miércoles, 31 de agosto de 2011

Atacada por el sentimentalismo

Estrenando casa compartida con gente de diferentes rincones de Brasil, lejos de la ciudad grande, al lado del mar, termino un buen día de trabajo en Projecto Tamar (Conservación de Tortugas Marinas). Quise sentarme a escribir sobre varias cosas interesantes que he encontrado en el viaje. Aun así, hoy la cronista en mi fue desplazada por la “reveladora de emociones”. A continuación lo que me salió escribir hoy para mi familia y amigos a quienes hoy quisiera repartir abrazos y besos ventiados por lo que han hecho por mí. En deuda: próximo capítulo de crónicas de viaje……

Hace un año se me pasó por la cabeza mil veces estar haciendo viaje mochilero por América del Sur o por Oriente, bueno primero por América del Sur. En los ratos libres en el colegio iba a charlar con Marce a la biblioteca mientras daba vueltas al mapa mundi de globo, el mismo que recorrí mil veces y viajé en mi mente mil veces más cuando de chiquita tenía la posibilidad de jugar con uno mapa igual en casa de mis primos. Lo que no se me pasó por la cabeza es que un año después de no creer que fuera posible lo esté haciendo.

A cinco meses de viaje todavía me parece increíble. Todavía me sorprende el momento en el que tomé la decisión, el momento en el que les conté a amigos y familia sobre lo que haría, con el mismo convencimiento que tuve años atrás. Sonaba a ratos tan absurdo, tan lejano, tan imposible. Tuve miedo. Mucho miedo de dejar a mi familia. No tuve miedo de seguir lo que algo muy adentro mío me decía. Recuerdo que antes del viaje, durante unos años muy difíciles, no fui capaz de soñar pensando que la vida se acabaría en cualquier momento, no fui capaz de hacer planes ni siquiera a corto plazo porque cualquier plan implicaba esfuerzo y correría riesgo. Tuve miedo de dejar entrar en mi vida gente que conocí por la posibilidad de perderlas y tuve miedo, aunque lo hice, de encariñarme todavía más con quienes estaban conmigo desde antes. Tuve dos empleos en los que hice un gran esfuerzo por hacer lo mejor que pude y estuvo bien. Tuve a mis papás con quienes a veces intercambiamos papeles sin querer, a mi familia y amigos quienes fueron ese impulso para continuar.

Hoy me da mucha felicidad saber que logré sobreponerme, que mi familia y amigos están orgullosos de mí, que estoy orgullosa de mí. No puedo negar que a veces la incertidumbre me agarra por el pescuezo poniéndome una vez más contra la pared fijando en mi mente preguntas sobre el futuro a las que no tengo respuesta. Soy consciente que no tengo una vida tan normal ni tengo aspiraciones de ir a tenerla, que el trabajo de descubrir quién soy y que es lo que quiero quizás dure para siempre. Solo sé que nada sé….no….. si se algo: quiero seguir dejándome sorprender por lo que la vida me vaya entregando y no de brazos cruzados, trabajando en encontrar lo que quiero. Por ahora quiero seguir viajando y trabajando en el camino. En algún momento quiero volver a encontrarme con quienes tanto quiero. También volver un día a un lugar donde pueda volver a echar raíces con la tranquilidad de saber que estoy haciendo lo correcto para mí.

Sin revisión alguna, dejo por escrito lo que el corazón quizo.

martes, 23 de agosto de 2011

Lo que aconteció en una piscina de pelotas: Museo de Arte de Sao Paulo



Nadar en una piscina de pelotas de plástico en la que me dejen entrar, mi sueño plateado. Nadar en una piscina de bolas de chocolate, de maní crocante, “goodies” y en general las bolitas comestibles, mi sueño dorado. Debo aceptar que no fue el arte lo que me llevó a ese museo. Fue el efecto que tuvo en mi la llamada de Clari quien emocionada dijo por el teléfono: "No me vas a creer: como parte de la exposición, hay una piscina como la que hemos soñando, tienes que venir!!!"

