lunes, 16 de abril de 2012

Se aprovechan de mi nobleza


Un manojo de nervios dominaba al grupo. Todas con los ojos bien abiertos, levantadas desde antes que saliera el sol, comenzamos a trabajar como hormigas para tener el mejor resultado en el evento. La tensión se redujo al morir de risa en casa antes de salir, intentando maquillarnos y arreglarnos, actividad que no hicimos durante los dos meses anteriores en la isla y en usualmente solo en ocasiones especiales. Arregladas, oliendo rico y dispuestas, el Simposio de Ballenas Vivas en la ciudad bien alemana y decorada de rosas llamada Puerto Varas, sería todo un éxito y así lo fue.


Con el fin de atacar una vez más la caza que hace Japón, el evento en el que trabajamos “Simposio Ballenas Vivas” reunió a algunos expertos en la investigación de ballenas, para que enseñaran las técnicas no letales que utilizan, para justificar una vez más que la caza de ballenas no es más que una excusa para comercializar su carne; un juego de poder. Casi todos los expositores eran gringos, hecho que en un principio fue la piedra en mi zapato, pues teniendo tantos científicos tan buenos en nuestras tierras, no me gustaba mucho la idea de escuchar innovación yankee. Soy y espero siempre defender y preferir lo propio, lo colombiano, lo latinoamericano y aunque en un principio tuve resistencia al oír lo que los super científicos tenían para enseñar, repitiendo la historia de conquistadores viniendo a “civilizar” a los indígenas, reconozco que es interesante oírlos hablar de tanta tecnología. Rápidamente la resistencia se convirtió en gusto, al ver con asombro como logran saber de las ballenas a profundidades gigantescas entre tantas otras cosas increíbles… y eso si, reconociendo que proyectos que utilizan técnicas básicas, intuitivas; proyectos simple y de bajo presupuesto, también tiene cabida en la investigación de punta de cetáceos (ballenas y delfines). Los asistentes en el auditorio parecían emocionados con poder entender cada palabra, gracias a la traducción simultanea, mientras que 900 personas más vieron el evento desde sus casas., www.simposioballenas.cl


Ahora sigo con una de las anécdotas, un día cualquiera del simposio: Movida más por la oportunidad que por las ganas, acepté el desafío de ir a trotar con los duros. Los duros los llamé porque son tres científicos de ballenas muy reconocidos y que además, como típicos gringos trotadores, estaban tremendamente engallados con la pinta de trota mundos campeones: tenis que de dejarlos sin pies con seguridad corren solos, ropa que nivela la temperatura del cuerpo y un reloj más parecido a un computador que a un reloj, el cual según me contaron para apaciguar mi curiosidad, no solo mide el gasto de calorías sino también hace un análisis completo de lo que pasa en el cuerpo mientras se hace ejercicio, a bueno y además da la hora. Que juguete!.



Imagino que fue por ellos tener tanta tecnología puesta, tanas decoraciones, halagos y títulos, y yo tan poco de todo eso, que no les pareció tan buena idea tenerme como compañera de trote. Nick, uno de los duros, ante quien me auto-invité, era quien justo antes de salir me buscó para que fuera con ellos. Al llegar a la zona de partida, me encontré con los otros duros, quienes con evidente cara de burla y una buena dosis de sátira me preguntaron al verme toda alegre estirando y calentando: "Are you going like that?" (“Vas así a trotar?”). Supuse que se refirió a que tenía uniforme de pies a cabeza, con escarapela con mi nombre escrito.




A “la dura” quien me hizo tal pregunta, solo le faltaba estar mascando chicle y estar parada con la cadera salida, para que esta fuera una escena de película de Hollywood, en la que los gomelos rechazan al nerdo. Yo, después de haber vivido esta escena varias veces en mi vida, no solo no me sentí mal por su pregunta sino adicionalmente le dije: "Yes, I have running shoes" (“Si, tengo tenis), apuntando a mis zapatos y mirándola con ojos retadores, o al menos esa fue mi intensión. Tenis y buena disposición era todo lo que necesitaba para salir a trotar. Con toda la actitud del rechazado que quiere ser parte del grupo, seguí estirando, mientras los duros charlaban de brazos cruzados y mirándome de reojo.


