Decir que somos colombianas despierta algún tipo de gesto en quien preguntó. Miedo, emoción, decepción, curiosidad, o encanto son algunos de los sentimientos evidentes en el rostro de quien pregunta, seguido de alguna pregunta o comentario, siempre pasa.... bueno contadísimos son quienes seguro escucharon hablar sobre Colombia únicamente en la primaria quienes sencillamente responden con un "a ya" siguiendo su camino. Por hacernos responsables de mejorar la idea usualmente macabra del común de la gente/mochileros/turistas sobre qué diablos es Colombia, nos tomamos nuestro tiempo para responder de la mejor manera, respondiendo lo queremos transmitir partiendo de la base de lo que quien pregunta quiere escuchar. La mayoría de veces resulta el experimento: "viento en popa", pocas son las veces en las que la única idea que ronda en mi cabeza encubierta con una sonrisa es "deje así", ante tanta testarudez.
Ante la insistencia de mantener el paro en la frontera Perú - Bolivia y por nuestra ausencia de interés en entregar una costilla y media para poder pasar de la manera más elegante navegando por el Titicaca, estamos con ausencia de baño formal de cuatro días despues de estar en el Cañón del Colca, acampando en un hostal al lado de una piscina natural, la cual nos ofrecimos a lavar a la vez que colaboramos lavando platos a cambio de lograr un mejor precio en la estadía. Fue allí donde se superó la expectativa de nuestra carpa de $20.000 pesos, quien ahora merece una corona de flores en un pedestal, pues dio lo mejor de si, sin llamar la atención de pillos del camino y ofreciendo el servicio necesitado: ser la cobija de las cuatro noches estrelladas en ese lugar de ensueño.
El gran plan del fondo del cañón donde cóndores vuelan, enormes montañas se levantan a lado y lado, muchos turistas llegan en un tur y pocos lo hacemos por cuenta propia, surgió a partir de la última y menos sonada opción: modificar la ruta (Plan C). El Plan B era pasar de la frontera a pie desde donde el bus nos dejaría “botadas” entre gente armada de piedras hasta los grandes colmillos... no sería gran idea ser carnada de algún boliviano o peruano enfurecido. En medio de todo entiendo su furia, lo entiendo como agricultores que quieren modificar ante la invasión minera (he aquí mis opiniones izquierdosas de las que el Che hablaba en su “Diarios de motocicleta”). Así es como mientras la frontera sigue atascada y mientras Keiko y Olllanta siguen pintorreteando las paredes Peruanas pretendiendo tener poder de recordación en el pueblo peruano para ser elegidos presidentes, Clari y yo optamos por modificar la ruta sin saber bien inicialmente en que nos meteríamos al ir al Colca, saliendo más que satisfechas con haber conocido un lugar ni siquiera imaginado por los más soñadores.
Es importante mencionar que sobrevivimos hace unos días una vez más al ataque insolente de las bacterias, ahora peruanas. Esta vez fue la garganta la víctima del atentado el cual, con seguridad no se vio favorecido con el clima de alta montaña en Puno (3.800 msnm). Nos costó una ida al doctor, aunque es de confesar que esa mañana no aguantamos nadar en el Titicaca lanzándonos desde las islas flotantes de una familia de Uros (población indígena local). Me arrepiento el no haber tenido un gorrito para pasar por las balsas locales repletas de turistas tomándonos fotos, a nosotras, las sirenas del Titicaca. A este momento, de haber pasado un gorrito por cada barca, el número de soles entre el bolsillo, aunque mojados, sería suficiente para un mes más de viaje. Bueno pero no es momento de arrepentimientos, la visita a ver cómo vive la gente y el haber tenido un rato con esta gente que ha construido su propio terreno fue excepcional.
La experiencia de ser colombianas, el cambio de planes por paro en la frontera, el Cañón del Colca y el ataque de las bacterias peruanas resulta un coctel bomba como siempre sincero aunque confuso de lo que quise contar hoy. Me disculpo por la mezcolanza, esperando ante todo no causar indigestión.
El viaje continúa: vivencias, sensaciones, emociones, ilusiones, opiniones, creencias, revelaciones y más, mucho más.
martes, 24 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
Todos te recordaremos Linis, cada vez con más alegría
Querida Hermana:
Mordiscos y patadas terminaban solo cuando alguna lloraba seguido de un usual “ Si ven? Juego de manos, juego de marranos”. Marranitos es lo que fuimos con una infancia feliz llena de mugre, dulces, primos, amiguitos, chistes y amor, mucho amor. Te hice creer que en ese año que te llevo de diferencia sucedieron grandes cosas que yo viví y tu no, tal vez como forma de manipularte para que esos 13 meses de diferencia entre las dos fueran lo suficientemente significativos como para que yo, la grande siguiera al mando. Tal vez por eso, a pesar de ser toda tierna, toda cacheti coloradita y con un hablado suavecito lograste hacer temblar al mundo cada vez que explotabas en ira.
