viernes, 25 de mayo de 2012

29 de Marzo: un año de viaje


Unos le llamarían "año sabático", yo le llamo, el mejor año vivido.   Todo empezó el 26 de Diciemrbre al amanecer, cuando después de haber pedido una señal de hacia donde seguir, el mensaje fue recibido. Le llamo Dios a esa fuerza sobrenatural que imprimió en mi cabeza un letrero enorme, ocupando toda la mente que decía SUR AMÈRICA. Pensé por unos minutos que este era el acabose, que ahora si me había enloquecido del todo, pues pensar en Sur América era demasiado grande para lo limitada que estaba viviendo mi vida. El miedo de correr cualquier riesgo, por pequeño que fuera, era una constante, desde cuatro años atrás de ese momento, desde que mi hermana no era más parte de este mundo terrenal. Después de entender que el letrero no era solo un capricho de la mente, llamé a la persona con quien diez años atrás había planteado la idea de recorrer Sur América, a la etenamente famosa en mis escritos: Maria Clara. Desde el primer día de Univesidad, nuestras vidas se unieron cuando yo me enamoré de su nobleza y ella de mi autencticidad, creo... cabe resaltar que el hecho que el primer día de conocernos, el hecho de dar una carcajada mientras me lavaba los dientes en el baño, explosión que rsultó parcialmente sobre ella, deteminó que ya la amistad estaba sellada, que nos esperaban muchos años de amistad. Ay Clarinetico, que afortunada soy de tenerte.   En fin, continuando con la historia, la respuesta en el teléfono a la pregunta -"Clarinetico, nos vamos de viaje por América del Sur?" - fue un sí absoluto.


Pensando que podìa ser uno más de esos actos impulsivos que muchas veces tengo, mantuve el silencio en mi casa. Debía masticar el asunto, digerirlo, asmimilarlo y si era en serio, contarlo. Era algo grande, era inmenso. Era pasar de tener miedo de pasar una noche lejos de mis papás a pasar a hacer lo que siempre busqué y quice hacer desde chiquita: viajar.   Fue así como fui planeando. Le pedí la guía de América del Sur a Alda, mi amiga e inspiración de viaje, quien me dio ánimo, consejos para el viaje y el libro. Fui contandole a porsona por persona. Mis papás me apoyaron. Con un poco de miedo, decidieron dejarme volar de nuevo aunque no hacía falta las preguntas normales de quien quiere lo mejor : cómo vas a dejar tus trabajos? Y cuando vas a hacer un Master? Y viajan las dos solas? Esta úlyima pregunta fue la que más me llamó la atención durante el tiempo de preparación y luego durante el viaje. Para mí es graciosoo oir esa idea, de no poder viajar si son dos mujeres porque corren más peligro. Como históricamente he jugado a ser la autosuficiente (aunque ya estoy aprenfiendo a dejarme ayudar), el no poder defenderme no está en mi lista de miedos usualmente. Les expliqué a mis papás que todo estaría bien. Que de todas formas, así quisiéramos ir con más gente, no era fácil que alguien pasara más allá de decir "ay, cómo me gustaría poder hacerlo", a realmente hacerlo. Entiendo a los que quisieron salir con nostras y no lo hicieron. Solo espero que se animen eventualmente a hacerlo y más vale temprano que tarde.... Porque dicen los que saben que la vida cada vez se va volviendo de más rsponsabilidades, y digo yo que casi no se nada pero algo se: que viajar hay que hacerlo mientras se tenga las ganas, la energía y la ilusión de hacelo... El dinero y las oportunidades durante el viaje vienen por añadido.  


