lunes, 31 de octubre de 2011

el título de mi blog

Publico este escrito que aunque es simple, tiene un mensaje bonito, creo..... preparando el siguiente....

Releí el nombre de mi blog varias veces, algo me pareció errado. "Algo que contar" está bien, pensé, pues siempre, a menos que esté en un día que no quiero hablar que es raro, tengo algo que acontece que quiero contar... todos los días me acuerdo de un tema sobre el cual quiero escribir: a veces encuentro el tiempo y la libreta para hacerlo, otras veces, la idea se queda en el cajón del olvido hasta que un día, algún acontecimiento hace saltar al tema del cajón de nuevo. Ya sé, lo que me suena destemplado es el "viajando por el mundo". Estoy pensando en querer conocer el mundo entero? Curiosidad me da y mucha.... la gente, la comida, las tradiciones, lo que piensan, lo que sienten, como aman, en lo que creen… bueno y cómo? que se puede, se puede de alguna forma... será que terminaría por perder la fascinación de hacerlo?... no hay cosa menos inspiradora que escucharle contar la historia a quien conoció gran parte del mundo, si el hacerlo no le costó esfuerzo. De una forma tan desabrida, sin ni siquiera un ápice de emoción cuenta la historia, como quien se come uno chocolate de un bocadón, por cubrir una necesidad física, sin saborear, sin amor, sin pena ni gloria.

Cambio los relatos de quienes con facilidad recorrieron el mundo a cuerpo de rey, por los relatos de quienes conociendo mucho o poco les costó esfuerzo hacerlo. En vez de una tarde admirando los “souvenirs” de quien miedoso de que alguien rompa alguno, se pavonea contando TODO lo que tuvo que pagar en cada lugar del mundo, por una vida entera de historias como la de mi amigo Cristian, cuando cuenta la vez que ya de adulto conoció el mar. Perdí la cuenta de las veces que lo oí contando la historia. Lo increíble es que sabiendo que pasaría luego, nunca pude dejar de parpadear. No quería perderme ni un microsegundo de emoción, como cuando de niñas con mi hermana vimos “La Bella y la Bestia” a pesar de saber los diálogos por haberla asistido un millar de veces. El brillo en sus ojos como si estuviera viendo el mar allá bien lejos acompañaba el movimiento de las olas que simulaba ondulando las manos.

No creo llegar a olvidar el día en que al mismo Cristhian lo invité a acompañarnos en una salida de campo con mis alumnos de la Universidad Minuto de Dios, en la que trabajé, a Florencia (Caquetá, Colombia). Sus ojos de gratitud cada segundo del viaje pagaban de sobra lo que me costó llevarlo. Será que mi mismo amigo Cristhian, el mismo que hoy aprovecha las oportunidades al máximo, tendría ese mismo sentido de gratitud y de gusto si de un día a otro le dejara de costar esfuerzo lograr las cosas? Cómo sería si su vida cambiara al punto de tener mucho dinero y pudiera viajar por todo el mundo? su esencia se perdería? Por eso no compro la lotería, no vaya a ser que me la gane y que termine perdiendo las dimensiones de las cosas…

Mentira, no compro la lotería porque no creo que me la vaya a ganar. Creo que quien invierte en algo como la lotería debe tener algo de fe, esa fe que tengo cuando juego Bingo... la lotería es algo más grande, más intangible y más impersonal… no me llama la atención. Lógico, quien no quiere ganar la lotería? De pronto algún día tendré mayor ambición y menor incredulidad. En este punto del escrito debo volver y releer porque si no se vuelve como una conversación de locos, solo que conversando es más fácil encaminar las ideas. El que lee lo que escribo, me imagino que si el escrito está muy incoherente, lo cierra y se va sin el mensaje que quiero dejar.


Volviendo a lo que me motiva hoy a escribir, el título de mi blog, el nombre de este archivo que comparto para que no me sientan tan lejos a pesar de estarlo, en el cual pongo mis ideas que a veces tienen eco en la vida de alguien que las lee, este espacio donde materializo mis sueños, las sensaciones para después releerla y sorprenderme a mí misma, hoy necesita un “cambio extremo”. Sueno ambiciosa e insaciable con el título… a pesar de estar cuestionándolo hoy, me gusta el momento en que lo bauticé. Después de tres cuatro años de perder la confianza en la vida recogiéndome como dentro de una concha por la imprevista muerte de mi hermana, comencé a escribir el 4 de Abril del 2009, sin mucha perspectiva, siguiendo la recomendación de abrir un blog, “porque el blog lo tienen los que llevan el ser escritor en la sangre” me dijo mi amiga Marcela (gracias Marce).