Fui tu traductora oficial frente al mundo cuando eramos chiquitas por tu extrema timidez la cual venciste gracias a burlarte de ti misma. Entiendo que no me hayas querido prestar tus cosas, después de todo, siempre las perdí o rompí. Recuerdo con el orgullo que solía presentarte a mis amigos, para que todos supieran que esa medio monita era mi hermana. Son tantos recuerdos que tengo entre el tintero y que hay que desempolvar... vamos con tiempito.
Tuviste tantas mañanas de desvelo trabajando y dibujando, soñando sobre el futuro ideal, queriendo hacer las cosas bien. Creo que el mundo le queda pequeño a seres tan grandes como tu. Fuiste una gran apasionada a la gente sencilla, al arte, a ser la mejor, a lo simple, a lo abstracto, a tu familia, a tus grandes amores, a la vida misma.
Ya no creo en la casualidad, la causalidad es el pan de cada día. Tu partida nos deja grandes enseñanzas y aunque no entendamos del todo lo sucedido, si tenemos los ojos bien abiertos, la vida nos irá mostrando la respuestas a nuestras dudas. Por bien que hagamos la cosas, la vida no la tenemos comprada así que más nos vale vivirla de la mejor manera.
Recuerdo la vez que me dijiste que al morir querías reemplazar los duelos y los pesares por una gran fiesta. Nos has hecho mucha falta y tantas son las lágrimas y dolores del corazón que nos ha causado no tenerte que hasta recordarte con absoluta alegría todavía nos cuesta... aun así, fiestas no han faltado, pati-alegres si somos. Ya verás que en tu honor seguiremos bailando y dando grandes carcajadas. Yo por mi parte no pierdo el hábito de hacer lo que tanto te gustó hasta la última fiesta que compartimos: subir a la tarima, a bailar como los dioses!.
Seguro que haces parte de los ángeles que me cuidan o al menos has mandado a algunos a cuidarme y hasta en los sueños me cuidas. Se que nos encontraremos pronto. Se que la mejor manera de honrarte es haciendo de cada momento el mejor, como si fuera el ultimo. Por eso ahora ando viajando por el mundo, reconciliandome con la vida, encontrándote en la sonrisa de cada persona, gozando de los amigos antiguos y los nuevos, recordando con cariño a quienes nos amaron y amamos pero ya no están... lista para recibir con los brazos abiertos lo que la vida ha de traer. Después de todo, los obstáculos del camino no son mas grandes de lo que podamos superar.
En nombre de mis papas y mio, quiero que sepas que hoy y siempre nos harás falta pero que cada vez que miramos al cielo ahí estás, Lina en la Luna. Nuestras vidas han cambiado del cielo a la tierra, somos más sencillos y amamos con mayor facilidad, y aunque todavía nos cuesta, el hecho que hayas partido antes nos enseña a vivir mejor, perdiendo el miedo dando pasos chiquitos, a veces gigantes.
Pronto nos encontraremos y después de fundirnos en un abrazo entre las nubes bailaremos en la tarima mayor, en la luna.
Tus amigos y familia te recordaremos hoy y siempre con gran cariño hermana mía
Mordiscos y patadas terminaban solo cuando alguna lloraba seguido de un usual “ Si ven? Juego de manos, juego de marranos”. Marranitos es lo que fuimos con una infancia feliz llena de mugre, dulces, primos, amiguitos, chistes y amor, mucho amor. Te hice creer que en ese año que te llevo de diferencia sucedieron grandes cosas que yo viví y tu no, tal vez como forma de manipularte para que esos 13 meses de diferencia entre las dos fueran lo suficientemente significativos como para que yo, la grande siguiera al mando. Tal vez por eso, a pesar de ser toda tierna, toda cacheti coloradita y con un hablado suavecito lograste hacer temblar al mundo cada vez que explotabas en ira.
Fui tu traductora oficial frente al mundo cuando eramos chiquitas por tu extrema timidez la cual venciste gracias a burlarte de ti misma. Entiendo que no me hayas querido prestar tus cosas, después de todo, siempre las perdí o rompí. Recuerdo con el orgullo que solía presentarte a mis amigos, para que todos supieran que esa medio monita era mi hermana. Son tantos recuerdos que tengo entre el tintero y que hay que desempolvar... vamos con tiempito.
Tuviste tantas mañanas de desvelo trabajando y dibujando, soñando sobre el futuro ideal, queriendo hacer las cosas bien. Creo que el mundo le queda pequeño a seres tan grandes como tu. Fuiste una gran apasionada a la gente sencilla, al arte, a ser la mejor, a lo simple, a lo abstracto, a tu familia, a tus grandes amores, a la vida misma.
Ya no creo en la casualidad, la causalidad es el pan de cada día. Tu partida nos deja grandes enseñanzas y aunque no entendamos del todo lo sucedido, si tenemos los ojos bien abiertos, la vida nos irá mostrando la respuestas a nuestras dudas. Por bien que hagamos la cosas, la vida no la tenemos comprada así que más nos vale vivirla de la mejor manera.