Mis papás, en vista que cada día se hacía más real que el viaje no era solo un impulso sino un objetivo real, me apoyaron. Con mapas, rutas, sugeencias que amigos me mandaban a decir, y hasta con una caja en la mesa del sur que decía "Sur América, aquí vamos!!!!!", en la que ponían cosas que debía llevar en mi maleta como lintena y pikas recargables, hicieron que el impulso se mantuviera vivo.   Mis amigos y demás familia también me apoyaron. Sabían que en los pasados cuatro años, mi capacidad de planear y peor aun, de SOÑAR, se habían atrofiado casi del todo. Con vivir el día, ya me mantenía alegre. Con mantenerme segura ceca de mis papás, garantizaba o aumentaba las posibilidades de no tener riesgo de sufrir ni de que ellos sofrieran. La verdad era que entr los tres habíamos creado una simbiosis extraña en la que cada uno se hacía cargo de los otros dos cuidandolos y abandonandose a si mismo; procurando recuperar la estabilidad del mobil originalmente de cuatro piezas que sin siquiera imaginarlo, había perdido una de sus piezas. Nos convertimos en tres papás, en tres hijos. Unas veces asumí el cuidado de ellos por ejemplo en la comida. Cada noche, mi tarea era cocinarles asegurandome de darles cariño a pesar de no conseguir en muchos casos, dar una sonrisa. Gasté mucha energía tratando inútilmente de ser la mejor por abarcar el espacio que mi hermana ya no ocupaba, teminando agotada de darme enteamente a ellos, de pelear con el mundo. Lo describo así no porwue haya sido enteramente horrible. De hecho, hay muchas cosas muy lindas que logramos como familia, hay mucha fuerza que saqué de ese momento para ser lo que soy ahora.  


La idea era salir de Bogotá en un bus, a más tardar en Febrero, rumbo al sur. Renunciar a mis trabajos en el colegio y en la univesidad no fue fácil; rnunciaba a seguir formándome como profesional y a la estabilidad económica que da trabajar. El día que renuncié en el colegio fue memorable. Llevé una carta en la que les agradecía la oprtunidad de trabajar porcasi dos años dando la razón de tener un trabajo en Chile; lugar en donde trabajo ahora, Centro de Consevación Cetácea. "Que lindo, vas a trabajar con ballenas" me decían mis compañeros a quienes no les daba la explicación completa del viaje. Después de todo, no quería ser sometida a un indagatorio, y en lo posible, quería evitar levantar algún tipo de envidia. Ahora que lo pienso, el haber dicho que iba a trabajar con ballenas, suena más atractivo que nada... Bueno también haber dicho que iba a viajar por América del Sur... ya fue. La jefa de mi jefe me dijo que ella sabía que en algún momento yo iba a salir de trabajar con ellos por irme a viajar. Me sorprendió su reflexión, me sorprendió que mi deseo de volar fuera tan evidente que hasta ella, con quien no tuve muchas oportunidades de conversar se diera cuenta. Por lo menos se que sabía que yo era un poco diferente. Recuerdo el día de Halloween que me disfracé de surfista, con un wet suit y una tabla. Salí a tomar el bus en la autopista a las 6 de la mañana y causé las carcajadas mañaneras de más de uno quien seguro día a día iba a trabajar a la oficina, sin ninguna novedad. Recuerdo que al llegar, mis amigas me dijeron que fuera rápido donde Carmen Elena, la jefa de mi jefe, pues ella necesitaba aprobar el disfraz que traía antes de aperecer en frente de todos los alumnos.  


En lugar de aparecer solo en frente de ella, decidí hacer una entrada triunfal: en el patio central donde Rector, Vicerrectora y Jefe habalaban, en medio de un edificio rdondo lleno de alumnos, dejé los tenis a un lado y corrí. Con suficiente impulso y a unos diez metros de "las autoridades escolares", lancé la tabla y me boté de planchazo, logrando deslizar hasta sus pies, cual surfista profesional. Por in microsegundo supue que este podía ser el momento del fin de mi historia en el colegio o mi momento de saltar a la fama. Sin levantar la mirada, comencéa oir un montón de carcajadas, gritos y aplausos que se levantaban desde todos los pisos del edificio. Para terminar la obra teatral, y antes que las autoridades salieran de su estado de shock, me levanté del suelo, tomé mi tabla y seguí caminando, sin perder ni por un segundo el presonaje de surfista profesional. Fue entonces música para mis oidos oir a Carmen Elena decir: "Está buenísimo su dirfráz!!!!!". Que suerte la que tuve de gustar.  