Llegué y el sueño plateado estaba a punto de cumplirse a pesar de no ser exactamente esta la piscina de los sueños: tamaño para niños con profundidad para niños pero bueno, lo importante si se cumplía al pie de la letra: gente de todas las edades era permitida. Por supuesto, cualquier persona de más de 10 años de edad se veía ridícula apenas "flotando” sobre tan apetecido colchón de pelotas rojas, aspecto que no impidió que tal construcción causara en mí la emoción similar a la del chavo del 8 (Chavez en Brasil) en una dulcería.

Bien parada en el borde, sin zapatos con las rodillas medio dobladas y los brazos meciéndose, olvide mi edad y mi peso ni se cruzó por la mente (Datos importantes que piensa una persona centrada antes de saltar para no incomodar a otros)…
Ni un tsunami habría podido causar la alteración que causé: bolas rojas volaron por los cielos en todas las direcciones llegando a los pies de visitantes sorprendidos quienes con seguridad imaginaron que la actividad en el museo se limitaría a admirar obras de arte.

Las personas que compartían conmigo el lujo del inigualable roce de las bolas plásticas que me transportan a lo más tangible de mi infancia, solo rieron, mientras Clari, para disimular la vergüenza no dudó en zambullirse en el mundo plástico.

Después de practicar todos los estilos de natación: libre, espalda, pecho, mariposa, tiburón, perrito, correcaminos y hasta demonio de Tasmania, era hora de volver a saltar ya consciente de la profundidad de la piscina y de "las diferentes variables que influirían en el desplazamiento de los cuerpos plásticos". Esta vez concentrada en querer asustar a Clari, haciéndola creer que caería encima de ella, caí en mi pie derecho doblándolo hasta traquear. Como según Clari, mi cara fue de alegría al aterrizar y nunca de terror ni de dolor viceral como el que estaba sintiendo, ella lanzaba pelotas en mi cara mientras un río de lágrimas se aproximaba a salir de mí hasta por las orejas.

"Nadando“ regresé a la orilla mientras me retorcía de dolor y pude ver la cara de dos turistas quienes habían dejando a un lado las obras de arte por estar gozando conmigo mi gusto por la piscina... mas ahora no sabían que hacer por devolverme la alegría.... No pasó mucho tiempo antes de estar sentada en una silla de ruedas paseando por el museo con hielo en el pie, intentando distraer el dolor respirando arte, jugando a andar y frenar en la silla de ruedas.

En reconciliación con el servicio médico, el cual nos ha sorprendido por su lentitud más que por cualquier otra cosa, nos mandaron un taxi Peugeot a la entrada del museo. Un taxi Peugeot en mitad del trancón de Sao Paulo y la atención en el Hospital Sirio Libanés, era un lujo como ningún otro ante el cual soy capaz de perdonar, te perdono sistema de salud!

Una pulsera verde fosforescente que bien podría ser el tiquete de entrada a un bar o la constancia de ser huésped de un hotel cinco estrellas, unas radiografías tomadas en un cuarto que parecía más bien una atracción de Disney y un yeso moderno al mejor estilo “terminator” es lo que me queda, para aliviar mi pie adolorido tipo mogolla de panadería…. Eso si con todos y cada uno de los huesos completicos.

Ahora desde el escritorio de mi amigo, con la pata de terminator en alto, pienso en el cuento fantástico que inventaré para explicar cómo llegué e tal lesión. "Iba cabalgando en un caballo blanco, cuando de repente, por no atropellar a un niño, frené y salí volando y etc...etc" ....... o que tal: "A una viejita le robaron la cartera en pleno centro de Sao Paulo y después de agarrar al ladrón y darle una golpiza con la cartera regresé corriendo a devolverla, tropecé y.... etc..." una heroína en cualquier caso, que tal??? solo aquí cuento la historia como fue, en la privacidad del papel...

