En un escrito pasado dije que aprendería a tocar acordeón, hecho que también hace parte de la lista que escribí en el 2011 titulada "Cien cosas para hacer antes de morir". No aprendí a tocar acordeón todavía, pero lo haré. Por ahora no pierdo la oportunidad de vivir cualquier expresión musical en mi camino. Recuerdo con mucho cariño a Santi, Alvarito, Nati, Julián, Juanse, y a todos aquellos quienes me han acercado de alguna forma a la música. Mi mamá insistió mucho en que mi hermana y yo aprendiéramos a tocar piano. Aprendimos y fue muy lindo. No volví a tocar pero creo que "hacer música" es un regalo del que nadie se debería privar. Admiro a quienes hacen la música parte de su vida de alguna forma, sea con un instrumento, sea danzando, sea cantando.foto de un músico que vimos en Punta del Este. Hacía música como jugando. Con instrumentos básicos lograba maravillas
Aplaudo a quienes se atreven a hacer música, a vivir la música, así sea comenzando cuando grandes. Grave error el que cometemos al dejarnos convencer de dejar de aprender algo nuevo por “ya no tener edad para comenzar”. En este aspecto fui víctima con mi profesora de Ballet quien con mirada extraña conseguía intimidarme al querer aprender a los 23 años a pararme en la punta de los pies. No quería rendirme a pesar de ser la peor del grupo de bailarinas, quienes comenzaron a los 4 años de edad. Después de todo, cómo no me iba a costar trabajo?: llevaba 23 años siendo deportista de alto rendimiento, no exactamente la más femenina, con movimientos bruscos, pero eso sí, con coordinación motora muy buena. Finalmente la presión fue demasiada. No aguanté y me salí pero dancé varios años diferentes tipos de danzas. Ballet es una de las cosas que voy a hacer también, la voy a incluir en la lista.
Volviendo al cuento del acordeón, como llevar uno sería costoso y pesado, me compré una armónica. Vale la pena aclarar que el vendedor me podría haber vendido hasta unas galletas viejas. Me enamoré de él hablando sobre su producto, por el cariño con el que me contaba cada detalle de lo que compraría... cómo adoro cuando las personas vibran con lo que hacen. Sea el oficio que sea, se entregan y enamoran. Así fue como en la feria artesanal en El Tigre (Buenos Aires) compré mi armónica. Me hice mi regalo de cumpleaños adelantado. Maria Clara se quejó, claro. Desconcertada le dijo a nuestros acompañantes: “Ahora quien se la va a aguantar tocando ese instrumento todo el día???" Acompañando la burla, me burlé un poco más. Creo que esa es una de mis fortalezas gracias a la cual no sufro ante lo que los otros piensan: me acostumbré a burlarme de mi misma.
Así fue como me senté en un andén en la feria a emitir cualquier sonido con mi armónica, claro con los ojos cerrados para mejor concentración. Sonaba tan lindo!. Agradecí el hecho de disfrutar cosas pequeñas. Elevada en un trance de acordes y des-acordes gané la burla por parte de mis acompañantes y varias miradas curiosas. Pensarían que estaba pidiendo dinero. Si supiera tocar así fuera lo más simple, hasta habría puesto el gorrito en el piso para que alguien me pusiera dinero. Emocionada le dije a Clari que mi instrumento será ideal para cuando estemos trabajando en Chiloé, en frente del mar, durante los momentos de descanso del trabajo. A pesar de estar esperando una respuesta de aprobación, me responde mi querida "amiga" en su tono irónico: "la idea en Chiloé es atraer a las ballenas, no ahuyentarlas!"
Definitivamente tengo que seguir cerca de la música. Ayer, para despedirnos de Buenos Aires fuimos a ver a un grupo que se llama "Bomba de Tiempo". Por ser un espectáculo de percusión inigualable, es el espacio que necesitamos los visitantes que buscamos algo musical en Buenos Aires, un lunes. Otro detalle muy interesante es que el concierto empezó cuando todavía había sol (7pm), teniendo en cuenta que el sol cae a las 9pm. Siendo el concierto 1. un lunes, 2. con sol y 3. sin alcohol en un principio, fue el escenario perfecto para hacer uno de mis "estudios antropológicos" de la manera más informal. Fue interesante pues usualmente los humanos occidentales estamos acostumbrados a movernos al ritmo de la música cuando está oscuro dentro de un bar, y para muchas personas, cuando hay algo de alcohol.
