasando, porqué gritan. En la misma piedra de siempre, veo a la gran familia en la que casi siemore logro contar 10 lobos. Parece una familia humana en pleno día de playa: los mayores usualmente de hábitos más pausados, los más jóvenes, más gritones y cerca del agua. Cada uno con su personalidad, unos café claritos por llevar horas acostados en lo más alto de la piedra descansando. Otros de un café más oscuro, mojados buscando espacio entre la manada.

No me cabe la menor duda de que son hábiles en el agua, no envano hay lugares donde los llaman las sirenas. Quien los viera por unos segundos, se quedaría con la idea de que son torpes, por la forma como arrastran sus cientos de kilos en tierra usando sus nadaderas delanteras, caminando como patos y arrastrando el resto del cuerpo. Torpes ellos? Torpe yo, al tropezarme con mis mismos pies, al ir solo caminando por un camino recto, sin piedras ni huecos.

Al verlos tan bien distribuidos, unos tan arriba de la piedra, otros tan abajo, quedé con la duda de cómo harán para alimentarse especialmente los de más arriba, imaginando que solo caer al agua les tomará horas. Luego, cómo harán para subirse de nuevo a la enorme piedra además de empinada, con ese montón de algas babosas y resbalosas en la base? Imaginé que estas sirenitas de un montón de kilos de piel, músculo, huesos y más que todo grasa, solo podrían lograrlo por medio de la magia o mecanismos avanzados de levitación. De ser lobo marino, me dejaría morir ahogado de solo pensar en el dolor que me he causado al caer al agua de barrigazo. Difícilmente con ese peso y dificultad de caminar en tierra podría caer de una forma diferente a la del estilo "planchazo": de barriga, levantando un montón absurdo de agua y emitiendo un estruendo proporcional al dolor posterior. Para no quedarme con la duda, me di el lujo de quedarme tiempo extra en el punto de avistamiento para no quitarle la oportunidad a las reinas del mar, las ballenas, de mostrarme algún soplo, por más lejos que sea para sabe que al menos algunas están debajo de ese tapete de agua salada.

Mi curiosidad no podía limitarse a la imaginación. Después de verlos moviendose de a poquitos, finalmente hubo un lobo al que seguramente el apetito le pudo más que la pereza. Dando tumbos, se abrió paso entre sus familiares. Cuando estuvo a unos mal calculados tres metros del agua, saltó. La expectativa de ver un montón de agua salpicada al caer o al menos escuchar un tremendo estruendo normal de cuando un bicho de esas dimensiones cae desde semejante altura, se vio frustrada. Cual clavadista profesional, ni mucha agua ni mucho ruido ocurrió, como un dardo entrando en picada, me dejó boquiabierta, una de las dudas fue resuelta: no caen como yo caería desde esa altura, con ese peso, en esas condiciones.

La segunda duda, estaba sin rsolver: cómo lograrían subir de nuevo? Una vez más, me imaginé en su situación. Después de estar como pez en el agua o mejor sirena en el agua, después de haber llenado la pancita de delicioso pescado, subir de vuelta por esa pared empinada llena de algas tendría que ser un rabajo de levitación. En mi caso o de cualquier persona que conozco, las escaleritas serían la única salvación.

Por fin un lobo asomó su carita (queriendo decirle a tremenda cara gigante), por encima del agua. Sin ni siquiera parpadear, vi como se dio el tiempo para aprovechar las olas hasta finalmente venir envuelta en una ola grande y quedar màgicamente engrudada a la roca, cual escalador de piedra profesional. Sin que le temblara ningún músculo por la fuerza que seguro hacía para mantenerse pegado a la pared, fue subiendo como una oruga en una hoja: arrastrándose, despacio, sin mucho afán. Cumplió con una frase de vida que tanto me gusta "Lento pero seguro". Ni miró para atrás, ni tembló ni tropezo, lentamente subió, se mezcló entre la manada hasta encontrar un lugar perfecto para volve a estar, quizas unas horas más dejando que el viento y el sol, cambiaran su pelo de café oscuro a café claro. Por supuesto, no fui testigo de su cambio de color de pelo, pues habría sido labor de horas en frente a los binoculares, cuando ariba en la casa me quedan tantas otras labores por hacer. Quedé maravillada al ver a los lobos marinos, tanto que quiero ser como ellos.

Imaginé por un instante que llegaba un bote armado hasta los dientes a acabar con la familia de lobos. Grandes y chiquitos caerían al agua, unos muertos, otros heridos. Me di cuenta que en este lugar podrían estar matando a los lobos marinos, por derecho, por ley. No entiendo como somos los humanos tan cortos de cabeza, de ojos, se sensación y de sentimientos. Tenemos tanto que aprender... seguramente para muchas personas que leen este relato, sería increíble poder asistir lo que vi, como se mueven los lobos, como viven.