Ahora se que las piscinas de pelotas, aunque usted o crea o no, son lugares donde hay que tener mucho cuidado. El peligro de accidentes es evidente. Apenas pueda, haré el deber ciudadano de regresar al museo a hablar con el administrador para lograr que cierren la atracción....mmmm no... mejor, que pongan un letrero inmenso a la entrada que diga:

"Apreciado/a turista: Antes de ingresar a la piscina de pelotas, respire profundo diez veces para lograr disminuir la emoción incontrolable que tiene como efecto actos impulsivos que pueden llevarlo a sufrir lesiones graves. Tome consciencia de sus dimensiones corporales frente a las dimensiones de la piscina antes de saltar. Siga las instrucciones. El museo no se hace responsable de ningún accidente. Aun así, en caso de accidente, solicite una silla de ruedas, tenemos una única. Gracias. Att: Administración Museo de Arte de Sao Paulo"


Por fin, alguna evidencia fotográfica, al menos del efecto de tan doloroso acontecimiento.... debo la foto del salto mortal...




sábado, 20 de agosto de 2011

De vuelta al ruedo. Reto a la convivencia y algo más

La convivencia es cosa difícil. Más aun cuando es entre dos personas que casi llegan a asumir el papel de siameses por tanto tiempo. A punto de querer ahorcar a mi querida companera de viaje comienzo a escribir una vez más. He dejado de escribir, no por falta de acontecimientos… nunca es falta de acontecimientos… hasta ver la misma vaca pastando todos los días por annos puede ser suficiente para no acabar el tema para escribir.

Indisposición es la respuesta. No querer hacerlo inventándome que el tiempo no es suficiente, que no tengo computador, que no hay inspiración.
Pereza de sentarme a escribir por no tener un principio claro, un nudo encantador y un final agradable; al menos un final. Como me cuesta tanto trabajo, lo escribo en mi libreta roída por el desorden de la mochila dejando los escritos siempre en veremos, sabiendo que nadie lo va a leer (al menos por ahora), que quizás se borre en un tiempo. Hoy sábado mientras los hombres de mi casa se alistan para salir a una fiesta electrónica, con mi temporal rival y ex-siames seguimos mal encaradas seguro por la escacéz de recursos: un único computador..... y claro por tener que vernos las "carotas" todos los días!

Necesito un libro de gramática en portugués. Despues de más de un mes en Brasil debería estar “falando portugués” como los dioses… mas por el contrario el Portunhol (espannol + portugués) me posee. El portugués y yo somos ahora algo mi amor platónico y yo: aunque a veces parece tan cercan permanece siempre tan lejano. Nuestra carrera por alcanzar el idioma primo hermano del espannol no termina y no deja de ser un que hacer diario de múltiples echadas al agua: el ruedo es donde estamos permanentemente percibiendo las risas burlonas provenientes de las tribunas.

"Tarde que temprano llegará" tal como todo, dicen los que saben y confiamos los que no sabemos. Mientras tanto el inventar palabras y poner acento "de los locales" se hace el pan de cada día. Escribiré entonces una de esas burradas que espero no se olviden, esas que hacen doler hasta las tripas y dejar sin respiración. Tal como habló alguien que está brava conmigo cuyo nombre no hago explícito para no ganarme más problemas…

- Voce quere comer?
- No, non pollo, non pollo.
("Pollo" en portugués no es nada,aquí se dice "frango" y ella quería decir que no podía.... bueno sono chistoso en el momento, como todos los chistes, en el momento. Lo contaré de nuevo al volver con todas las muecas y ademanes de ley)

Con un mes de Brasil en mente es mucho de lo que hay que hablar para lograr describirlo. Brasil es grande, es diferente. Ya estábamos acostumbradas a que en los buses de pueblo en pueblo hubiese siempre algo informal para comer, personas siempre dispuestas a subirse al bus a antojar a la gente por el olor, o en su defecto, gritando varias veces el nombre del producto.