Releyendo, el primer nombre fue “Queridisisisisisisismo diario”, queriendo imprimir ideas de lo que iba pensando tal como lo he hecho en el diario que siempre tuve. Era simple, sencillo, sin ambiciones astronómicas. Luego, el día que decidí viajar por América del Sur (26 de Diciembre de 2010) el nombre cambió. Con el nombre, cambió mi perspectiva; me di la oportunidad definitiva de soñar de nuevo, de ser más agradecida, en el proceso de entendimiento de que todo pasa por algún motivo, soñando en ir conociendo el mundo afuera y este mundo interno que día tras día me llena de sorpresas (unas agradables y otras no tanto) , dipuesta a recibir de la mejor forma lo que el mundo me va entregando.
No es que ya no tenga miedo. Como lo dije en unc escrito pasado, el miedo siempre está y a veces es hasta importante para mantener la alerta, para apreciar las cosas buenas cuando estas aparecen.


Espero que así como mi amigo y maestro Cristhian, y así como tantas personas que logran saborear la vida de a poquitos, sin grandes ambiciones y si con grandes emociones, mi esencia se mantenga, que la ambición nunca me ocupe, que siga teniendo ganas de recibir lo que el mundo me entrega. La dificultad y la inconformidad siempre existirán... creo que hay que abrazarlas porque de uno mismo depende darles el poder de ser brujas malas o mejor, ninnitos traviesos.


Dejando el nombre de mi blog tal cual está, si algún día me da el arranque como de quien se raspa la cabeza, hoy no me pre-ocupo por cambiar el nombre, mejor me ocupo. Todavía me cuesta trabajo vivir lo que estoy viviendo: el viajar ahora sola esperando a ver si Claris vuelve, a pocos días de salir de la isla, todavía no voy boyando en comodidad por lo cual sigo, me sigue costando conseguir las cosas; se que sigo saboreando este chocolate de la forma más tranquila posible y aunque a veces me salen piedras en el chocolate, que raro, mis muelas se adaptan a saborearlas... A trabajar que llegaron barcos.

lunes, 24 de octubre de 2011

La inevitable separación de las siamesas

Después de un mes y cuatro días en la isla y después de ser casi sietemeses de viaje como un par de siamesas, lo que parecía inseparable ahora se separa. Clari se va y yo me quedo en la isla. Se va por obligación, toda llena de razones y cartas de los trabajos pasados y los que vendrán, para intentar apelar a lo legalmente inapelable: lograr que la Policía Federal Brasilera extienda su permiso para seguir como legal en Brasil 90 días más después de tener ya tener una renovación. Un simple sello nos arreglaría el caminado. Doy vuelta al nombre de tan famosa película "Sin tetas no hay paraíso" cambiándolo por "sin sello no hay paraíso"... ya habiendo probado el paraíso que es Brasil, el tener que salir por no recibir un sello en vez de salir por decisión propia, nos ata de pies y manos. Sé que acudirá a varias estrategias para lograrlo... hasta hacer los ojos del gato de Shrek a la Policía Federal como último recurso está más que practicado... algo tiene que funcionar.

Queriendo hallar culpable a la situación que nos separa, se que la culpa la tiene la cara de peligrosa que tiene Clari. Pienso y pienso sin encontrar otra razón. Las dos cruzamos el mismo día la frontera con la misma mochila, con los mismos sellos, con el mismo cansancio, con la misma última empanada salteña oriunda de Bolivia. Un soleado 11 de Julio de 2011 pasamos de Puerto Quijarro en Bolivia a Corumbá en Brasil. Por qué razón diferente a la cara que tiene Clari de pilla, vándala y presidiaria, me dieron a mi 90 días en Brasil y a Clari 30 días? En carne propia sufrí lo mismo en dos aeropuertos diferentes en el pasado, tiempo en el que revisaron hasta el último bolsillo buscando algo por lo cual inculparme. La cara de sospechosa la tuve, ahora al parecer la tiene Clari… suerte que al parecer ya no la tengo, ahora solo puras cualidades en mí; modestia aparte.

Hablo de una situación diferente y difícil para mí porque es como si me cortan un brazo si Clari tiene que pasar la frontera en la próxima semana. Me quedaría el otro brazo y las piernas... he pensado si me iría detrás de ella como novia enceguecida de amor y mi respuesta es NO: si ella se va, yo bruta ciega, sorda, muda (tal como diría la filósofa Shakira) y hasta coja y/o manca me quedo. De todas formas, sentir haber perdido alguna habilidad física y al parecer mental por estar llegando a la locura por su ausencia después de 7 meses juntas, sería tener el proceso que tiene la lagartija una vez su cola es comida por el predador o la estrella de mar cuando se comen uno de sus brazos: después de sanar, eventualmente crecerá.... (dato de una amante de la biología y filósofa).

