A dos días de llegar al tercer
piso, al inevitable escalón de los 30 años, celebro como se debe, desde la
escritura aunque la inspiración me tenga abandonada. Escribo para
cumplir lo que Picasso dijo sabiamente “Que cuando la inspiración llegue, me encuentre trabajando”.
Me siento en un lugar estratégico para estar bien visible a las musas de la
inspiración, para que en cualquier momento del escrito, me atropellen y me hagan escribir ideas bonitas, o al menos
coherentes.
Sin ser atropellada por tales musas, quienes insisten en
no querer encontrarme, empiezo a navegar en San Google buscando algo que tenga relación con la
siguiente frase “Significado de cumplir 30 años de vida”. Tal como lo esperaba,
encontré a la mano el blog de una persona quien como yo, en su momento de pasar
este “determinante” paso de la vida, escribe algo sobre el tema. Encuentro a medida que voy avanzando en la
lectura, que va pareciendo cada vez más un escrito de ayuda a gente que está por
contagiarse de una terrible enfermedad y a quienes ella escribe como testimonio de superación. Luego, cambia la tónica de la idea y cierra el escrito haciendo una enumeración de diez razones por las cuales cumplir 30 es lo máximo.
“ cumplir 30 años es dejar atrás inseguridades… es dejar
atrás una etapa de cometer errores, de experimentar, de probar, de ser inocente, terca, caprichosa, dramática
o de tener miedos… es saber lo que se quiere… es tener independencia, perseverancia,
reinventarse, realización y renovación de sueños… no le da pena decir lo que
piensa o tomar decisiones…. se traduce a no tener que quedar bien todo el
tiempo ni a sentirnos obligadas. Es muy chistoso como antes si no salía o no
iba al plan de viernes o sábado en la noche sentía que mi vida no tenía
sentido. A los treintas nadie te ve raro si decides quedarte a ver una película
en lugar de ir a un bar ¡Raro pero es lo máximo!” A la izquierda, una foto de como me vería si al cumplir 30 llegara a convertirme en lo que ella asegura.
Al terminar de leer, me doy cuenta que tengo una papa caliente que no se
ni como manipular. Me dan ganas de conocer a la escritora para entender en qué
estaba pensando, para comprobar con mis propios ojos que ella llegó al punto
máximo de ascenso emocional y espiritual cuando cumplió los 30, como para haber escrito lo que escribió. Miro mi vida y
mi forma de ser y encuentro que diferente a lo que ella asegura, tengo un
montón de inseguridades y miedos, que tomar decisiones me cuesta, que cometo errores, que sigo queriendo experimentar, que soy inocente, terca caprichosa y dramática y que por el
contrario, no me cuesta ni nunca me costó decir lo que pienso, reinventarme, renovar los sueños ni mucho menos llevar una
vida en la que llega el viernes y no me angustió ni me angustia no salir a un bar.
Releo los “diez mandamientos” y pienso que si
al cumplir años no tendré miedo alguno (que es en lo que se traduce toda esta
transformación mágica), mejor me voy a rascarme la panza y a dejar de pensar
tanto, porque ella encontró el secreto de la felicidad: CUMPLIR LOS
30!!!!!!!!!!! Le digo entonces a mis amigos (unas de mis grandes amigas a la derecha) que están en las mismas, que ese podría ser el secreto.
Aterrizando
en porqué es algo a lo que se le da importancia, creo que el real pánico reside en que socialmente tenemos
tanto miedo a ese monstruo que año tras año se acerca, el tal llamado Vejez, hacemos todo lo posible por detener el tiempo para no sufrirlo. Hay quienes nos asustamos solamente y otros, con miedo y todo, se arman de maquillaje, ejercicio, dietas, cirujías, silicona y siguen millares de
consejos para intentar escapar de lo que como sociedad dijimos que hay que escapar.
Queriendo pelear este mundo que dice que sumar años es negativo, recuerdo una
anécdota que me pasó, la cual tal vez he mencionado en algún escrito del blog, experiencia que menciono
cada vez que alguien se queja de lo viejo que está: Hace unos años, cuando
terminé de escalar un muro de escalada, escuchaba sin mirar a una señora que
preguntaba curiosa sobre tan innovador deporte al guía de escalada, mientras yo
me quitaba arnés y zapatillas. Después de una larga charla instructiva, la
señora argumenta “Solo hay una cosa que me preocupa al hacer este deporte; mi
estatura”. Al escuchar este comentario, di vuelta para comprobar que en efecto
la señora debía medir no más de 1.40mts. Cuál fue mi sorpresa al ver sus manos
totalmente arrugadas, las cuales revelaban una edad bien avanzada. Siendo que
en la mayoría, con seguridad la imposibilidad habría sido el estar viejo, en ella
ese no era obstáculo alguno, si lo era su corta estatura. Adoro la enseñanza y
admiro a quienes se dan cuenta que el sentirse viejo es un estado de la mente. Tal como dijo una mujer mayor el otro día "Viejos los trapos".
Cierro entonces este escrito con poca inspiración pero si con mucho
sentimiento del cursi. Haré la promesa de no darme golpes de pecho si al despertar el primer día
de tener 30 años descubro que sigo teniendo miedos e inseguridades porque sé
que el camino es largo y de mucha paciencia. Tal como año tras año lo he venido
haciendo, celebraré a mi manera pasado mañana y luego desde el 27 de Febrero en Bogotá, agradeciendo a la vida por un año
más, por la salud, por el amor que doy y que recibo. Y el camino sigue.....