Pedí que me esperaran un minuto para decirle a una amiga brasilera que estaría de vuelta para salir en la noche, tal como lo habíamos planeado. Al darme la vuelta de nuevo, los duros ya habían salido del hotel, dejándome atrás, imagino que huyendo de mi. Ni corta ni perezosa y al mejor estilo de Speedy Gonzalez, salí corriendo detrás hasta alcanzarlos. Di una sonrisa y me integré al grupo de nuevo. Fui trotando con Scott, el duro mayor, el científico fácilmente reconocible por parecer un Ken, esposo de la Barbie y por ser desesperantemente perfeccionista y famoso. Mientras trotaba con él cual profesional, le pedí a mi corazón y a mis piernas funcionar para dar la talla, para no ir a quedar mal después de haberme adherido a la actividad. Solo tenía el chance de salir por la puerta grande, para que a ellos les quedara el arrepentimiento de haberme despreciado en un principio.

Así fue, como viviendo en una dimensión desconocida, el famoso Scott me fue mostrando su lado humano, contándome de su familia, de su vida. Le ablandé tanto el corazón que después de contarme que había llegado por accidente al mundo de las ballenas, como casi todos los científicos del simposio me contaron que fue su experiencia de vida, terminó dándome consejos de vida. Al llegar al final del camino, dimos vuelta y regresamos. Esta vez fui trotando con Nick, quien desde el primer día había sido muy querido.



En los últimos mal contado 100 metros, empezamos a acelerar pues le aposté una carrera a Nick. Al llegar a la puerta del hotel alcé los brazos y dije "Colombia ganador, Australia y USA perdedores!!", refiriéndome a todo el combo de los duros. Mientras hacía mi show de celebración, Alyne, la tercera de los duros comenzó a acelerar y atravesó la calle. Entendí que su intención era llegar de primera a la recepción. Para volver a ser la primera, corrí todo lo que pude, y como en las películas, la pasé en la última subida, llegando una vez más de primera. Volví a hacer mi celebración, me sacudí el uniforme y me puse mi escarapela de nuevo. Los duros, no pudieron decir nada más, retirándose cada uno a su habitación, todos cortos de respiración, para tomar una ducha.


Casi sin poder respirar, volteé a mirar y ahí estaba mi amiga Brasilera, quien parecía una princesa, arreglada y perfumada, lista para salir. Miré el reloj y le dije, dame dos minutos y salgo. No se si fue porque me vio hecha pedazos después de la maratón o qué, pero al salir del baño, ya con camiseta limpia cara lavada, la pregunté en la recepción y me dijeron, que había salido en un taxi. Frustrada por haber sido rechazada por segunda vez en el día, me fui donde Clari y Jenny. AL contarles lo acontecido, hice uso de su consejo y me fui a buscar a mi supuesta amiga, la que me dejó abandonada, y a quien en poco tiempo, así como a los duros, le demostraría que no había razón para haberme dejado atrás.


Llegué al restaurante acordado y con una sonrisa la saludé sin pedir explicación de su abandono. Ella pareció quererme explicar, pero imagino que no quiso hacerlo al ver que yo charlaba como si nada. Al final de la noche me dijo que fue muy bueno habernos encontrado. Así fue como mi día después de haber sido rechazada y luego querida en dos ocasiones, terminó en historia que ameritaba ser contada a mi gente en casa. Rieron sin parar y finalmente ya cansada me fui a dormir, orgullosa de no haberme quedado atrás pues no perdí nada al buscarlos, al revés, gané mucho.... Creo que ellos también porque al día siguiente me sonrieron todo el día, no como burla, como admiración, al menos eso quiero creer. En la fiesta de último día bailamos y gozamos el encuentro.