Después de todo, no es tan malo viajar solo. Son varias las personas que tengo como ejemplos y la soledad los ha enriquecido porque dicen abrirse a más oportunidades de conocer a otras personas. Sobre todo hay un ejemplo especial. Como quisiera que el tan bonito carioca que conocí en Cuzco estuviera al alcance para recordarme porqué viajar solo es una buena idea. Rodrigo sí que la tenía clara. Filosofando en la plaza central de Cuzco, sus teorías me hacían pensar en lo importante que es tener un tiempo para enfrentarse solo, tomando decisiones sin el ruido de lo que otra persona quiere, obedeciendo a los deseos propios. Voy a tener que buscarlo a ver si me da otro empujón filosófico, algo que pueda ayudarle a esta alma en pena.... mentira, se que el estar solo, da la gran oportunidad de conocerse de verdad. Bueno y eso es lo que vengo haciendo porque con Claris nos tenemos como bastón la una a la otra pero el autoconocimiento es el pan de cada día...

Intento hacerme el lavado cerebral mientras que Clari sigue alistando su única compañía indispensable: su mochila. Desde el momento en el que ella ponga un pie en el barco quedaré amputada, en esta isla que cumple la regla social de "pueblo pequeño = infierno grande"... a quien le voy a decir lo que realmente pienso y siento? al papel usando el lápiz… a quien me quiera leer por medio del blog. No es incapacidad de relacionamiento ni vergüenza de hablar con otras personas. De hecho yo hablo mucho, a veces de más y a medida que voy entendiendo más los chistes y voy aprendiendo a decir más y más "besteras" en portugués, hablo más. La situación es que con este cuento mío de andar diciendo a cuatro vientos lo que voy pensando y sintiendo, me puedo meter en problemas. Mi catalizador se me va, mi "filtro palabrístico" me deja y quizás no vuelva...

La última posibilidad que tendría Clari para quedarse sería casarse con un Brasilero. Al mejor estilo isleño - Bahiano, el marinero que lleva detrás de Claris sin recibir de parte de ella ni la hora, propone que se casen. Hacen chistes y chistes, trayendo a colación el mismo cuento cada vez que nos reunimos para disfrutar de un churrasco. Decimos nosotras que "entre broma y broma, la verdad se asoma", bien asomada anda la verdad detrás del pobre iluso quien insiste en la propuesta de casamiento abonando que la Luna de Miel sería de 10 días en esta isla de encanto! Creyendo que Clari se va a asustar como un cabrito bebé de los que andan sueltos por toda la isla o que se va a poner roja de la pena, ella responde a su mejor estilo elegante y simple: "Como así, SOLO 10 días? Lo pensaría si fueran mínimo 20"

De volver, le toca traerse mínimo la botella de cachaza para celebrar… mejor chocolate y bien oscuro. Siendo hoy dos días antes de someternos a la esclavitud trabajando con el equipo de investigadores de aves en la última semana que estaremos en la isla espero que vuelva. Si vuelve, estaríamos chismoseando (de fofofa) a la luz del farol de Abrolhos, planeando nuestros días de trabajo en Caravelas, luego los días en Rio de Janeiro y luego quien sabe que vendrá.

Fue correcta la decisión de quedarnos para trabajar de "esclavas" una semana? el fondo de mi razón no de mi corazón, bien el fondo me recuerda que los momentos más difíciles crean carácter... que unos días de esclavitud no matan a nadie, además aprendiendo lo que no aprendería en ninguna universidad y menos en algún canal de televisión sobre aves marinas, que es una experiencia más, que es un estudio más que hago conmigo misma porque así como lo dije en otro escrito lo refuerzo ahora: el trabajo dignifica. Me enfrentaré al lobo sola o con Clari? reconozco con cierta envidia que Clari con esa dulzura no le levanta la voz a nadie, solo a mí... yo por el contrario me puedo ir ganando de enemigo a mi jefe... ay pobres mis papás.... perdónenme tantas veces que levanté la voz, qué irreverente... más te vale Clari volver victoriosa con el tan anhelado sello si o si!!!!!!!!!!!!

De no volver mi querida, la cola cortada de lagartija herida me volverá a crecer. Me preparo psicológicamente para que pase lo que tenga que pasar. Eso es lo que tiene un viaje al mejor se estilo mochilero... los planes cambian en cualquier momento; es posible hacer planes teniendo claro en la cabeza que todo puede cambiar. Esa es la sorpresa a la que no estamos acostumbrados cuando echamos raíces en un mismo lugar durante toda la vida, mudanza que se hace cada vez más difícil entre más nos acomodamos. Todo se vuelve tan predecible. No es que considero malo acomodarme, ni mucho menos. De hecho echar raíces es bonito. Algún día echaré raíces en algún lugar... quizás echar raíces esté a la vuelta de la esquina... aunque a veces me cueste trabajo la asimilación cuando las cosas cambian, sigo dispuesta a dejarme sorprender y espero seguir la vida entera procurando abrazar y entender lo que va pasando en el día a día. Entiendo que todo pasa por algo. Mi momento zen llega ahora antes de cerrar el computador e ir a cumplir con mis labores en la isla.... que sea lo que tenga que ser....

martes, 18 de octubre de 2011

Hombres y Mujeres: al fin quién hace qué?