Recuerdo la vez que me dijiste que al morir querías reemplazar los duelos y los pesares por una gran fiesta. Nos has hecho mucha falta y tantas son las lágrimas y dolores del corazón que nos ha causado no tenerte que hasta recordarte con absoluta alegría todavía nos cuesta... aun así, fiestas no han faltado, pati-alegres si somos. Ya verás que en tu honor seguiremos bailando y dando grandes carcajadas. Yo por mi parte no pierdo el hábito de hacer lo que tanto te gustó hasta la última fiesta que compartimos: subir a la tarima, a bailar como los dioses!.
Seguro que haces parte de los ángeles que me cuidan o al menos has mandado a algunos a cuidarme y hasta en los sueños me cuidas. Se que nos encontraremos pronto. Se que la mejor manera de honrarte es haciendo de cada momento el mejor, como si fuera el ultimo. Por eso ahora ando viajando por el mundo, reconciliandome con la vida, encontrándote en la sonrisa de cada persona, gozando de los amigos antiguos y los nuevos, recordando con cariño a quienes nos amaron y amamos pero ya no están... lista para recibir con los brazos abiertos lo que la vida ha de traer. Después de todo, los obstáculos del camino no son mas grandes de lo que podamos superar.
En nombre de mis papas y mio, quiero que sepas que hoy y siempre nos harás falta pero que cada vez que miramos al cielo ahí estás, Lina en la Luna. Nuestras vidas han cambiado del cielo a la tierra, somos más sencillos y amamos con mayor facilidad, y aunque todavía nos cuesta, el hecho que hayas partido antes nos enseña a vivir mejor, perdiendo el miedo dando pasos chiquitos, a veces gigantes.
Pronto nos encontraremos y después de fundirnos en un abrazo entre las nubes bailaremos en la tarima mayor, en la luna.
Tus amigos y familia te recordaremos hoy y siempre con gran cariño hermana mía
martes, 17 de mayo de 2011
Algo de Cuzco y Machu Picchu
Una vez más, fuimos atrapadas por un lugar en el camino. Admiro a quienes tienen que cumplir con fechas exactas de salida.... Esta vez fuimos víctimas de Cuzco la ciudad inca de la bandera en arcoisis (no gay sino por el arcoiris) llena de vida a pesar de su temperatura de nevera, donde permanecimos más de lo presupuestado, menos de lo querido. El encuentro internacional de turistas que van a o que vienen de Machupicchu, las historias de los locales, el ceviche y jugo de fruta del mercado así como las ruinas incas , nos atraparon así que una vez más la salida no pudo ser de otra forma: clandestina.
Cuzco, como en todas las ciudades visitadas en Perú tienen una “Plaza de Armas”, bien diciente de lo que fue la conquista... algo atropellada, a las malas. Se evidencia la imposición de la religión católica con sus enormes iglesis puestas encima de los templos incas... vaya atropello... sigo entendiendo porqué somos como somos.... La ciudad se levanta encima y gracias a las ruinas de los Incas. Cuantas historias de idealistas, románticos, seguidores y hasta cretinos habrán quedado guardadas entre estas piedras. Cuzco, a pesar de ser totalmente turística pues cuenta con los mejores restaurantes y lugares de dancing (los últimos muy bien estudiados por las presentes), cuenta con una población Cusqueña amable, que vive normalmente su vida entendiendo la importancia de tratar bien al turista, haciendonos entender la importancia de su cultura.
Cuzco, puerta de entrada al lugar más turístico de todo el viaje y donde supusimos que nuestras finanzas sufrirían un descalabro considerable: Machu Picchu. Gracias a nuestro séquito de ángeles en acción y a la paciencia con la cual contamos en ese momento, logramos pagar pocos soles, sufriendo solo el precio de los alimentos, gozando del lugar mágico que es el valle sagrado, ante la imponencia de Machipicchu y Huainapicchu. Así fue como partimos el día de la madre muy ligeras de equipaje y contando ahora con mi prima Cami. Fuimos pueblo por pueblo por el valle sagrado con la excusa de ver las celebraciones del día de la madre. Las mujeres, con sus faldones, mantas terciadas coloridas y dos largas trenzas que usualmente terminaban unidas, tenían en su mayoría, confeti de fiesta en la cabeza por ser madres, unos pocos hombres también por ser taaan madres, supongo.
Pisac fue nuestro primer destino donde el mercado de domingo tan lleno de color nos cautivo. Muy al medio día llegamos a la capilla del pueblo donde la misa católica en Quechua, hombres y mujeres tan elegantes, cantos católicos en Quechua de los que entendimos solo palabras claves, los aplausos de la gente en misa y niños a un lado con ruanas colorida con unos caracoles que utilizaban como cornetas nos mantuvieron extasiadas un buen rato. En Lamay y Urubamba la fiesta no era diferente. Millones de cuys servidos en todas las presentaciones, todos con los dientes frontales bien relucientes hacían de plato principal. Al cometer la bobada de preguntar por un alimento diferente, la gente se miró y rio, supongo que todos tendrían lo que no me apetecía ese día, un cuy en sus tripas. Finalmente Ollantaytambo, todo lleno de piedras incaicas que se veían perfectamente desde abajo (sin tener que pagar) nos dieron la bienvenida a la aventura por vivir.