En Chiloé quieren aprobar la caza de lobos marinos porque se cree que al exterminarlos, va a haber suficiente peces para los pesadores. Lo que realmente pasa es que no son ni los lobos ni los pescadores artesanales los mayores causantes de esta escacéz. Son los barcos industriales enormes que pasan por estos mares llevándose todo, utilizando técnicas altamente destructivas para arrasar con los fondos marinos. Matar a los lobos es solo desequilibrar más el ecosistema. Lograr consolidar esta zona como reserva marina, regulando la pesca es la solución más inteligente. Es promover la tenencia de un nido gigante de peces que nacen y crecen sin tanta presión, siendo algunos comidos por los lobos, pescados por pescadores artesanales; y los millones más de peces serían libres para alimentar a muchos otros animales, incluyendo a los humanos. Esta zona del mundo al igual que muchos otros lugares, quiere tener mayor acogida de turismo. Qué tan atractivo sería para el turista que viene, salir a ver pingüinos, ballenas, delfin chileno, entre otros, para luego voltear la cabeza y ver que están matando a los lobos marinos? .

Me quedo con mi deseo de ser como ellos. Veo con la ONG con la que estoy trabajando en conservación de cetáceos (CCC), en este momento en conservación de Ballena Azul, que la unión y el empuje, hacen la fuerza. Trabajan con los locales, a nivel nacional e internacional, logrando cuidar la naturaleza, en promover que no se caze más ballena a nivel mundial, en promover que no se construya un mega proyecto eólico en la isla, en que se destine la zona de este mar como un espacio libre de pesca industrial, en que no se caze lobo marino, etc, etc... dando pasos pequeños, logrando avances gigantes.

. Foto tomada en una piscina, no en este mar frío. Voy nadando como un lobo marino...

Los invito a que vean el siguiente video, filmado cuando fuimos a la Isla Metalki, 2nda lobera más grande del mundo. Los invito a firmar por la iniciativa.

http://youtu.be/uu4nnq1kB3s


domingo, 11 de marzo de 2012

Tarde de susto en mi Playa de Chiloé

Hoy empiezo el escrito con un consejo: cuando el sol comienza a caer y estás solo a algunos kilómetros de casa, piensa. No sigas haciendo lo que estás haciendo por entretenido que sea antes de evaluar si, A. Tienes linterna B. Si tienes el camino de vuelta. Se que para muchos es familiar la situación de estar seguros de alcanzar a terminar una labor (cualquiera que sea), y es más, de sentir que va a sobrar muuuuuuuuucho tiempo, para después llevarse la sorpresa de estar corriendo a último minuto, al mismo tiempo que se alega a los gritos: "Como así, no me queda más tiempo????" o en mi caso de ayer "Cómo así, se me acabo la luz del sol?".

Hoy sufro de brazos y piernas rasguñados por las ramas espinosas al no haber pensado, cuando el tiempo de luz al atardecer estaba por terminarse. Sé que no es reprochable el estar en una actividad "zen" en la que solo hay sensaciones despiertas, sentimientos, recuerdos, olores y demás tonos propios de un momento de ocio en medio de la naturaleza. Aun así, por más zen y meditativo que sea el momento, hay que pensar! No pensé y sufrí por unos minutos la impaciencia de no hallar el camino de vuelta. Aquí hago un paréntesis, un tipo de pausa comercial, para aclarar que no es que mi vida estuviera en riesgo ni mucho menos, que aunque no todo estaba "fríamente calculado" como diría el filósofo chapulín colorado, si me llevé un susto que explicaré a continuación. Es necesario hacer este tipo de paréntesis ya que cuento con padres propios y adoptivos que pueden estarse mordiendo las uñas al pensar que estoy corriendo riesgo. Tranquilos, como me emociono escribiendo, cuento mis historias a manera de chisme, como las contara en vivo y directo: llenas de desviaciones y exageraciones.

Volviendo a mi historia, salí de casa cuando consideré que seguir pasando datos en el computador debía tener una pausa, sobre todo porque no son muchos los días de sol en este bizarro verano bibolar; verano en el que no cesan los días de neblina y lluvia, intercalados con repentinos y pocos días de sol. Fui sola hasta la que llamo "Mi playa" pues entre mi gente: mis dos jefas y mis dos amigas, soy la única que ha ido y no hay rastro humano alguno además de un viejo letrero devorado por la naturaleza que dice "se vende". Es tan viejo y poco mantenido, que imagino que el dueño ha olvidado su terreno, por lo cual, como conquistador recién llegado a tierra ajena, este terreno de caídas de agua, bosque natural, playa de piedras preciosas y aves, con cielo y mar más lindos que vi, es mío por este tiempo. Está bien, al irme, lo devolveré.