Quedaron sorprendidos los demás moradores de mi casa cuando levanté el garrafón de 20 litros de agua para reemplazar el que estaba vacío en el bebedero. Al ver sus ojos de sorpresa y adelantándome a la pregunta que me harían, expliqué mi acción: "Estaba vacío el bebedero de agua y tengo sed"

Mi argumento no sirvió para nada más que para causar risa y para dar una razón más para que me llamen "loca". Una compañera, impresionada dijo que ella siempre busca un hombre para que haga esas labores en casa, que yo debo ser muy fuerte para estar haciéndolo. Asentí con la cabeza mientras su compañero me decía que la próxima vez podía pedir ayuda... "o quieres que todos trabajemos en igualdad de condiciones?" También ante estas palabras, las cuales sentí de burla, seguí tomando del agua que gané gracias a mi esfuerzo, queriendo tener la boca llena para no entrar en discusión alguna argumentando la importancia de la autosuficiencia... levanté los hombros con las palmas de las manos hacia arriba (como diciendo "no tiene relevancia") mientras sonreí y sin decir una sola palabra di media vuelta y me fui a seguir calmando mi sed a otro lado.

Pensé antes de dormir en la diferencia de las labores pensadas y aceptadas para ser hechas por hombres y/o por mujeres. Pasó por mi cabeza el niño a quien le tomé varias fotos pues feliz jugaba a barrer con su escobita. De repente el papá se la quita de un manotazo mientras discute con la mamá por dejar al niño tener "ese tipo de juegos". Recordé la cantidad de veces que he visto como un adulto le dice a un niño que no llore como una niña. También a la mujer obrera de una calle en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, quien me cuenta cómo sus compañeros quieren que ella no sea parte del grupo por ser mujer, por ser ese un trabajo para hombres.

La ganancia de territorio en el campo masculino por parte de las mujeres ha sido una batalla de no miles, más si decenas de años. Mi abuelita Myriam con sus relatos de mujer berraca, hechada "pa´lante" viene desde mi bisabuela (que yo sepa), quien llegó a Bogotá en mula desde Villavicencio, lejos, muy lejos. "Venía sola, me traía bebecita en un hombro y con pocas morrocas (monedas de la época) en los bolsillos". Cuenta de la vez que una vecina en los annos 50´s ganó una lluvia de tomates al atreverse a salir de casa vistiendo pantalones (ropa típica de hombres). Cuenta también del tiempo en el que ella, siendo la única mujer, trabajaba con los militares en Bogotá detrás de una máquina de escribir, repitiendo en su relato mas de una vez lo buena que tenía que ser para ser aceptada en ese trabajo hecho para hombres.

Está como ejemplo mi abuelita Lula, quien desde el más allá estará gozando de verme escribir, quien siempre tan autosuficiente, hacía mil y un cosas a la vez. Coreógrafa de bailes para la tercera edad, guionista de las obras de teatro de los nietos para navidad, artista plástica y entre tantas otras cosas, escritora anónima firmando para peridódico El Tiempo como "Lucía de Mesa" en vez de Lucía Ortíz de Amézquita, crió a sus cuatro hijas con el chip de la autosuficiencia bien instalado. Mientras tanto mi abuelo Antonio dicen quienes lo conocieron que era el consentidor de la casa, quien daba a sus "viejitas" cariños bajo el régimen su esposa, nuetra Lulita.

En el otro extremo están los ejemplos de las mujeres que no mueven un dedo esperando a que los novios, esposos, primos o padres hagan lo que ellas no pueden hacer o dicen no poder. Cómo me cuesta no querer entrar en la cabeza de una mujer que quiere que le hagan todo. No logro entender muy bien ese comportamiento. Como es de inferir por la forma como lo escribo, no comparto esta actitud aunque se que tengo mucho que aprender de ella. Después de todo veo a mi alrededor que los hombres que ayudan a las mujeres que piden ayuda se sienten más grandes, con su ego inflado van levitando al terminar la labor.

Cómo lo voy a entender si de las primeras palabras que dije cuando chiquita, las cuales estoy casi segura haber puesto en algún otro escrito, fueron: "Yo solita". Es tiempo de aceptar que aunque esa autosuficiencia tan característica mía me hace creer que todo lo puedo hacer, también me ha privado de dejar que otros (especialmente hombres) se sientan contentos de poderme ayudar. Me cuesta trabajo creer que hay labores que no puedo hacer y por lo tanto procuro hacerlo yo misma... eso es ser feminista? si un poco y además egocentrista. Dicen amigos míos que las mujeres feministas podemos llegar a ser más machistas que los mismos hombres.