Con la mochila lista, el tiempo de partida se iba aplazando. Clari decía tener que ir a visitar a sus papás a la finca, hacer vueltas varias en Bogotá, ir a visitar al novio en Cartagena, etc, etc. Un buen día, decidí que mi forma de presionar la salida era cambiar la salida de Bogotá en bus por avión. Para salir en bus no había afán; solo tendríamos que ir cualquier día a la teminar y tomar el siguiente bus al sur. En cambio, si hacíamos un tramo en avión, había presión pues los tiquetes había que comprarlos con anticipación y porque eran más caros. Decidí comprarlos con fecha 29 de Marzo pues el 30 de Marzo, es el día que se celebraba el nacimiento de mi hermana, día que no quería estar en Bogotá.   Compré los pasajes y mandé una copia al correo de Claris. Lo peor que podía pasar es que ella se asustara al darse cuenta que mis intenciones eran reales. Si ella se arrepentía yo perdía mi compañera de viaje y posiblemente, el tiempo de viaje habría sido más corto o quien sabe. El experimento surtió efecto. A los dos días me llamó a reconfirmar lo que sus ojos no creían, que el viaje por Sur América comenzaría de ese momento en quince días.  


Unos días antes fui a recojerla en su casa con mochila y lo que llevaría. El cargamento ocupaba el auto completo. Al llegar al apartamento, botamos todo en la sala para pensar que era lo que realmente necesitabamos y que no. Con una lista titulada "Lo que hay que llevar en la mochila", la cual bajamos de un blog de mochileros, nos enfrentamos a la labor de seleccionar. Hablaban de llevar un máximo de 23 kilos, peso que me parecía y aun me parece exajerado para llevar a cuestas. Después de mucho pensar, desordenar, rehacer, deshacer y discutir, las mochilas fueron cerradas, llenas hasta el tope, con con 12 kilos de peso de la "casa" que lkevaríamos al hombro por los próximos meses. Muchas de las cosas, sabíamos que las debíamos compartir, motivo que nos llevó a dejar un moentón de cosas y a saber quien lleva que.   Haciendo cuentas y según el dato del libro de viaje, el dinero que teníamos nos alcanzaría para trs meses de viaje como mochileras no elegantes o para un mes de viaje como mochileras de viaje. Estimamos entonces que serían trs mese de viaje.  


Después de varias despedidas,frases de cariño, consejos, impulso, abrazos y demás, el 29 de Marzo llegó y con el mismo, toda la ansiedad que acompaña un viaje, sin rumbo fijo, de bajo presupuesto, de descubriemitno y aventura. Aunque mi razón al renunciar era un trabajo en Chile, no sabía si el dinero me alcanzaría para llegar.   En el aeropuerto, las lágrimas no faltaron. Se quedaban nuetros papás llenos de emoción al vernos contentas con la desición, nerviosos por no saber que nos depararía el destino.   Mirando hacia atrás, todavía no puedo explicar cómo fue el paso de tener mucho miedo, a tener muy poco miedo. Tengo algo de miedo todavía, siempre tengo. El miedo por chiquito que sea, me activa para estar más atenta, más conciente de cuidarme a pesar de tratar de vivir de la manera más auténtica posible. Los momentos en los que he tenido mucho miedo, rcuerdo que el miedo se borra con amor. Quedó en mi memoria una frase que alguna vez leí: Hay dos formas de actuar, desde el miedo o desde el amor. Todas las expresiones de rabia, odio, envidia y todo aquello que duele y se siente negativo, son expresiones del miedo. El amor desplaza el miedo, o al memos lo apacigua.  


Recibo como un regalo la posibilidad de poder soñar. Se que es estar en un momento de la vida en que todo es oscuro. Ahora que paso constantemente de colores oscuros a claros, entiendo que la vida tiene un orden. No creo que el orden sea ordenado, como lo hemos organizado los humanos. Tiene un orden en el que cada quien vivr lo que debe vivir. Creo saber que las oportunidades se presentan y si es posible y el corazón lo indica, hay que tomarlas. Aun así, si no son tomadas y son algo que debemos vivir, las oportunidades vuelven a aparecer; tal vez en otra cara, en otro color, pero aparecen de nuevo.