Iba entrando a mi terreno, cuando casi llegando a la orilla del mar me encontré con una señora. Hizo cara de desconfianza mientras se siguió acercando. Me pareció que ella también frecuenta este terreno que dice ser de ella, cuando en realidad no pertenece a ninguna de las dos. No sé si hizo cara de estar olfateando al acercarse porque así hacen en este lugar, o porque huelo feo. Espero que sea por tradición, por ser un espacio campesino en el que lo básico reina, en el que los sentidos opacados por elegancia social como el olfato, se utilizan. Finalmente, son los demás sentidos los que hay que activar para detectar lo difícilmente perceptible a simple vista, incluyendo el sexto sentido. No se si le olí bien o mal, pero al menos seguro fue a ser indefenso, pues cambió su expresión cuando me acerqué y grité de la manera más amistosa posible "Hola!".

Por la pinta que tengo desde ayer, de camiseta del proyecto, cachucha, pantalones y tenis, se dio cuenta que no soy de aquí. Los Chilotes usan más que todo gorritos y sacos de lana. Eso sí, nunca faltarán las botas machita, de caucho hasta debajo de la rodilla, las que usé muchos años para saltar en charcos y para llevar y traer agua y arena en la arenera. Me preguntó que porqué paseaba tan tarde, argumentando que no debía, pues el sol ya se estaba poniendo. Le dije que solo necesitaba ir hasta la playa y que pronto regresaría, o como aquí dicen : "al toque". Me contó sin haberle preguntado, que mañana volvería, pues las "algas hay que dejarlas secar de un día pa' otro para poder venderlas, poooo". Cómo cantan de bonito los Chilotes. Voy a tener que grabar en una memoria externa su cantadito, en caso que la memoria interna me fallé.

Hablando de las algas, es común ver hombres y mujeres trabajando algunas de las tantísimas algas de mil colores que trae el mar. Solo he visto que trabajan una roja que es como una hoja lisa y una amarilla, la cual no me atreví a comprar en el mercado local pensando que era una tripa de marrano. Un día compré un manojo de algas verdosas, y en una tarde de experimentos culinarios tuve que botarla en secreto después de que Jenny y Clari pasaron varias veces mirando mi receta con cara de desagrado. No se que hice mal, pues las algas se volvieron una piscina de babas verdosas, y bueno, por más yodo, mil vitaminas y minerales que se supone que tienen, se fermentaría por el desagrado de los comensales y posterior olvido. No merecía tan mala fama el prodigioso alimento, por lo cual comí un poco por darle un chance y le llevé el resto a Doña Marta, la vecina que cuida ovejas.

Volviendo al cuento, me despedí de mi nueva amiga de terreno y seguí hasta la orilla. Que raro es que no me den ganas de entrar al mar, solo verlo desde afuera. Tiene tantas algas que flotan y es tan fría el agua, que requiere más de un kilo de coraje y un acompañante con cámara para filmar el tan memorable momento. Me agaché bien cerca al mar a recoger piedras, mientras olvidaba el mundo, mientras el sonido, el mar, los colores, las aves y yo eramos uno solo. Piedras de todos los colores, formas y materiales hay en esta playa. Al recogerlas entro en una dualidad de si debo llevármelas o no. Nunca sentí la magia de las piedras como ahora, pero siempre he dicho que no hay que llevarse las cosas de la naturaleza. En un escrito anterior que se llama "No señor turista, no se lo puede llevar" cuento la vez que casi me agarro con una pareja que insistía en quere esconder un caracol pala gigante entre el bolsillo para llevárselo. Narro todo el complot desarrollado, para evitar que esto sucediera. Esos eran caracoles los cuales podrían servir más adelante como casita de otros bichos, estas piedras tienen otras funciones.... Bueno no se, tendré que consultarlo con la almohada, con mi consciencia y con mis compañeras ecólogas, para definir si después de tenerlas a manera de altar en la entrada de la casa, las piedras serán devueltas al mar.... que es lo más seguro.