Como ejemplo de hombre que quiere ayudar a mujeres que no se dejan está mi papá. Tengo en la cabeza el tono de su voz diciendo "Ay Laurita, déjate ayudar" El tiene razón y mucha. El dejarse ayudar no es síntoma de debilidad. Si hay algo que tengo que aprender y que ya he aprendido es a dejarme ayudar... porque no puedo? no! porque otras personas quieren sentirse bien de hacerlo.

Repito entonces una vez más y no solo para mujeres feministas y no feministas sino también para hombres, sobre todo a los más machistas: Dejarse ayudar no es signo de debilidad. Entiendo que sobre todo para los hombres, en la sociedad actual en la que se tilda de "mariquita" a muchos de los que se dejan ayudar, es común que esto acontezca. Opino: que cada quien opine lo que quiera. Si me siento tan bien ayudando a los otros, porqué no dejar que los otros me ayuden? Es también ser generoso darle la oportunidad a otros de que se sientan bien.... y aquí va una cucharada para mi de mi propia medicina.

Aceptemos mujeres que por la cadena de reacciones químicas en los hombres, ellos tienden a desarrollar MUCHA más masa muscular que nosotras. Es algo de la naturaleza. Aceptar que ellos levanten lo más pesado, no es símbolo de debilidad y si les damos el gusto de ayudarnos.Si dejamos que nos ayuden gozaremos del mayor beneficio de vivir en sociedad, aunque a veces está bien tener motivos para darnos palmaditas de victoria al lograr algo que no pensábamos poder hacer.

Eso por un lado. Por otro lado, los hombres incursionando en labores de mujeres y viceversa no tiene porqué ser motivo de burla alguna, solo significa que estamos viviendo en un mundo con más alternativas. Creo que el que más se burla o critica a las personas que asumen la labor diferente son quienes más dudan sobre sí mismos.

En conclusión, que viva las mujeres que quieren levantar el botellón de agua gigante sin pedir ayuda, el niño que quiere barrer todo el andén con su escobita, la niña que quiere manejar tractor cuando crezca, la mujer que quiere volver a dejar a un lado el trabajo fuera de casa para dedicarse enteramente a sus hijos, el hombre que pide ayuda aceptando que se requiere más fuerza de la que él tiene, y todos los que de alguna forma viven algún cuestionamiento por parte de la sociedad al querer ser diferentes a lo que la sociedad espera... no hay blanco y negro, bueno o malo; la escala de grises es tan amplia, tan enriquecedora, que seguir juzgando cada hecho sin procurar entenderlo o al menos respetarlo solo nos limita.

A pesar de enrredarme escribiendo, declaro por escrito que voy a dejarme ayudar más. Eso si, si hay un trabajo que me muero de ganas por hacer que sea "solo para hombres" y sé que lo puedo hacer, lo voy a hacer.... no me hace ser menos mujer, solo me hace ser honesta conmigo misma y seguir siendo alumna todos los días... voy a transportar agua en la carretilla y más tarde después de un buen banno me volveré a poner la falda y los aretes largos :)

martes, 11 de octubre de 2011

No señor turista, no se lo puede llevar.

El que se hubiera agachado a recoger algo me pareció muy extraño pues llegó a la isla ligero de equipaje: con una filmadora en su mano. Quizás se encontró algo de alguien más. Al acercarse al final del sendero de la isla, era visible que lo que traía era una concha de caracol pala la cual inútilmente, intentaba esconder detrás de la cámara. Me puse las gafas oscuras y esperé a ver su respuesta. Sus manos ya estaban puestas en la masa pero de apresurarme a pedirle que la devolviera antes de que el "crimen" fuese evidente, me arriesgaba a no lograr mi cometido: hacerlo avergonzar consigo mismo para que nunca más quisiera volverlo a hacer.

Mientras lo veía actuar pensé que tal vez las reglas para estar en la isla no fueron bien dadas o que él y su mujer, cómplice del intento de hurto, no entendían la importancia de no llevarse conchas, corales, caracoles, huesos o cualquier material encontrado en la isla. Volví mentalmente al momento en que les dimos la bienvenida y la información inicial; pudimos olvidar hablar sobre las aves, moradoras y dueñas de la isla, sobre los animales en agua pero nunca sobre no llevarse los tesoros de la isla; o se acordaba Clari o me acordaba yo.

Mientras se acercaba el señor con su mujer no supe si reir o llorar pues de la manera más evidente murmuraban la estrategia para llevarse el caracol. Ella se acercó rápidamente a mí con una sonrisa picaresca para entregarme su cámara de fotos, él mientras tanto permanecía con sus ojos clavados en mí y yo con los míos clavados en el caracol para no perderlo de vista… no fuera a ser que las habilidades de mago que hasta ahora había demostrado no tener, las sacara a relucir haciendo desaparecer el tesoro.

“moza, você pode tirar uma foto por favor?”.