Brasil nos asusta en este aspecto cuando de una ciudad a otra (porque aquí es casi inexistente lo que conocemos como “pueblo”), desde Corumbá hasta Campo Grande, el bus para por comida dejando en evidencia lo que es un mayor desarrollo económico. Al bajar del bus, no hay personas vendiendo sus productos, hay una caja gigante de mármol con ventanas y columnas cuyo interior contiene mesas con "katchup, edulcorante, mayonesa, palillo de madera y servilletas"todo al lado de la vitrina de comidas varias, al lado de la fuente ïnterior con peces de colores revoloteando. Claro, como es de esperarse, productos empacados, elaborados todos diciendo el precio. !Cómo extraño que me digan el precio los vendedores de los productos, así fuera más alto queriéndome cobrar el adicional por turista!

Hasta antes de entrar a Brasil y aburrida de la escasez en el servicio público, pensé en un negocio algo bizarro mas útil al viajar por Sur América, claro sin contar Brasil: un "puls-énico" = una pulsera con papel higiénico. Podíamos olvidar usar zapatos y hasta cámara; nunca papel higiénico. El banno en bombas de gasolina, mercados, zonas de camping, hostales simples es muy sencillo y la limpieza no es su "deber ser". En Brasil pensar en el papel higénico es historia del pasado.

Queriendo ahora dormir lo haré YA, no sin antes anexar el borrador de la "receta para realizar un buen viaje de mochila" que estamos incluyendo en la presentación de nosotras que vamos a usar para seguir consigueindo oportunidades.

La receta:
- una bolsa mediana de ropa
- una bolsa de dormir
- una carpa
- 1 par de tenis
- 10 xícaras de coragem
- 1 kilo de amor
- 1 xicara de sexto sentido
- 2 copos chios de buen humor
- 2 litros de falta de verguenza
- 10 culheres de madurez
- 500 gramos de creatividad
- 2 kilos de frescura
- un tarro grande de paciencia
- 1 jabón pequenno
- una cucharilla de miedo

y en portugués....

A receita:
- Um saco médio de roupas
- Saco de dormir
- Uma barraca
- 1 par de tênis
- 10 xícaras de Coragem
- 1 kilo de amor
- 1 xícara do sexto sentido
- 2 flocos cheios de bom humor
- 2 litros de falta de vergonha
- 10 culheres do madurez
- 500 gramas de criatividade
- 2 quilos de tranquilidad
- Um grande frasco de paciência
- 1 sabão pequenno
- Uma colher de chá de medo

miércoles, 3 de agosto de 2011

De cuando casi cierro Facebook.

El año pasado pensé seriamente en cerrar facebook. El hecho ocurrió cuando empecé a pensar que la vida de toda la gente que me tiene como amiga es perfecta, claro menos la mía. Al entrar me encontraba por ejemplo con las fotos de unos novios abrazados en una fiesta tal como me habría gustado estar, de quien consiguió entrada VIP del concierto al que yo quería ir, del viaje de mochila que yo quería hacer, estrenando cirugía plástica de la que espero nunca querer. También de las noticias de quien citaba una frase célebre de reconciliación con la vida, el que informaba que se casaba el mes entrante, de quien se había ganado una beca y de quien celebraba la última borrachera.

En ese momento me costaba trabajo aceptar que la razón por la cual cerraría era pura y física envidia. Esa propaganda de alguna crema de cuerpo (cuyo nombre no me acuerdo) que dice: “envidia? Es mejor despertarla que sentirla!”... es cierta y como duele cuando se es quien la siente. Sentir envidia de esa que carcome las tripas es horrible. A punto de lograr mi cometido, dando fin a ese fastuoso círculo virtual lleno de vidas perfectas, tuve una gran conversación con una amiga que me aguanta hasta en los peores momentos.

Entendí y ahora quiero que quien lea este escrito entienda que gracias a que nos enseñaron a competir para agrandar el ego, queremos usualmente mostrar nuestra mejor cara. Los mejores momentos se publican… los peores, se esconden. Acaso alguien ha encontrado en Facebook un estado que diga “estoy deprimido(a), mi novia(o) no me quiere” o “Me equivoqué de carrera, fracasé y ahora comienzo otra” o “Estoy absolutamente horroroso(a)” acompañando este estado con la horripilante evidencia fotográfica en el perfil? Tengo la certeza de que nadie nunca lo ha visto (bueno contados deben ser los casos). Haré el experimento a ver qué pasa...