El tren “económico”(nada económico) saldría a las 9 pm. La otra opción: Ir de bus en bus hasta la hidroeléctrica desde donde caminaríamos (según unos locales, 30 min de caminata, según otros 8 horas). Así fue como con unos chilenos tomamos un camión que nos llevó gracias a la gestión de Claris. Entre el camión, un taxi y la caminata, llegamos finalmente a la entrada de Machupicchu a las 6:30 am al lado del mariposario, lugar especial y cálido por su gente, donde nos quedamos a cambio de trabajo, cocinar y organización del lugar.
Queriendo pero sin entrar en detalles, entramos a Machupicchu y a Huainapicchu, (tal vez en algún momento me anime a contar un poco más sobre la entrada). Entendí a mi manera, la magnitud del lugar. Piedras energéticamente organizadas para dar paso a lo que fue una zona de sacerdotisas, ceremonias, con una pequeña población inca.
El regreso lo hicimos por lo que fue seguramente el primer camino inca, por lo carrilera del tren, a pesar de lo que los locales nos dijeron… hago un paréntesis para contar que lo que si me aburre a veces más en Perú que en Ecuador es que al hacer preguntas complejas tales como: “que tan buena idea es tomar la ruta del tren caminando?” la respuesta es sacada de la manga, como un imaginario compartido algo que todos creen… como un chisme, una información toda tergiversada de lo que alguien alguna vez vivió…. y como nosotras somos de la teoría que “Preguntando se llega a Roma” y entonces TODO lo preguntamos, hemos logrado hacer un estudio exhaustivo a partir del cual hemos comprobado que las preguntas cortas y concisas como “cuanto cuesta” tienen, CASI siempre, una respuesta que satisface nuestra expectativa, las respuestas a preguntas largas usualmente nos dejan pendiendo de un hilo.
Los 33 kms de la carrilera del tren los cortamos una vez había caido el sol, una linterna nos apuntaba desde una de las únicas tres rancherías visibles desde el camino. Marcos nos prestó colchón y nos hospedó en este cuartito, alguna vez habitado por los trabajadores del tren. Muy a las 5 am seguimos nuestro camino entre ruinas que gran parte de los turistas de los trenes parecían estar perdiendo de vista por ir comiendo, durmiendo o en algo diferente. A nosotras no nos quedaba otra opción que parar a mirarlas, sentirlas, disfrutarlas, al son de los estiramientos de espalda y piernas.
Así fue como el descabezadero que pudo ser Machu Picchu no lo fue. Ahora desde Puno escribo por fin algo del viaje, queriendo contagiar a quien quiera dejarse contagiar de viajar, esperando contar con el tiempo y un computador mañana para volver a contar...
Cuzco, como en todas las ciudades visitadas en Perú tienen una “Plaza de Armas”, bien diciente de lo que fue la conquista... algo atropellada, a las malas. Se evidencia la imposición de la religión católica con sus enormes iglesis puestas encima de los templos incas... vaya atropello... sigo entendiendo porqué somos como somos.... La ciudad se levanta encima y gracias a las ruinas de los Incas. Cuantas historias de idealistas, románticos, seguidores y hasta cretinos habrán quedado guardadas entre estas piedras. Cuzco, a pesar de ser totalmente turística pues cuenta con los mejores restaurantes y lugares de dancing (los últimos muy bien estudiados por las presentes), cuenta con una población Cusqueña amable, que vive normalmente su vida entendiendo la importancia de tratar bien al turista, haciendonos entender la importancia de su cultura.
Cuzco, puerta de entrada al lugar más turístico de todo el viaje y donde supusimos que nuestras finanzas sufrirían un descalabro considerable: Machu Picchu. Gracias a nuestro séquito de ángeles en acción y a la paciencia con la cual contamos en ese momento, logramos pagar pocos soles, sufriendo solo el precio de los alimentos, gozando del lugar mágico que es el valle sagrado, ante la imponencia de Machipicchu y Huainapicchu. Así fue como partimos el día de la madre muy ligeras de equipaje y contando ahora con mi prima Cami. Fuimos pueblo por pueblo por el valle sagrado con la excusa de ver las celebraciones del día de la madre. Las mujeres, con sus faldones, mantas terciadas coloridas y dos largas trenzas que usualmente terminaban unidas, tenían en su mayoría, confeti de fiesta en la cabeza por ser madres, unos pocos hombres también por ser taaan madres, supongo.