Mientras él se daba la vuelta como si estuviera acomodándose para la foto y demostrando no tener ningún conocimiento sobre magia, menos de como ser disimulado, se guardó el caracol en el bolsillo son dificultad de movimiento, con la delicadeza de un elefante en una cristalería. Recordando la frase de mi mamá “duro con el problema, suave con la persona”, le entregué mi mejor sonrisa mientras le pedí devolverme el caracol. Sin ni siquiera sonrojarse o demostrar algún tipo de vergüenza, el descarado me lo entregó explicándome que lo guardaba para entregármelo más adelante. Le di las gracias mientras quería darle un caracolazo en la cabeza, por tan terrible actuación de mago y de mentiroso.

Les tomé la foto y seguí con ellos mientras pedía a los demás turistas tener cuidado con los nidos en el suelo. Por increíble que parezca y aunque en este momento me dé hasta risa, la famosa pareja de malos magos y pésimos mentirosos, seguía intentando hacerme distraer para llevarse algo. Al ver que yo todavía llevaba el caracol en la mano, me enfrentaron diciéndome que yo me iba a llevar el caracol que ellos se había encontrado y además, que porqué no se podían llevar solo uno habiendo tantos en la isla?

De la manera más calmada y recordando la frase “el cliente siempre tiene la razón” le expliqué, sabiendo que en este caso, con dificultad lo que yo dijera lo haría entrar en razón pues razón en su interior no parecía existir. Le conté que esos caracoles sirven como casa de muchos otros bichos, que todo el material orgánico es reutilizado y reciclado por la misma naturaleza, que de llevarlo a casa, acabaría en un cajón y luego en la caneca... entre tantas otras razones más. No se si fue ilusión pero vi como mis palabras entraban por su oído derecho y salían por el izquierdo. De pie frente a los botes en la arena, fui pidiendo a cada grupo de turistas devolver lo que le pertenecía a la isla.

Teniendo como ejemplo a esta pareja como el tipo de turistas más difíciles de trabajar en cuestiones de educación ambiental, cómo lograr convencer a las personas de que cuidar la naturaleza es responsabilidad de todos? No puede sonar más trillada esta frase pero es verdad. Todos queremos lugares bonitos para visitar, playas llenas de piedras y conchas, ver animales exóticos, gozar de agua limpia, etc, etc. Sigo pensando en cómo construir un mejor discurso para convencer a otras personas de que la responsabilidad es de todos y no solo de quienes trabajamos en este medio.

Entregar la responsabilidad a alguien más es lo más fácil, esperando a que otros actúen. Seguimos todos los que creemos en el cuento, trabajando por convencer, para que cada vez haya
más gente que entienda las razones por las cuales es responsabilidad de todos. De esta forma tendremos más gente que tenga como hábito actuar responsablemente, menos gente haciéndolo por obligación, aun menos incumpliendo por negligencia y mucha menos por ignorancia.

domingo, 9 de octubre de 2011

Encuentro de Laura con Laura

Fue anoche cuando un encuentro más de Laura con Laura ocurrió. El día había transcurrido bien. Despues de un día sin grandes afanes y habiendo cumplido con las labores como voluntaria del Parque y moradora de la isla de la Marina, nos reencontramos una vez más con la pareja de Francés e Italiana con sus dos hijos hippies a la orilla del mar. Los acompañamos en la visita al faro de la isla, el cual, sería encendido a las 5:30 de la tarde, tal como lo hacía cada tarde para cumplir con su mísión. Aproveché para desenpolvar el francés olvidado en el tiempo y abusivamente ocupado por el portugués recientemente aprendido. A pesar de hablar un mundo de burradas, Elena y Jerry, me fueron corrigiendo mientras su hijo mayor de 6 annos de edad, se burlaba de mi como solo lo saben hacer los ninnos, con absoluta franqueza y con un toque de crueldad. Cómo me gusta la sinceridad de los ninnos chiquitos... similar a la de los borrachos cuando todavía pueden hablar.

Ya entrando la noche, fuimos invitadas al barco de turistas por uno de los instructores de buceo a quien conocemos desde la semana pasada. Sin siquiera darme el chance de decir que si, dije NO a la invitación. Dije que no haciendo honor a uno de los pecados capitales: la pereza. No pereza por querer irme a dormir. Pereza de encontrarme con una persona que me había gustado la semana pasada. Sentí no querer estar en el día de querer llamar su atención ni la de nadie más, de reirme de sus bobadas y beber jugo mientras él bebería cerveza. No quice ni quiero volver a hacer esfuerzo al conocer alguien que me gusta, porque me parece que de esa forma me convierto en alguien que no soy. Si no resulta, "de lo que se pierde... de lo que me salvo". Aquí es donde creo que cualquiera que se ha enamorado está de acuerdo con que una de las sensaciones más agradables en la vida, es sentir la inconfundible sensación de la afinidad...