Tal como siempre lo hago, me quedé viendo la reacción de las personas. Así como me imaginé que pasaría, durante los primeros cinco minutos, yo era quien bailaba mientras los músicos se movían al ritmo de sus instrumentos y el resto del público seguía sentado. Después de unos 10 minutos, unas pocas mujeres se animaron a pararse y claro, acompañadas por una o dos amigas. Comenzaron a moverse. El resto del público seguía sentado mientras yo seguía la instrucción que escuché una vez en un video que habla sobre cómo vivir mejor la vida "...danza como si nadie estuviera mirando..." y así lo hice. En el momento en que las demás personas se pusieron de pie fue cuando el director de la banda les pidió hacerlo. Unos comenzaron a danzar... poquito a poco prendiendo motores. Tal como se ve en la foto, jugué el juego que siempre hago en mis fiestas: limbo. El problema: la falda. Para evitar pasar por exhibicionista, no hice mi mejor esfuerzo. Se puede ver las caras de las demás personas, felices de ver el show.
Aproveché hasta el último minuto para mover el esqueleto. Pensé en toda mi gente con quienes daría lo que fuera por compartir ese momento. No se en que momento volveremos a tener la oportunidad de tener TANTA música. Dudo que haya tanta como la que ha habido desde Rio de Janeiro hasta acá. A ratos pienso que debería devolverme a Rio de Janeiro. Me encantó la combinación: ciudad muy rica a nivel cultural con la reserva natural más grande, más el mar! (Parque Nacional Tiyuca, 3.972 hectáreas)
Pienso una y otra vez en que quiero vivir un tiempo en Brasil, creo que podría ser cerca a Río, al lado de Isla Grande o en la misma Isla. Quiero vivir el carnaval de Río. Creo que no en vano para mi y mi familia, el carnaval cae en las fechas que cae. Este año comienza el 16 de Febrero y termina el 22 de Febrero. No se si es pura coincidencia o que pero en mi casa, mis papás y yo, cumplimos esa semana: mi mamá el 16, yo el 19 y mi papá el 22.... coincidencia??? creo que nacimos en el lugar equivocado... o tal vez la vida nos está hablando muy claro: tenemos que vivir el carnaval de Río. foto del ensayo de la "Orquest Voadora" en Rio en el Museo de Arte Contemporanea
Hoy en la noche salimos rumbo a Chile. Buenos Aires está bueno pero tenemos que salir!!!. Qué difícil es salir, más cuando estamos cómodas: en casa de los primos de Clari. En díez días comenzamos de nuevo a trabajar. Estaremos en una isla al sur de Chile que se llama Chiloé. Trabajaremos con CCC (Centro de Conservación Cetacea) como DE TODERAS en el trabajo de conservación de Ballena Azul. La temporada en la que podemos trabajar es desde el 1ero de Febrero hasta finales de Mayo, cuatro meses. Imagino una isla muy tranquila. Lo cierto es que después de estar en lugares tan calientes en los pasados 6 meses (desde que entramos a Brasil), ahora vamos al frío. El tema del frío y el hecho que no vaya a haber tanta música como para sacudir el esqueleto, son los únicos dos aspectos que no me gustan. Todo lo demás me parece alucinante!. Seguro no va a ser fácil. Una de las cosas que nos dijo nuestra jefa es que al embarcarnos para ir a hacer recorridos de toma de muestras y avistamientos de familias de ballenas, tendremos que tomar varios medicamentos para evitar el mareo... habrá que luchar contra el sueño, por lo menos no contra el mareo.
Así es como ahora me voy con la mochila al hombro y la armónica en el bolsillo. Tenemos 10 días para llegar.
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