Me rio porque pude haberme quedado atrás, tal como lo he hecho en algunas ocasiones. Los humanos somos muy complejos. Mas aun, personas de diferentes culturas, tienden a tener gestos e interpretaciones muy distintas. Por esto, después de burlarme de mi misma durante el escrito, me doy el beneficio de la duda, pues todo puede ser el resultado de mi interpretación. Según dice el libro “Los Cuatro Acuerdos” uno de los acuerdos es: no hacer suposiciones. Por hacerlas, casi me pierdo de toda una experiencia; por hacerlas, casi me quedo con el fantasma de lo que me imaginé. Al hacer a un lado las suposiciones, me di el chance de vivir lo que quise vivir, lo que elegí.



Y colorín, colorado, una historia más de andanzas, miedos, auto invitaciones, rechazos, chistes, suposiciones, burlas y mayor entendimiento del ser humano, se ha acabado.

jueves, 5 de abril de 2012

Ballena a la vista!!!

-Ballena a la vista! - fue lo que me cuenta Clari que gritó (aunque no muy claramente por tener la boca ocupada masticando un bocado de sanduche) al ver aparecer el tan deseado soplo. Nueve metros de altura de vapor, aire y millones de bacterias, sorprendieron a capitán, investigadores y asistente (Clari), quienes ya dados por vencidos después de horas de búsqueda de una grandulona, habían apagado el motor en medio del mar, queriendo recobrar fuerzas, sin el gasto inútil de gasolina.

Foto de Elsa Cabrera (Centro de Conservación Cetácea)

Al narrar la historia, dice Clari y los demás que lo vivieron, que fueron las ballenas azules quienes encontraron al bote, no viceversa, como debe ser, como normalmente Yais y Bárbara, en su trabajo con Ballenas Azules, están acostumbnradas que así sea. Desde la época en la que normalmente se cazaban y actualmente con el fin de investigarlas, el soplo es el principal indicador para encontrarlas. Lástima que aun hoy en día, todavía hay quienes apoyan su matanza: Japón argumenta que es necesario hacer lo que ellos denominan "caza científica". Como dato curioso y triste, por ejemplo, los japoneses presentan un proyecto en el que se justifica que para identificar la razón por la cual ha ocurrido el varamiento de una especie de ballenas, se debe investigar el tejido del hígado de unas cuantas vivas, por lo cual es preciso sacrificar 100 ballenas, todo esto "en pro de la ciencia". Así es como matan las 100 ballenas, haciendo un análisis del hígado, exámen del cual no se obtiene ningún resultado servible, para luego llegar al fin real de la caza: comercializar la carne. Este tipo de caza la repiten una y otra vez a lo largo del año, cazando miles de ballenas. Fue justificable en épocas en la que la grasa de ballena era el combustible del mundo, pero ahora no es más que un capricho de la sociedad consumista, de quienes pisan el trabajo de tantos otros que luchamos por conservarlas.

Habiendo sembrado la duda de quienes deseen hacer algo por la causa, sigo mi historia.

Encontrar a las ballenas azules después de varias horas de navegación, era como encontrar una aguja en un pajar, solo que en dimensiones diferentes: la aguja representada por una ballena azul de 30 metros de longitud y 200 toneladas de peso, y el pajar: el mar. Nos cuentan a Jenny y a mi, en medio de risas, que como no se esperaban el encuentro, no estaban listos para hacer cada uno su tarea: José, manejar el bote, Bárbara dirijir la operación, Yais, tomar las fotos, Mariano sacar el arco y la flecha para disparar y Clari anotar todos los acontecimientos. Como gallinero asustado por una culebra, cada quien se movío de lado a lado, hasta lograr en segundos conseguir lo que necesitaban.

Afortunadamente, estas gigantes son lentas, son lentísimas además de ser grandes, grandísimas!. Dice Yais, que son como 10 segundos los que demora en sacar todo el lomo, al hacer la ondulación para poder respirar. Diez segundos en los que se toman fotos, se registran manchas, rasguños, afecciones en la piel, aleta dorsal y hasta se determina si está gorda o delgada. La ballena jorobada, la cual es muy fácil de hallar en el Pacífico Colombiano, es la que en la siguiente foto, esta arriba de la más grande, la ballena azul. La jorobada parecerá entonces un cachorrito al lado de la azul, bueno y el humano, visible en ña esquina derecha podría ser, por su tamaño" una garrapata de la ballena azul...