Me dió pesar negarme a la oportunidad, en no darle gusto a Clari a pesar de haber sido honesta con lo que sentí querer hacer. Supongo que fue la mezcla de hormonas con luna llena, más el viaje interno que quiero tener en este momento de mi vida.

Ahora estoy escribiendo, casi amaneciendo un nuevo domingo, con la suerte de empezar a ver formas y colores que se dibujan en el mar frente a mi ventana. No envano estoy despierta a esta hora. Es mi cabeza que me quizo recordar que ayer antes de dormir tuve muchos sentimientos revueltos. De lo que no puedo huir es de mi misma, de mis emociones. Mentira, claro que puedo huir. Podría estar todo el día distraída ocupada haciendo mil cosas o quedándome en la cabeza sin darle importancia a los sentimientos. Después de todo, ya lo he hecho. Creo que todos hemos caído en ese andar loco de estar pensando en que va a pasar mannana, en que pasó ayer, en juzgarnos y juzgar a los demás, sintiendo envidia, movidos por la ira, respondiendo con soberbia, calmando la ansiedad con alguna adicción. No en vano los 7 pecados capitales son los que son... un resumen del genero humano... de lo que todos debemos vivir.

Como resumen de este escrito queda la siguiente frase: Los momentos en los que uno siente estar inconforme con un montón de características propias, son los que con más frecuencia desaprovechamos, siendo los mismos, los más interesantes para conocernos mejor.

Berna, Patrimonio Cultural de la isla.

De tener ojos, el farol que todos los días es encendido a las 5:30 de la tarde podría atestiguar lo ocurrido en 150 annos de historia de la isla Santa Bárbara. Más reciente que el farol está Berna, mujer de sonrisa fácil, sin pelos en la lengua y carácter fuerte; protectora de la ilsa durante más de dos décadas. Hace mucho tiempo no veía una persona con un cuerpo tan bien llevado. De contextura bien gruesa, luce su piercing en el ombligo y una tanga pequenna mientras en el tiempo libre, nos cuenta historias que sacian nuetra curiosidad, abriendo la mente y el corazón a ver la vida desde un ángulo diferente. A la hora de trabajar, se pone su uniforme del parque, nos entrega una camiseta a cada una con el logo "Parque Nacional Abrolhos" la cual nos dice tener que lucir siempre y bien limpia para recibir turistas.

De familia humilde de la zona de Paraná (norte de Brasil), Berna crece cercana a una otra familia de mucho dinero. Sin olvidar su origen y contando con una mente brillante, Berna crece con esa curiosidad de investigadora, apreciendo la simpleza, llenando su mente de lecturas, empapando su vida de experiencias junto al mar. Llega a la Isla Santa Bárbara como acompañante de su primer marido, sin saber que su visita se convertiría en una estadía definitiva. Al paso de las semanas, el gusto con el que llegó se transforma en rabia, por sentirse aislada, por existir en esta isla nada diferente a bichos y agua salada, poca agua dulce. Al darse por vencida, su gusto por habitar la isla comienza a crecer, momento en el cual es contratada como funcionaria del Parque Nacional Abrolhos.

Cuenta sobre esos primeros annos de vida islenna, sobre su marido quien gustaba mucho del buceo a pulmón libre, gusto que en ella comenzó a despertar. Cada vez con mejor resistencia, su marido un día cualquiera colapsa en el agua, su cuerpo deciende al fondo del mar y días después es encontrado de color morado e hinchado de agua, tan irreconosible que Berna casi llega a la locura con solo tener que afirmar con la cabeza que era él.

Berna vuelve a tierra firme y después de dos meses de tristeza decide regresar a la isla queriendo reencontrarse con su alma gemela. Lo encuentra en cada atardecer y cada ola del mar lleva consigo el sabor amargo de los últimos momentos, el sabor salado de los momentos difíciles como pareja y poco a poco deja el sabor dulce que solo se logra cuando la rabia pasa, cuando hay un entendimiento, cuando el amor fue verdadero.

Es así como Berna consigue permanecer en la isla. Vuelve a tierra cada mes para descansar unos días, para ver crecer a su hija, para vivir con su nuevo marido. Aunque lleve annos en la isla, Berna se emociona con un lindo atardecer, quiere pasar horas en el agua tomando fotos del millón de colores, formas y comportamientos subactáticos, saluda a las aves de la isla a los cabritos y hasta a las lagartijas hablando de ellas como sus “amigas”. Su sorpresa no acaba, menos su gusto por hacer su trabajo de la mejor manera posible.

No envano una persona que trae turistas a la zona desde hace bastantes annos llama a Berna “Patrimonio Cultural de la Isla”. Si alguien quiere saber algo sobre la historia del lugar, solo necesita acercarse a esta mujer que con orgullo lleva el nombre en alto del Parque del cual se puso literalmente "la camiseta".