Despegué los ojos de las piedras y vi las nubes rosadas. El sol estaba entrando al agua, punto en el que siempre imagino que hace el sonido de una llama de fuego al apagarse con agua... "tssssssssssssssss". El hecho que de inmediato me recordó de dar gracias, cerrar los ojos y respirar. Fue entonces cuando seguí con la actividad de las piedras, diciendo para mi misma una y otra vez: "Un minutico más y me voy". Despues del sol caer, comencé a subir. Empecé a arrepentirme de haber leído el libro "Cuaderno de Maya" de Isabel Allende, así como los cuenticos que narran toda la mitología y magia que se le atribuye a la Isla, Isla Grande de Chiloé. Mientras me perdí del camino, imaginé que me encontraba con el Trauco, temible ser casi humano el cual dicen que se le aparece a las mujeres para hacerlas sus amantes y dejarlas embarazadas. Sin hallar el camino di vuelta y pensé. Por fin pensé. Volví a la playa para comenzar el ascenso de nuevo, esta vez llena de rasguños de las ramas del bosque y con poquita luz a cuestas.

Una vez hallado el camino, respiré profundo y me tranquilicé... Si el Trauco aparecía saldría corriendo, o le lanzaría un par de piedras preciosas, o quien sabe, a lo mejor resultaríamos siendo grandes amigos. Si resultaba ser que me enamoraba y consumábamos nuestro amor, lo peor que podía pasar es que tendría un hijo mucho antes de lo esperado, un hijo del Trauco. Dicen que los hijos del Trauco son niños lindos, a pesar de tener semejante padre tan extraño. Dicen las malas lenguas, y las buenas también, que en la Isla viven muchos hijos del Trauco desde tiempos inmemorables, todos hijos del mismo padre a quien nadie diferente a las mujeres que han tenido un encuentro amoroso, lo conocen. Esto último, es lo más raro de la historia.

Pensé en el famoso Trauco y en el origen de todos los seres mitológicos locales, tal como la Pincoya: mujer que se le aparece a los hombres pescadores, los seduce y se los lleva unos días mar adentro. Creo que todos estos personajes son invenciones para sembrar miedo, para controlar, para dar explicaciones a lo inexplicable, o para salvar la vida de los pecadores. Quien sabe cuántos hombres pescadores se han salvado al decir que fueron raptados por la Pincoya, cuando realmente fugaron de casa para estar de fiesta con quien sabe quien en quien sabe donde. Así mismo, el Trauco por su parte, ha de haber salvado el pellejo de mujeres que quedan embarazadas al volarse con el enamorado clandestino o "echarse una canita al aire". Es más fácil argumentar que una tal Pincoya o un tal Trauco tuvo la culpa, en vez de explicar que el deseo humano fue más fuerte, siendo que somos solo eso: humanos.

Llegué a casa con piedras en una mano, espinas y rallones, con la Pincoya y el Trauco en la cabeza, y con la luna llena más llena que vi guardándome la espalda. Hago mérito a todos los seres mitológicos que han salvado tantos pellejos, que han dado a los seres humanos emoción a sus vidas al poner a volar la imaginación. Vuelvo a casa jurando regresar mañana a mi playa, con la luz del sol, con linterna y ya habiendo aprendido el camino.

martes, 6 de marzo de 2012

Tarde de fiesta costumbrista Chilota, Isla de Chiloé

Empuñando la mandíbula con firmeza y sin fuerza, la mujer de vestido chilote, voz de cantante y medias blancas, logra su cometido: acompañar a la orquesta con el sonar de sus muelas. No eran las muelas de su mandíbula las que sonaban mejor que una maraca en pleno villancico navideño, eran las de la mandíbula gigantesca de vaca que agitaba con mano izquierda y golpeaba con mano derecha. "Cueca" y otras danzas del sur de Chile y especialmente de la Isla de Chiloé, representó este grupo local, el cual, uniformado con trajes de calle, un sonidista menor de edad, varias mujeres y cuatro hombres, deleitaban al público con su ritmito sabrosón.

Desde lo alto estábamos nosotras, algunas de las extranjeras en medio de un montón de Chilotes y otros Chilenos de diferentes zonas, gozando al ritmo de una botella de vino (bebida popular) y uno de los tantos platos típicos. Mientras mis compañeras fueron seducidas por tremendos pedazos de cordero asado, yo pedí un curanto: atado de ostras, almejas y carnes acompañado por un milcao, pan de papa al vapor). Ellas no hablaron mucho hallando la mejor forma, sin ser la más femenina, de almorzar. Yo mientras tanto, disfrutaba de ostra por otra, almeja por almeja, hasta que CRAC! creí por un instante haber perdido, una vez más, un pedazo de muela al masticar una piedra marina. Fue enorme el alivio que sentí al comprobar que mi dentadura tenía todos los dientes completos y fijos en su lugar, diferente a la mandíbula de vaca en el escenario, de muelas sueltas y partidas, que hacía contonear, o al menos enretener hasta al más aburrido.  

