martes, 18 de octubre de 2011

Hombres y Mujeres: al fin quién hace qué?

Quedaron sorprendidos los demás moradores de mi casa cuando levanté el garrafón de 20 litros de agua para reemplazar el que estaba vacío en el bebedero. Al ver sus ojos de sorpresa y adelantándome a la pregunta que me harían, expliqué mi acción: "Estaba vacío el bebedero de agua y tengo sed"

Mi argumento no sirvió para nada más que para causar risa y para dar una razón más para que me llamen "loca". Una compañera, impresionada dijo que ella siempre busca un hombre para que haga esas labores en casa, que yo debo ser muy fuerte para estar haciéndolo. Asentí con la cabeza mientras su compañero me decía que la próxima vez podía pedir ayuda... "o quieres que todos trabajemos en igualdad de condiciones?" También ante estas palabras, las cuales sentí de burla, seguí tomando del agua que gané gracias a mi esfuerzo, queriendo tener la boca llena para no entrar en discusión alguna argumentando la importancia de la autosuficiencia... levanté los hombros con las palmas de las manos hacia arriba (como diciendo "no tiene relevancia") mientras sonreí y sin decir una sola palabra di media vuelta y me fui a seguir calmando mi sed a otro lado.

Pensé antes de dormir en la diferencia de las labores pensadas y aceptadas para ser hechas por hombres y/o por mujeres. Pasó por mi cabeza el niño a quien le tomé varias fotos pues feliz jugaba a barrer con su escobita. De repente el papá se la quita de un manotazo mientras discute con la mamá por dejar al niño tener "ese tipo de juegos". Recordé la cantidad de veces que he visto como un adulto le dice a un niño que no llore como una niña. También a la mujer obrera de una calle en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, quien me cuenta cómo sus compañeros quieren que ella no sea parte del grupo por ser mujer, por ser ese un trabajo para hombres.

La ganancia de territorio en el campo masculino por parte de las mujeres ha sido una batalla de no miles, más si decenas de años. Mi abuelita Myriam con sus relatos de mujer berraca, hechada "pa´lante" viene desde mi bisabuela (que yo sepa), quien llegó a Bogotá en mula desde Villavicencio, lejos, muy lejos. "Venía sola, me traía bebecita en un hombro y con pocas morrocas (monedas de la época) en los bolsillos". Cuenta de la vez que una vecina en los annos 50´s ganó una lluvia de tomates al atreverse a salir de casa vistiendo pantalones (ropa típica de hombres). Cuenta también del tiempo en el que ella, siendo la única mujer, trabajaba con los militares en Bogotá detrás de una máquina de escribir, repitiendo en su relato mas de una vez lo buena que tenía que ser para ser aceptada en ese trabajo hecho para hombres.

Está como ejemplo mi abuelita Lula, quien desde el más allá estará gozando de verme escribir, quien siempre tan autosuficiente, hacía mil y un cosas a la vez. Coreógrafa de bailes para la tercera edad, guionista de las obras de teatro de los nietos para navidad, artista plástica y entre tantas otras cosas, escritora anónima firmando para peridódico El Tiempo como "Lucía de Mesa" en vez de Lucía Ortíz de Amézquita, crió a sus cuatro hijas con el chip de la autosuficiencia bien instalado. Mientras tanto mi abuelo Antonio dicen quienes lo conocieron que era el consentidor de la casa, quien daba a sus "viejitas" cariños bajo el régimen su esposa, nuetra Lulita.

En el otro extremo están los ejemplos de las mujeres que no mueven un dedo esperando a que los novios, esposos, primos o padres hagan lo que ellas no pueden hacer o dicen no poder. Cómo me cuesta no querer entrar en la cabeza de una mujer que quiere que le hagan todo. No logro entender muy bien ese comportamiento. Como es de inferir por la forma como lo escribo, no comparto esta actitud aunque se que tengo mucho que aprender de ella. Después de todo veo a mi alrededor que los hombres que ayudan a las mujeres que piden ayuda se sienten más grandes, con su ego inflado van levitando al terminar la labor.

Cómo lo voy a entender si de las primeras palabras que dije cuando chiquita, las cuales estoy casi segura haber puesto en algún otro escrito, fueron: "Yo solita". Es tiempo de aceptar que aunque esa autosuficiencia tan característica mía me hace creer que todo lo puedo hacer, también me ha privado de dejar que otros (especialmente hombres) se sientan contentos de poderme ayudar. Me cuesta trabajo creer que hay labores que no puedo hacer y por lo tanto procuro hacerlo yo misma... eso es ser feminista? si un poco y además egocentrista. Dicen amigos míos que las mujeres feministas podemos llegar a ser más machistas que los mismos hombres.