Pisac fue nuestro primer destino donde el mercado de domingo tan lleno de color nos cautivo. Muy al medio día llegamos a la capilla del pueblo donde la misa católica en Quechua, hombres y mujeres tan elegantes, cantos católicos en Quechua de los que entendimos solo palabras claves, los aplausos de la gente en misa y niños a un lado con ruanas colorida con unos caracoles que utilizaban como cornetas nos mantuvieron extasiadas un buen rato. En Lamay y Urubamba la fiesta no era diferente. Millones de cuys servidos en todas las presentaciones, todos con los dientes frontales bien relucientes hacían de plato principal. Al cometer la bobada de preguntar por un alimento diferente, la gente se miró y rio, supongo que todos tendrían lo que no me apetecía ese día, un cuy en sus tripas. Finalmente Ollantaytambo, todo lleno de piedras incaicas que se veían perfectamente desde abajo (sin tener que pagar) nos dieron la bienvenida a la aventura por vivir.
El tren “económico”(nada económico) saldría a las 9 pm. La otra opción: Ir de bus en bus hasta la hidroeléctrica desde donde caminaríamos (según unos locales, 30 min de caminata, según otros 8 horas). Así fue como con unos chilenos tomamos un camión que nos llevó gracias a la gestión de Claris. Entre el camión, un taxi y la caminata, llegamos finalmente a la entrada de Machupicchu a las 6:30 am al lado del mariposario, lugar especial y cálido por su gente, donde nos quedamos a cambio de trabajo, cocinar y organización del lugar.
Queriendo pero sin entrar en detalles, entramos a Machupicchu y a Huainapicchu, (tal vez en algún momento me anime a contar un poco más sobre la entrada). Entendí a mi manera, la magnitud del lugar. Piedras energéticamente organizadas para dar paso a lo que fue una zona de sacerdotisas, ceremonias, con una pequeña población inca.
El regreso lo hicimos por lo que fue seguramente el primer camino inca, por lo carrilera del tren, a pesar de lo que los locales nos dijeron… hago un paréntesis para contar que lo que si me aburre a veces más en Perú que en Ecuador es que al hacer preguntas complejas tales como: “que tan buena idea es tomar la ruta del tren caminando?” la respuesta es sacada de la manga, como un imaginario compartido algo que todos creen… como un chisme, una información toda tergiversada de lo que alguien alguna vez vivió…. y como nosotras somos de la teoría que “Preguntando se llega a Roma” y entonces TODO lo preguntamos, hemos logrado hacer un estudio exhaustivo a partir del cual hemos comprobado que las preguntas cortas y concisas como “cuanto cuesta” tienen, CASI siempre, una respuesta que satisface nuestra expectativa, las respuestas a preguntas largas usualmente nos dejan pendiendo de un hilo.
Los 33 kms de la carrilera del tren los cortamos una vez había caido el sol, una linterna nos apuntaba desde una de las únicas tres rancherías visibles desde el camino. Marcos nos prestó colchón y nos hospedó en este cuartito, alguna vez habitado por los trabajadores del tren. Muy a las 5 am seguimos nuestro camino entre ruinas que gran parte de los turistas de los trenes parecían estar perdiendo de vista por ir comiendo, durmiendo o en algo diferente. A nosotras no nos quedaba otra opción que parar a mirarlas, sentirlas, disfrutarlas, al son de los estiramientos de espalda y piernas.
Así fue como el descabezadero que pudo ser Machu Picchu no lo fue. Ahora desde Puno escribo por fin algo del viaje, queriendo contagiar a quien quiera dejarse contagiar de viajar, esperando contar con el tiempo y un computador mañana para volver a contar...
viernes, 6 de mayo de 2011
Del frío de Huaráz al calor del desierto en Huacachina. Hoy: Cuzco
La heladera se llama la piedra que escalé en Hatun Machai, lugar rodeado por las cordilleras blanca y negra, cercano a Huaráz bien conocida como la “Suiza Peruana”. Mis manos convertidas en hielo a los dos metros de escalada hicieron honor a su nombre, mientras un ecuatoriano y un israelí me animaban desde la base, casi debajo de mí. Vaya escena patética la cual merece quedar plasmada como evidencia de no ser super heroína. Finalmente logré subir después de varias groserías y pataletas desde la altura. El bosque misterioso que podría parecer más bien un zoológico podía ser el albergue de sin número películas de miedo.
Como por arte de magia, después de dormir en un bus durante la noche llegamos de nuevo al calor, a Paracas después de pasar por el ladito de Lima. En Paracas, como siempre encontramos a dos ángeles materializados quienes nos llevaron como asistentes de campo al Parque natural Paracas. Almorzamos con ellos comida típica entre la cual me sorprendió la chicha morada, bebida que toma color y sabor gracias a la piña y a la mazorca morada con la que se cocina. Nos regalaron un llavero de Lima y como siempre intercambiamos un par de sonrisas, un rato amable, correos electrónicos y un adiós inolvidable.