De pronto la reflexión es sencilla pero creo que sirve inclusive para quienes han opinado sobre mi viaje (lo cual agradezco infinitamente). Es cierto que estoy cumpliendo mi sueño de mochilear por Sur America. Aun así, esto no implica que siempre ando como un ringlete, muerta de la risa, con el escenario siempre color de rosa. Para quien no crea mucho, revise la cabeza de mi compañera Clari a quien varias canas le he sabido sacar con todas las teorías existenciales que argumento cuando los planetas no están bien alineados, cuando las hormonas hacen de las suyas o cuando... ajá!!!. Por eso este viaje no es un paseo. Es como la vida, no es un paseo, es un viaje.

Por eso, cuando más cómoda y contenta me siento, sé que alguna piedrita o piedronón me encuentro a la vuelta de la esquina. Cada vez más logro empujar más piedras con mayor facilidad. Aun así siempre habrá malos días, días de caminos empedrados con tristezas de ayer, con dudas sobre mañana. Sigo en Facebook queriendo mostrar lo mejor de mí, viendo lo que los demás consideran que es lo mejor de si mismos para mostrar.

El camino sigue, y hoy, después de un par de días llenos de piedras, estoy a la puerta de un día mejor lista para abrir bien los ojos para ver las oportunidades, abriendo bien las manos para ser capaz de recibirlas.

martes, 2 de agosto de 2011

Tercera semana en Brasil

A las 4:43 am vuelvo a comenzar a escribir. Seguro la inspiración vuelve. Ya había cerrado un trato con las musas de la inspiración de quienes escribí el otro día aunque el pacto parece no ser claro… tendré que negociar de nuevo eso de los horarios de inspiración, quiero escribir con todas las de la ley. Acabo de leer el blog de un amigo y compruebo que las fotos hacen mucho por el escrito. Como no he podido bajar las que tengo de los últimos dos meses y Clari es la chacha (la mejor) del equipo en términos de tecnología (entre otros cuantos roles), intentaré ser lo más descriptiva posible para transportar al menos por un rato a quien lea algunos de los momentos que viví, esos que pasaron pero que quedan en mi memoria, en la foto de la memoria de la cámara y en esta hoja.


Contando con la compañía del Chavo del Ocho en televisión en portugués, sigo en el aprendizaje del tan anhelado nuevo idioma por aprender. La chilindrina llora igual, pero el Chavo y Don Ramón se llaman Chavez y Senor Madruga. Son varios los relatos que me tienen cabezona hoy; todos tan diferentes en sabor y color: voluntarias en Campo Grande, Festival en Bonito y de Carona por los aires. Como no supe cómo ligarlos para hacer de este un texto agradable, desligo los tres y hago de este texto una bandeja paisa bien hecha con todo junto pero nada revuelto.

Como voluntarias de Rotary en Campo Grande

La sala a la que fui asignada vistiendo dotación de unos guantes de látex y una bata fue la de los mayores de la fundación. Ojos perdidos, conexión repentina con el mundo y un millón de historias sin contar tenían esas diez personitas a quines ayudé a alimentar, limpiar, consentir siempre queriéndolos mucho. En un momento dado, Clari y yo quedamos a cargo de mi sala. La vi a ella, en frente de dos niñas de nuestra misma edad. La diferencia: ellas en su silla de ruedas en la que llevan toda la vida, sin la posibilidad de llegar a tomar decisiones, de ser autosuficientes. Nos vi a nosotras: con todo al alcance de nuestras manos. Me sentí triste y a la vez tan afortunada. Fue una prueba fuerte. Dos días con estos niños y otros más con niños con VIH me ayudaron a agradecer mi realidad mientras di lo mejor de mi.

Admiré profundamente a las mujeres que trabajan para estos niños, que berracas. Creo que todos deberíamos buscar la oportunidad de hacer estos voluntariados para ser concientes de lo afortunados que somos, para entregar amor del que no precisa de palabras, para admirar, respetar y pagar mejor a las personas que tienen que cuidar a estos niños o quienes por elección de vida deciden hacerlo.