Como ejemplo de hombre que quiere ayudar a mujeres que no se dejan está mi papá. Tengo en la cabeza el tono de su voz diciendo "Ay Laurita, déjate ayudar" El tiene razón y mucha. El dejarse ayudar no es síntoma de debilidad. Si hay algo que tengo que aprender y que ya he aprendido es a dejarme ayudar... porque no puedo? no! porque otras personas quieren sentirse bien de hacerlo.

Repito entonces una vez más y no solo para mujeres feministas y no feministas sino también para hombres, sobre todo a los más machistas: Dejarse ayudar no es signo de debilidad. Entiendo que sobre todo para los hombres, en la sociedad actual en la que se tilda de "mariquita" a muchos de los que se dejan ayudar, es común que esto acontezca. Opino: que cada quien opine lo que quiera. Si me siento tan bien ayudando a los otros, porqué no dejar que los otros me ayuden? Es también ser generoso darle la oportunidad a otros de que se sientan bien.... y aquí va una cucharada para mi de mi propia medicina.

Aceptemos mujeres que por la cadena de reacciones químicas en los hombres, ellos tienden a desarrollar MUCHA más masa muscular que nosotras. Es algo de la naturaleza. Aceptar que ellos levanten lo más pesado, no es símbolo de debilidad y si les damos el gusto de ayudarnos.Si dejamos que nos ayuden gozaremos del mayor beneficio de vivir en sociedad, aunque a veces está bien tener motivos para darnos palmaditas de victoria al lograr algo que no pensábamos poder hacer.

Eso por un lado. Por otro lado, los hombres incursionando en labores de mujeres y viceversa no tiene porqué ser motivo de burla alguna, solo significa que estamos viviendo en un mundo con más alternativas. Creo que el que más se burla o critica a las personas que asumen la labor diferente son quienes más dudan sobre sí mismos.

En conclusión, que viva las mujeres que quieren levantar el botellón de agua gigante sin pedir ayuda, el niño que quiere barrer todo el andén con su escobita, la niña que quiere manejar tractor cuando crezca, la mujer que quiere volver a dejar a un lado el trabajo fuera de casa para dedicarse enteramente a sus hijos, el hombre que pide ayuda aceptando que se requiere más fuerza de la que él tiene, y todos los que de alguna forma viven algún cuestionamiento por parte de la sociedad al querer ser diferentes a lo que la sociedad espera... no hay blanco y negro, bueno o malo; la escala de grises es tan amplia, tan enriquecedora, que seguir juzgando cada hecho sin procurar entenderlo o al menos respetarlo solo nos limita.

A pesar de enrredarme escribiendo, declaro por escrito que voy a dejarme ayudar más. Eso si, si hay un trabajo que me muero de ganas por hacer que sea "solo para hombres" y sé que lo puedo hacer, lo voy a hacer.... no me hace ser menos mujer, solo me hace ser honesta conmigo misma y seguir siendo alumna todos los días... voy a transportar agua en la carretilla y más tarde después de un buen banno me volveré a poner la falda y los aretes largos :)

2 comentarios:

  1. A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar. Historicamente lo mejor de la humanidad sucede cuando dos seres tan diferentes comulgan en el objetivo.
    Para mi gusto los dos hacen cosas maravillosas conservanldo su escencia.

    Tu Apo machista convencido y practicante.

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  2. Lauris, estos dias ando calentando la silla de mi trabajo, porque encontre otro trabajo y espero a la persona que me va a remplazar. Gracias a este tiempo libre, me la he pasado leyendo tu blog, y te digo: Me facina leer tus escritos!
    En especial disfrute muchisismo este de hombres y mujeres. Como tu, soy una feminista que lucha dia a dia por hacer todas sus cosas sola. Digamos que sufro de este 'yo solita" que tu nombras. Es dificil dejarse ayudar. En mi caso, esta independencia que creamos a veces puede ser triste porque nos obliga a ser individualistas, y nos suprime la posibilidad de compartir con otros cuando ellos nos quieren ayudar.

    La mejor frase de tu articulo, o bueno, en la que me quede reflexionando es la siguiente: "No hay blanco y negro, bueno o malo; la escala de grises es tan amplia, tan enriquecedora, que seguir juzgando cada hecho sin procurar entenderlo o al menos respetarlo solo nos limita"....

    Gracias Lauris, y Animo para estos dias sin Clara!

    Un abrazo fuerte,

    Gogo

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