En Huacachina, las dunas de arena cercanas eran chiquitas, seguro llegaríamos rápido a la cima antes de que el sol cayera, con la cámara en una mano y la tabla de surfear en arena en la otra. Aun así rápidamente nos dimos cuenta que la cima era para nosotras como el oasis lo es para los sedientos caminantes por el desierto. Habiendo llegado no había otra opción que bajar rodando no sin antes admirar el oasis modificado que es Huacachina, cerca a Ica, al sur de Lima. Despues de unos botes al mejor estilo hollywoodense y con arena hasta en las orejas nos lanzamos, jugamos, cumpliendo el sueño dorado de todo infante, una arenera gigante haciendo angelitos como los que se hacen en la nieve pero con la temperatura del sol que calienta todo el día.
El día siguiente debíamos estar dominando la tabla antes de salir a las dunas reales, a las que nos llevarían en boggies (carros especiales) con otros turistas. Esta vez contábamos con lo que nos llevaría al doble de velocidad hasta abajo: la cera de una vela que raspamos en toda la base de la tabla. Una vez encerada no hubo nada más que hacer que tomar impulso y lanzarnos por la montaña a toda velocidad. Clari fue primero. Luego me lancé, claro con un poco más de velocidad. Por las carcajadas que me generó la actividad y ante el salto que dio Clari para no atropellarla mi destino final fue ese pozo de agua estancada de la cual hasta una rata acuática habría salido más rápido que yo. Por fortuna la aventura seguía y aunque mis compañeros de boggie no querían ser amistosos conmigo seguramente por el olor, sin duda les dimos a todos una paliza en el arte de surfear en la arena.
Tal fue nuestra aventura en Huacachina después de pasarle por el ladito a Lima, después de haber dejado atrás las frías montañas de Huaráz. Los ángeles se siguen materializando ante nosotras. Siempre hay quien quiere ayudarnos, invitarnos a almorzar, mostrarnos el lugar. Hoy, después de 17 horas de bus llegamos Cuzco y claro debemos ir a reunirnos con quienes ahora son nuestros ángeles materializados. Mañana esperaremos a nuestra Cami Pardo quien se une a la aventura por unos días. Alguien más se le mide?
Como por arte de magia, después de dormir en un bus durante la noche llegamos de nuevo al calor, a Paracas después de pasar por el ladito de Lima. En Paracas, como siempre encontramos a dos ángeles materializados quienes nos llevaron como asistentes de campo al Parque natural Paracas. Almorzamos con ellos comida típica entre la cual me sorprendió la chicha morada, bebida que toma color y sabor gracias a la piña y a la mazorca morada con la que se cocina. Nos regalaron un llavero de Lima y como siempre intercambiamos un par de sonrisas, un rato amable, correos electrónicos y un adiós inolvidable.
En Huacachina, las dunas de arena cercanas eran chiquitas, seguro llegaríamos rápido a la cima antes de que el sol cayera, con la cámara en una mano y la tabla de surfear en arena en la otra. Aun así rápidamente nos dimos cuenta que la cima era para nosotras como el oasis lo es para los sedientos caminantes por el desierto. Habiendo llegado no había otra opción que bajar rodando no sin antes admirar el oasis modificado que es Huacachina, cerca a Ica, al sur de Lima. Despues de unos botes al mejor estilo hollywoodense y con arena hasta en las orejas nos lanzamos, jugamos, cumpliendo el sueño dorado de todo infante, una arenera gigante haciendo angelitos como los que se hacen en la nieve pero con la temperatura del sol que calienta todo el día.
El día siguiente debíamos estar dominando la tabla antes de salir a las dunas reales, a las que nos llevarían en boggies (carros especiales) con otros turistas. Esta vez contábamos con lo que nos llevaría al doble de velocidad hasta abajo: la cera de una vela que raspamos en toda la base de la tabla. Una vez encerada no hubo nada más que hacer que tomar impulso y lanzarnos por la montaña a toda velocidad. Clari fue primero. Luego me lancé, claro con un poco más de velocidad. Por las carcajadas que me generó la actividad y ante el salto que dio Clari para no atropellarla mi destino final fue ese pozo de agua estancada de la cual hasta una rata acuática habría salido más rápido que yo. Por fortuna la aventura seguía y aunque mis compañeros de boggie no querían ser amistosos conmigo seguramente por el olor, sin duda les dimos a todos una paliza en el arte de surfear en la arena.
Tal fue nuestra aventura en Huacachina después de pasarle por el ladito a Lima, después de haber dejado atrás las frías montañas de Huaráz. Los ángeles se siguen materializando ante nosotras. Siempre hay quien quiere ayudarnos, invitarnos a almorzar, mostrarnos el lugar. Hoy, después de 17 horas de bus llegamos Cuzco y claro debemos ir a reunirnos con quienes ahora son nuestros ángeles materializados. Mañana esperaremos a nuestra Cami Pardo quien se une a la aventura por unos días. Alguien más se le mide?
domingo, 1 de mayo de 2011
"Y porquè no se quedan una noche màs? Cual es el afàn?".