Festival en Bonito

Aprender a “Sambar” es labor de dedicación. Solo se que quien pierde el miedo de lo que piensen los asistentes a tan gracioso espectáculo de ver a la extranjera bailar están ya al otro lado, del lado de quienes ya saben. Mientras batía mis pies con locura al lado de dos niñas locales frente a la orquesta en el festival, sentí que mil ojos burlones se posaban sobre mí. Si yo, que soy de una zona latitudinal similar, cuento con raza igual y costumbre de bailar similar tengo dificultades, no culpo al ario y/o gringo quien debe preferir el puesto del espectador.

Al ritmo de varios artistas Brasileros nos dimos a la tarea(perdón por la redundancia) de hacer la tarea. Bonito nos sorprendió haciendo mérito a su nombre. Los amigos del voluntariado en Corumbá nos hicieron parte de su familia, el festival nos dio varias palmaditas en la espalda y la fiesta fue el puente para seguir en el ruedo de los sueños a seguir cumpliendo.


De Carona por los aires

Pegar Carona = ser arrastrado en un medio de transporte de un punto A un punto B. En un país donde las distancias son muy largas y los precios también, “pegar carona”es lo nuestro. Para entender lo que hoy cuento en este escrito, hay que entender, masticar y aplicar las siguientes premisas: “nada se pierde con preguntar”, “la peor vuelta es la que no se hace” y “de tener un NO, lo que hay que buscar es un SI”. Estas tres frases sabias son las que hoy explican la extensión de nuestro viaje.

La primera vez que pegamos carona fue en Pasto, en un camión de Servientrega, empresa de entrega de paquetes, ese día de dos personas también. Pasando por hacer lo mismo en el carro de unas señoras elegantísimas de Ecuador, una camioneta en Bolivia donde terminamos blancas de polvo, un camión en el cual viajamos en la cabina 7 personas, entre tantas otras oportunidades, hoy hemos sabido... como se diría... “hacer la jugada campeona”. Debo decir antes de morderme la lengua que hoy, algo parecido a un pájaro, que hace lo mismo que superman y del tamaño de un elefantito bebé fue en lo que nos dieron la carona…. Quien adivina?..... si, un avión!!!

Creyendo haber entendido mal por la barrera del lenguaje, nuestra amiga de Sao Paulo nos confirmó ayer en la noche: este señor junto con su amigo piloto y otras dos amigas, esposas (o algún papel intermedio) nos propusieron llevarnos por los aires acortando el camino de 4 horas a 20 minutos. Como un nino en una dulcería, tomamos fotos de esas que harían quedar en ridículo a la gente usualmente, entre esas, claro está, la de empujar el avión. Como era de esperarse, el lograr encontrar buses desde el aeropuerto donde los viajeros salen elegantísismos en taxi, nos tomó dos horas y media.



Como resumen de lo escrito postulo lo siguiente: A grandes oportunidades, grandes responsabilidades. Gracias a este postulado, hace varios días estoy más ansiosa de lo común al punto que si mis codos fueran accesibles ya me los habría comido enteritos. Unos se comen las unas, otros beben, otros pelean, yo como (asunto a seguir resolviendo). Sigo el camino segura de que si respiro profundo y abro bien los ojos, la vida misma me irá mostrando las oportunidades, también las responsabilidades a cumplir.

Mientras los niños de las fundaciones visitadas, los ángeles que hemos hallado en el camino y las personas de la casa donde estoy duermen, yo sigo adhiriendo sueños en el papel, fijándolos a la punta de los árboles desde donde cualquiera los pueda leer bien. Inspirada por quien quiere leer y por el interminable sueño de seguir escribiendo aquí sigo, creyendo que la felicidad solo es felicidad cuando es compartida con otros.

Sambar, trabajar, conseguir un posgrado, conocer realidades, saber portugués y ahora conseguirme una bicicleta para viajar por la costa brasilera son varias de las actividades que resumen mi paso por este país de encanto. A dormir me dice mi reloj biológico, aunque sea un rato...