domingo, 23 de abril de 2017

Volviendo a escribir.

En el último escrito publicado anunciaba que cumpliría 30 años. Angustias sobre el pasado y anhelos sobre el futuro decoraron el escrito de ese momento en el que publiqué por última vez lo escrito. Hoy, 4 años más desde aquella última publicación, más (o menos) sabiduría, y dos hijos hermosos a bordo, vuelvo. Me lanzo al agua como los patos, después de mucho pensar en un nombre más acorde para mi blog sin llegar a nada. Por eso, hoy a pesar del limitado tiempo que tengo para escribir y luego publicar, lo hago. De seguir sin hacerlo, el tiempo seguirá pasando y el arrepentimiento de no hacerlo más temprano que tarde seguirá siendo una piedra en el camino.


Estamos en la foto los cuatro de la familia que de manera casi imprevisible comenzó. A pocos días de cumplir 5 años de conocernos con Facu, en aquel tren bolviviano, seguimos en la construcción de nuestra familia. Teniendo en cuenta que nuestro hijo grande cumple 4 años en menos de un mes, se hace evidente que a pesar de haber pasado todo tan rápido, con orgullo y siempre con una dosis de locura puedo decir que esta foto a mano derecha es una buena foto de portada. Espero que la cara de Ema en la foto solo sea el resultado de un corto tiempo de entrenamiento en el núcleo familiar; cara de susto que espero no estarle causando ningún tipo de trauma.


De pensar en este blog como "mi empresa" podría decir que el nombre no es muy acorde porque sencillamente la "razón social" ha cambiado. Lo veo en los 58 escritos que tengo en el escritorio de borradores del mismo blog. Hoy, diferente a 5 años atrás, escribo sobre varios temas además de viajar. Intentando ser más acorde con las ideas que hoy en día llenan mis páginas, tantos títulos han salido en repentinas lluvias de ideas sin lograr algo que no se haya inventado y que haga sentido con lo que quiero transmitir. Por eso, hoy me quedo con esta página, porque todavía viajo por el mundo; en este momento por una pequeñísima fracción del mundo cuando de movilidad se trata. Aun así, siempre tengo ALGO QUE CONTAR: como mamá de dos, como pareja de un argentino, como hija de una sociedad en la que nunca me he sentido del todo acorde, como hija que creció rebelde con mis papás por ser ahora mamá, como ex-profesora y demás razones que me pican la lengua y ante los cuales tengo que transmitir alguna ocurrencia.

Por todo esto, hoy me disculpo si quien lea no entienda a veces la razón de continuar en el mundo de la escritura. Continuo porque es mi gran pasión y porque siempre existirá alguien que quiera leer tonterías de la vida de una mujer común quién decidió vivir una vida no tan común. Siempre con el viaje como uno de los hilos conductores, siempre con ganas de contar algo para quien quiera leer o para que el día de mañana, al abrir el blog pueda reírme de mi misma.

Como en este momento de mi vida la labor de escribir es fácilmente interrumpida por la indiscutible prioridad de mis hijos ahora termino este escrito. Las fotos que quedan, son la evidencia de haber viajado como familia; la constancia de haber comenzado a construir el sueño de realizar con nuestros hijos el sueño eterno de viajar. La historia de aquel primer viaje en nuestros busesito viajero llamado "La Peregrina" serán el relato del siguiente escrito. Ahora, con tantos pedidos por "mamá" y poco tiempo de revisión espero que quienes me leyeron alguna vez vuelvan y así poder contar muchas historias más.