"Y porquè no se quedan una noche màs? Cual es el afàn?". Es la popular frase que nos ha atado màs de una vez de pies y manos, con la voluntad de niños en una heladería. De repente alguna de las dos empuña la mano y decide no dar su brazo a torcer, evitando caer en seguir largando el momento de dejar el lugar que nos atrapó, la gente nos enamoró.Creo que esa es una de las razones por las cuales hay que viajar mìnimo de a dos personas. Nos turnamos los papeles unos màs ecentuados una una que en otra.
Despues del famoso ataque bacterino Ecuatoriano llegamos a Vilcabamba, pueblo que comparte pàginas del libro con grandes pueblos y ciudades a pesar de sus cinco por cinco cuadras de embergadura. Llegamos como casi a todos los lugares, por recomendación, por charlar con la gente, por chismosas...
Entendí la fama que el libro otorga, que la gente atribuya y de la cual fui testigo en el momento en el que los locales y yo compartimos la misa el jueves santo. Fue ese instante del sermón cuando ya estuve cansada de los pies y empecé cambiar de pierna de apoyo acompañandolo de bostezos, cuando me sentí como la verdadera anciana de mi banca a pesar de que 5 personas sumaramos 500 años mal contados. Sus caras y manos era lo único que en ese momento algido de la misa, revelaba su edad. Sus cuerpos erguidos, mirada intensa a pesar lo de párpados caídos me hizo pensar que es un hecho, la gente aquí vive más. Gracias a su fama de longevos son famosos, vendiendo el agua a la que le atribuyen propiedades milagrosas. Los estranjeros tratan de copiar sus costumbres ante lo cual ella, una anciana hermosa sentada en la banca del parque me dice toda risueña, "...ya los tiempos no son como antes". Me deja a medias con la respuesta despues que pensé que con esa simple conversación el secreto me habría de ser revelado. Me bañé en las aguas heladas del río, caminé, reí con la gente. Fuimos Chef y Suschef con Clari en la casa de la cual no nos queríamos ir. No se si fue el agua, las ganas de volver o el hermoso lugar que es Vilcabamba pero ahora siento diez años menos.
Cuando finalmente pudimos salir clandestinamnte de Vilcabamba, una vez la comunidad que insistía que nos quedáramos dormía, nos sentimos una vez más a la deriva pero eso si acompañadas una de la otra y de todo nuestro séquito de angeles. El gran día de pasar tan temida frontera etre Ecuador y Perú había llegado. Después del largo trayecto de bus hasta la ciudad fronteriza Macará, donde el calor es infernal esperamos allí 6 horas para poder pasar la frontera en bus hasta Piura, sellar nuestro Pasaporte y recibir el permiso de permanecer el máximo de 90 días. Por segunda vez, despues de entrar gratis a una discoteca en Riobamba por ser colombianas, el señor de la frontera enamorado selló nuestro pasaporte por 183 días.
Huanchaco fue nuestra parada un día soleado a las 6 am. Como de costumbre escogimos el hostal más barato de la lista y como siempre, nos sentó como anillo al dedo. El mar frío del Pacífico, el ceviche picantte de doña Rosita adobado por sus histoias sobre el lugar, conocer las ruinas de Chan Chan, y la counidad de artesanos que siempre nos atrapa, nos mantuvo un par de días. Caí al final cumplí con tener mi primera clase de Surfing, con nuestro amigo y compañero de viaje por los siguientes cuatro días, Kevin un australiano quien apostó por mi entre todos estos surfistas profesionales de traje especial para el frío. Yo en bikini y emoción evidente logré surfear sin gran estilo a pesar de la insistensia de varios por tomar el curso teórico.
Bueno para hacer corto el cuento, estamos ahora en Huaráz, conocida como la Suiza Peruana por estar entre la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra. Entre mujeres poícías, la población de perros más saludable e invasiva que haya visto en una ciudad, postres exquisitos y ceviche de frijol blanco permanecemos en este mini Hostal con Doña Tachi. Ayer llegamos los tres (con nuestro amigo Kevin) a 4.600 msnm con esfuerzo entre una inmensidad de montañas donde se veía la nieve cerca. Llegamos a la laguna 69 donde Clari y yo nos dimos un chapusón de vida en el agua helada, atracción número uno para los demás turistas.
En la noche, asistimos a esta fiesta de la Virgen de Arequipa donde entre invitación a cerveza de parte de los organizadores. gozamos del baile típico todo zapateadito, manteniendo la distancia de la pareja, con gritos intermedios y Orquesta en vivo. Hemos sido invitados hoy a celebrar con una tadre de bailes, Cervezas y el plato tan deseado pero nunca antes probado por nosotras; el cuy.