A pesar que mi rebeldía choque a veces con su forma de ser estricta, la admiro y se que tengo mucho que aprender. Hago las cosas como ella dice pues creo que no envano me llama la atención cuando quiero hacer las cosas a mi manera. Juntas bailamos en el "Churrasco" que uno de los marineros decide hacer una tarde cualquiera. Nos reimos a carcajadas. Bailamos. Ella aprende de Clari y de mi. Nosotras aprendemos de ella. El Parque Nacional Abrolhos deja de ser un lugar extranno donde pasamos un mes de vida. Es un lugar lleno de vida que nos acoje y envuelve gracias al mar y a gente como Berna, los 8 marineros y los turistas que vienen y van, de quienes siempre hay tanto que aprender.

jueves, 6 de octubre de 2011

Carta a mi nueva sobrina Julieta:

Movida por el sentimentalismo les escribo a la hija de mi prima Lili quien nació dos días atrás. Desde la isla de los suennos sigo contando algo de mí, de lo que me mueve a escribir...


Querida Mi linda Julieta:

Bienvenida chiquitica a la familia, te escribo de una vez para que así esté lejos, sea la primera carta que recibas. Me imagino que ya habrás llorado, ya habrás tomado leche. El aterrizaje no debió ser fácil, después de todo salir de la barriga de la mamá tan linda que tienes no debió haber sido un paso sencillo. Tu mamá y yo hablamos varias veces de ti, algunas veces por skype trató de despertarte para que mostraras tus mejores destrezas futbolísticas moviendo tu patica en frente del computador, para que yo, con los ojos aguados y en una cabina cualquiera de América del Sur pudiera comprobar que estabas allí. No conseguí ver si te movías o no, pero vi tu casa crecer, la barriga de mi Lili, tu comienzo de vida no pudo ser mejor.

Ahora llegas a la familia donde tú eres la única nacida en el nuevo siglo. Los primogénitos tienen siempre algo muy especial, si no me crees mira a tu tío Alejo, llevando perfectamente el papel de ser el mayor, querido por todos, cuidando de todos a su manera. Llegas además el día de cumpleaños de tu papá. La primera imagen que me llegó a la cabeza al saber este dato fue de ti encaramada encima de él, en cada uno de los cumpleaños que celebraremos; tu queriendo apagar las velas primero.

Te tocó Julieta tener el número de tíos que los niños tenían antes cuando las familias eran numerosas. Todos los primos de tu mamá somos tus tíos y tías. Espero que tu mamá te cuente que mi regalo para ti en el shower que te hizo tu tía Ani es TIEMPO. Te voy a dar tiempo chiquita para que me cuentes lo que quieras llorando o a media lengua, para que me enseñes otra vez a pintar con Crayolas, para que ensuciemos toda la cocina haciendo un ponqué, para verte crecer. Tu abuela Hanit si que sabe de eso, sin ni siquiera proponérselo va a darte el tiempo para que sientas, para que todo lo creativa que eres te salga con cada expresión, para que te sientas tranquila de ser lo que quieras ser.

Cada uno de nosotros te estará queriendo consentir y mal educar a su manera. Tus papás se encargarán de que crezcas vienen, ellos vivieron su tiempo juntos esperando a tener el momento más adecuado para que llegaras. Contandote sobre otras cosas, si tu pelito resulta rebelde, no te preocupes, tu mamá sabe los tips necesarios para poder manejarlo para que nunca andes “peluca”, como ella decía no querer estar de chiquita. Si no sabes que ropa ponerte, tienes también como asesoras de imagen a tu mamá y a Hanit. Todos estamos cerca de ti para lo que necesites. Eso si te digo de una vez: si resulta que un día o varios te quieres escapar de la ciudad, ir a ensuciarte hasta las orejas de barro, a conocer los animales más increíbles, a estar unos días “apanándote” en la arena para después correr al mar, ya sabrás que es a mí a quien deberás buscar. Gozaremos tanto juntas que siempre quedaremos con ganas de un tiempito más.

Te cuento Julieta que hoy que naciste, yo estoy lejos y mentiría si te digo que estoy en el paraíso absoluto. Me hace falta verte apenas abriste los ojos, me hace falta alzarte y transmitirte con una mirada que todo estará bien. Me hace falta estar allí contigo, con tus papás, con mis papás, con nuestra familia. Espero que hayas sentido todo el amor que te mandé telepáticamente. Apenas me enteré, fui a seguir ayudando en la investigación de aves marinas, pesando huevos. Mientras pesaba cada huevo pensaba en escribirte. Mientras pensaba en que escribirte pasó también una ballena la cual varias veces salió para respirar, para hacerme entender el regalo que es para mí ver a esa ballena, el regalo que eres tú para toda la familia que con tanto amor te soñó.

TE QUIERO JULIETA. TU TIA LAU