Detrás de los músicos, el mar radiante y agresivo hacía de este encuentro más agradable que lo que hubiera sido en un día normal en pleno verano Chilote: con lluvia y pura neblina. Todos hubiésemos tenido que encajar como pollos bajo el techo del sindicato de pescadores, encajados en medio de enromes asadores. Todo me parecía acorde, menos lo mismo de siempre en este tipo de eventos: dos extranjeras, imagino de algún país no latino, batiendo sus esqueletos sonriendo como quien goza, pero careciendo de cualquier coordinación psicomotríz. Debo decir que hasta lo que la vida me ha permitido ver, el que nació y creció en un país de menos música sabrosa, electrónica y a-tamborada, está en eterna desventaja de sasón y sabrosura. Considero que si un queso sin grasa ni sal pudiese bailar, lo haría como ellos lo hacen, en este caso, ellas. Como se ve en la foto, una de las rubias salió a bailar.  

Bueno, pero a un queso como el descrito, se le puede añadir sal, llevarlo al horno con mantequillita y sus propiedades cambiarán, la esperanza es lo último que hay que perder. Como el que persevera, alcanza, dicen los que saben, si estas mujeres optaran por quedarse un largo tiempo sudando la gota gorda y dejándose safar varios tornillos y tuercas para aprender a bailar, algún día dejarían de bailar como queso desabrido para "echar paso" cual quesillo colombiano de hoja, lleno de sabor. Aquí va mi foto, danzando cual quesillo colombiano.... jajajaja

Sin entrar en más detalles del símil entre las personas y comidas y volviendo al grupo musical, una de las mujeres con micrófono y con seguridad la mayor en edad, era también la cuenta chistes. Tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para entenderle cada palabra, a pesar de estar hablando en español. Sus chistes verdes y elegantes y ante todo pornográficos, adobaban la tarde no solo de baile, también de risas. El baile terminó y unos de los niños con quienes había trabajado el día anterior en educación ambiental, me invitaron a hacer parte de su mundo mágico e infantil del juego. Yo, ni corta ni perezosa, me remangué los pantalones, dejé la chaqueta y fui atrás de ellos. Sorprendida quedé al darme cuenta que ni la gran distancia geográfica entre esta isla en la cola de Sur América y Bogotá, Colombia, donde crecí, ni mucho menos, dos décadas de diferencia entre ellos y yo, fueron obstáculos suficientes para estar jugando los mismos juegos que jugué cuando tenía su edad.

"La lleva",  juego en el que una persona corre tras los otros y es reemplazado en su papel al tocar a algún compañero, es lo mismo solo que aquí lo llaman "pillao". "Lleva congelada" se llama "pillao congelado al sol" y "piedra, papel o tijera", se juega igual, con pequeñísimas diferencias en la mecánica. Cuando se cansaron, pidieron jugar "Al lobo", juego que entendí de inmediato, por haberlo jugado en mi infancia un centenar de veces. Lo más increìble fue, que cuando quien caracterizaba al lobo, arreglándose en su casa antes de salir, supuestamente comernos a los que estábamos "jugando en el bosque", sentí la sensación de 20 años atrás: unos nervios terribles que me obligaban a gritar y reir para luego escapar. Me encantó jugarlo. Quize por un momento volver a esa edad en la que no importaba más que jugar. Luego, volví a tener gusto por no tener esa edad y si la edad que tengo, pues recordé lo crueles que pueden ser los niños chiquitos, lo difícil que es aprender a compartir. Defendí, por supuesto, a la más chiquita, motivando al grupo a hacer lo que ella repitió mil veces mientras jugábamos "al lobo": jugar de nuevo pillao.

Que tierno era oirla decir: "Mejor volvamos a jugar pillao poooooooo".  

Por último, "po" es tan popular entre los chilenos como el "ne" entre los brasileros de Sao Paulo. Aquí dicen "po" al terminar cualquier frase, como una muletilla, como abreviación del "pués". Mientras tanto, los Paulistas dicen "ne" como abrviación del "não é?" queriendo decir "no es???"... Cada loco con lo suyo, cada pueblo con su abrviación, cada gringo con su baile de queso desabrido, cada música con su mandíbula de vaca llena de dientes flojos, cada niño con el juego que quiera jugar y cada adulto con sus recuerdos vívidos cuando se da la oportunidad de volver a ser niño. Y colorín colorado, una historia más sin pies ni cabeza, algo de sentido de humor y mucho cariño.... se ha acabado.
Patico, Clari y yo frente al trabajo de los niños

Clari y yo de paseo por la playa