Desde un computador semi cadavérico vuelvo a escribir despues de varios dìas. Termino asì el ecrito pretendiendo una vez más antojar a quien quiere viajar por Sur Amèrica o entretener a quien quiere seguirnos con un mapa. No creo poder parar de viajar despues de este viaje. Siguiente viaje por Sur América será on quien quiera viajar, unas artesanias para trueque, una maleta más ligera y mi Crayola a quien lograré traer aprovechando el exquisito desorden Sur Americano.
Despues del famoso ataque bacterino Ecuatoriano llegamos a Vilcabamba, pueblo que comparte pàginas del libro con grandes pueblos y ciudades a pesar de sus cinco por cinco cuadras de embergadura. Llegamos como casi a todos los lugares, por recomendación, por charlar con la gente, por chismosas...
Entendí la fama que el libro otorga, que la gente atribuya y de la cual fui testigo en el momento en el que los locales y yo compartimos la misa el jueves santo. Fue ese instante del sermón cuando ya estuve cansada de los pies y empecé cambiar de pierna de apoyo acompañandolo de bostezos, cuando me sentí como la verdadera anciana de mi banca a pesar de que 5 personas sumaramos 500 años mal contados. Sus caras y manos era lo único que en ese momento algido de la misa, revelaba su edad. Sus cuerpos erguidos, mirada intensa a pesar lo de párpados caídos me hizo pensar que es un hecho, la gente aquí vive más. Gracias a su fama de longevos son famosos, vendiendo el agua a la que le atribuyen propiedades milagrosas. Los estranjeros tratan de copiar sus costumbres ante lo cual ella, una anciana hermosa sentada en la banca del parque me dice toda risueña, "...ya los tiempos no son como antes". Me deja a medias con la respuesta despues que pensé que con esa simple conversación el secreto me habría de ser revelado. Me bañé en las aguas heladas del río, caminé, reí con la gente. Fuimos Chef y Suschef con Clari en la casa de la cual no nos queríamos ir. No se si fue el agua, las ganas de volver o el hermoso lugar que es Vilcabamba pero ahora siento diez años menos.
Cuando finalmente pudimos salir clandestinamnte de Vilcabamba, una vez la comunidad que insistía que nos quedáramos dormía, nos sentimos una vez más a la deriva pero eso si acompañadas una de la otra y de todo nuestro séquito de angeles. El gran día de pasar tan temida frontera etre Ecuador y Perú había llegado. Después del largo trayecto de bus hasta la ciudad fronteriza Macará, donde el calor es infernal esperamos allí 6 horas para poder pasar la frontera en bus hasta Piura, sellar nuestro Pasaporte y recibir el permiso de permanecer el máximo de 90 días. Por segunda vez, despues de entrar gratis a una discoteca en Riobamba por ser colombianas, el señor de la frontera enamorado selló nuestro pasaporte por 183 días.
Huanchaco fue nuestra parada un día soleado a las 6 am. Como de costumbre escogimos el hostal más barato de la lista y como siempre, nos sentó como anillo al dedo. El mar frío del Pacífico, el ceviche picantte de doña Rosita adobado por sus histoias sobre el lugar, conocer las ruinas de Chan Chan, y la counidad de artesanos que siempre nos atrapa, nos mantuvo un par de días. Caí al final cumplí con tener mi primera clase de Surfing, con nuestro amigo y compañero de viaje por los siguientes cuatro días, Kevin un australiano quien apostó por mi entre todos estos surfistas profesionales de traje especial para el frío. Yo en bikini y emoción evidente logré surfear sin gran estilo a pesar de la insistensia de varios por tomar el curso teórico.
Bueno para hacer corto el cuento, estamos ahora en Huaráz, conocida como la Suiza Peruana por estar entre la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra. Entre mujeres poícías, la población de perros más saludable e invasiva que haya visto en una ciudad, postres exquisitos y ceviche de frijol blanco permanecemos en este mini Hostal con Doña Tachi. Ayer llegamos los tres (con nuestro amigo Kevin) a 4.600 msnm con esfuerzo entre una inmensidad de montañas donde se veía la nieve cerca. Llegamos a la laguna 69 donde Clari y yo nos dimos un chapusón de vida en el agua helada, atracción número uno para los demás turistas.
En la noche, asistimos a esta fiesta de la Virgen de Arequipa donde entre invitación a cerveza de parte de los organizadores. gozamos del baile típico todo zapateadito, manteniendo la distancia de la pareja, con gritos intermedios y Orquesta en vivo. Hemos sido invitados hoy a celebrar con una tadre de bailes, Cervezas y el plato tan deseado pero nunca antes probado por nosotras; el cuy.
Desde un computador semi cadavérico vuelvo a escribir despues de varios dìas. Termino asì el ecrito pretendiendo una vez más antojar a quien quiere viajar por Sur Amèrica o entretener a quien quiere seguirnos con un mapa. No creo poder parar de viajar despues de este viaje. Siguiente viaje por Sur América será on quien quiera viajar, unas artesanias para trueque, una maleta más ligera y mi Crayola a quien lograré traer aprovechando el exquisito desorden Sur Americano.
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