Diez segundos para que Mariano con su flecha y arco apunte, dispare y atine a darle a la ballena, desafiando el desequilibrio que causan las olas del mar. Mariano disparando a la ballena, es el equivalente al doctor que le saca al paciente un pedacito de tejido para hacerle una biopsia. La labor debe hacerse con arco y flecha de gran poder, pues la muestra debe incluir capa de piel y de tejido graso; entre 3 y 10 centímetros de espesor, de esta delgada capa de piel y gruesa capa de grasa que puede alcanzar los 50 cms. Mariano saca entonces la biopsia de las ballenas para prepararlas en la casa, luego llevarlas al laboratorio y hallar todo tipo de datos: desde condiciones genéticas, posibles enfermedades, y hasta saber qué comen. Así como a Yais y a Bárbara, a Mariano se le nota la experiencia como investigador de ballena franca en la Peníndula de Valdéz, Argentina.


Imagino lo que las grandulonas pensarán desde el agua viendo todo el espectáculo arriba del bote. Imagino que mirando por el rabito del ojo, ven las caras serias de los profesionales haciendo el trabajo de hace años y en medio de tanta seriedad, la cara de Clari con sonrisa de oreja a oreja, queriendo gritar de la emoción, y conteniéndose para no afectar el trabajo de los demás, al estar finalmente viendo en vivo y en directo al bicho más grande del mundo.


Yo, desde mi experiencia no grito todavía ¡Ballena a la vista! sino ¡Lobo a la vista!. No es porque esté corriendo entre el bosque en medio de las montañas la razón por la cual veo lobos. La visita a la Isla Metalki, justo en frente del Parque Nacional de Chiloé, fue el escenario de un encuentro surreal con miles de lobos marinos, en esta que es considerada la segunda lobera más grande del mundo. Desde el punto de avistamiento, Metalki se ve tan pequeño que no nunca habría alcanzado a imaginar lo que vi.
En el siguiente mapa, se ve la parte norte de la Isla Grande de Chiloé. Con el Centro de Conservación Cetácea, trabajamos un poco más al sur de las Pinguineras. Un poco más al sur, está el Parque Nacional de Chiloé y más al sur todavía, está Metalki. Desde Metalki, hasta más o menos las pinguineras, es el rango que tenemos de avistamiento desde la plataforma en tierra.

Siguiendo con la descripción de Metalki, rocas inmensas en medio del mar, adornadas en la base por un montón de punticos cafés fue lo que vi desde lejos. Al acecarnos cada vez más, el sonido de miles de gritos de voces roncas y finas, más el movimiento revoltoso de los punticos cafés, me dio a entender que todos esos eran nada más y nada menos que lobos y lobitos.

La emoción no me dejaba tranquila. Me pellizqué un par de veces para reconfirmar que lo que mis sentidos saturados percibían, no era un sueño. Filmé lo que mejor pude, tomé las mejores fotos que creí haber tomado, y aunque al pasarlas al computador, se hizo evidente que el lente tuvo una nube de vapor dentro de la caja de la cámara, comprobando lo que soy a la hora de tomar fotos con la camarita: una principiante atolondrada, eso si, en proceso de aprendizaje.

Miles de lobitos corrían torpemente de aquí para allá, detrás de unos lobos medianos, seguramente sus madres. La playa, pareciendo más una plaza de mercado en plenas fiestas decembrinas, tenía ese aspecto de salvajismo tan exquisito, que despertaría la admiración y sentimiento, de hasta el más duro citadino y/o poco amante de la naturaleza.

Como ya pasó la época de reproducción, en este momento no hay casi lobos machos. Los lobos grandotes, los que usualmente son la respresentación del lobo marino común, quedaban pocos. Ya pasado el tiempo de la reproducción, la gran familia se compone más que todo de miles de crias corriendo movidos como cardúmen, guiados por un solo cerebro, con varias madres y unos juveniles que curiosos insisten en venir cerca del bote. Miden su distancia como queriendo ver en qué consiste el extraño visitante enorme de motor y pequeños seres embarcados de chaleco naranja, que se mueven maravillados con cámaras a dos manos.

Si tan solo los lobos supieran que los visitantes, somos de la misma especie de quienes quieren aprobar acabar con ellos, se asustarían más. Donde estamos, no está aprobado traer a los turistas, quienes son llevados solo a las pinguineras cercanas a la playa. Sin demeritar a los pingüinos, hay que ver que el espectáculo de lo que es esta lobera, Metalki. Es sencillamente algo que nunca antes imaginé ver: exuberante naturaleza en su consición más cruda, más salvaje.



El permitir la exterminación de los lobos, sería como darle una aspirina a un enfermo grave, intentando tapar el sol con un dedo. Los barcos de pesca industrial, lograrán su cometido al supuestamente tener menor competencia por los peces, y los pescadores artesanales locales, con su mente ya lavada por grandes empresarios, creerán que la cantidad de pescado aumentará. Dejando a los pescadores industriales tranquilos en su labor, los peces se seguirán agotando, los pescadores artesanales habrán matado a todos los lobos marinos y habrá todavía más desequilibrio. Siendo este lugar como pocos, donde el turista viene a disfrutar de la naturaleza, cómo es posible que una desición de grandes industriales,vaya a dominar para acabar con el ecosistema y dar paso a más destrucción?

Ya son varias personas quienes han firmado la petición para que no ocurra la caza. Yo por ahora, seguiré viendo las fotos y videos de estas bailarinas acuáticas, torpes de tierra y grandes ejemplos de unión familiar. Espero lograr que más gente despierte a tiempo,para entender que sigue estando en nuestras manos el poder hacer algo por quienes no tienen voz ni voto, como son las ballenas y los lobos marinos.

No he visto ni una ballena al ir en el barco, solo he visto su soplo y he ayudado a que quienes van en el bote las encuentren, a punta de indicaciones vía radio teléfono marino. Bueno, pero solo con saber que volverán cuando haya alimento para ellas, cuando la temperatura del agua sea más baja, me alegra mucho. Me hace feliz estar en medio de naturaleza, volviendo a lo básico, viviendo en medio de personas que todavía creen que debemos unirnos y trabajar para conservar lo que todavía tenemos. El ejemplo está aquí y ahora.

Foto de Elsa Cabrera (Centro de Conservación Cetácea)


Por último, para demostrar que si se puede, felicito a Barbara Galletti y a Elsa Cabrera del Centro de Conservación Cetácea, y toda la gente que se ha unido a la causa, por lograr la Paralización del Parque Eólico en Chiloé. Hay que apoyar la generación de fuentes alternativas de energía como lo es usando el viento. Lo que no debe ser permitido es que entre un proyecto de las enormes magnitudes que tyendría este proyecto, sin un estudio de impacto ambiental, sin ganancia si energía para los moradores locales.
En el estudio de impacto ambiental que realizarán y deberán presentar, será contemplado el impacto sobre las poblaciones de animales, por ejemplo, las aves migratorias, estarían en amenaza ante la posibilidad de morir en los molinos. También, animales como las ballenas y tantos otros animales que se comunican por medio del sonido, se verían afectadas por el nivel de ruido de tantos molinos funcionando al tiempo. La propuesta es: utilizar energías alternativas que favorezcan a los moradores locales y a la naturaleza local. Propuesta: poner el parque en un lugar más al sur donde no halla tal amenaza y con un estudio juicioso del impacto ambiental. La foto es de google imágenes. Aquí está la noticia:

http://www.cooperativa.cl/corte-suprema-ordeno-paralizacion-del-parque-eolico-de-chiloe/prontus_nots/2012-03-23/103825.html

http://www.df.cl/corte-suprema-frena-construccion-de-parque-eolico-de-chiloe/prontus_df/2012-03-23/102411.html

FELICITACIONES POR TAN ADMIRABLE LOGRO!!!!!