martes, 10 de enero de 2012

El arte de hacer las cuentas monetarias del viaje

La parte más difícil de la convivencia: hace cuentas. La que se come un chicle de más una vez, no pasa nada. Si ya es consecutivo hay que hace algo urgentemente. Si las cuentas de quien pagó que y quien le debe a quie son así de complejas en este tipo de "matrimonio", no me imagino cómo serán en un matrimonio real.


El término "cónyugue" viene de el supuesto de cargar un "yugo". Un yugo es el aparato de madera que los bueyes llevan en la espalda al arar el campo. No he visto un buey solo llevando un yugo. He visto que es llevado entre dos. Los tantos kilos de madera son llevados por poderosos animalotes, en igualdad de condiciones. Hay que ver que si uno de los dos hala más que el otro, se descordinan, se tropiezan y lo peor, enfurecen al dueño quien de inmediato les da su palazo o fustazo en las nalgas.

Tal como los bueyes llevan su madera a la espalda, los esposos cargan un mismo "yugo" el cual los convierte en conyugues. Llevamos co mi querida Claris el mismo pedazo de madera a la espalda. Desde hace casi 10 meses, nuestro yugo son las mochilas que aunque no están amarradas, tienen un lazo muy fino que no ermiten que caminemos separadas. Románticamente compatimos ideas, sueños, anhelos y aprendemos juntas al decidir arar la tierra al mismo tiempo.

Me pongo romántica y entonces piedo el hilo de mi queja inicial. El peso de llevar el yugo son los malos entendidos en los que entra el "hacer cuentas". Le insistí a Claris que fueramos hippies de verdad, de las que hacen y venden pulseras para seguir su viaje. Los hilos los tenemos y a veces nos ponemos en la tarea de hacerlo, lo único es que todavía somos parte del sistema al depender de un mundo de beneficios que el mismo ofrece como : bañarnos, comer rico (aunque no necesariamente caro ), y aunque rebuscando siempre el precio más bajo, viajar usualmente en bus del que hay que pagar, muy pocas veces"hechando dedo", o como se dice en portugués "de carona

Como alma de hippies tenemos pero en realidad no logramos estar tan fuera del sistema como ellos, dependemos del dinero mucho más de lo que quisiéramos. Hoy haciendo cuentas de quien le debe a quien y de cuanto hemos gastado, me hace dar dolor de cabeza. No porque nos hayamos gastado un dineral porque de hecho, con seguridad nos hemos gastado mucho menos de lo que habríamos gastado viviendo en Bogotá. Dolor de cabeza porque Clari entiende las matemáticas difeente de como yo las entiendo... Porque muchas veces pasamos días sin anotar y luego estamos enredadas, porque no es una sola moneda la que entra en nuestros cálculos sino siete: Peso colombiano, Dólar (por Ecuador), Sol, Boliviano, Real, Peso uruguayo y Peso Argentino.

Se que soy mejor para las matemáticas de lo que me dijeron en el colegio cuando insistían en que "la niña tiene déficit de atención". El déficit lo siento... se que no soy la más concentrada en las artes que requieren quietud física pero pues tampoco es como para llegar al punto al que lleg hace una hora; punto en el que no terminamos sacando plastilina para entender las cuentas solo porque no hay... Si no, la habríamos hecho como para niños de kinder.

Así es como declaro que aprovechando que el mundo no se acabó en el 2012, expongo abiertamente que uno de mis propósitos es ser más paciene para llegar a entender lo aparentemente inentendible. Aquí abro un paréntesis queriendo citar o que mi primo lejo siempre ha dicho "eso no tiene ningún misteio... si fue crado por humanos, no es posible que no se pueda entender". Aplico eso a las matemáticas y a todo lo que a veces abandono por considrar muy difícil. Me comprometo a seguir cargando este yugo que decidimos cargar juntas y que ha resultado bien divetido y ante todo muuuuuy enriquecedor. Seguiré ayudando a hace las tablas de colores en excel, aprendiendo a hacer cuentas para que en diez años os ccuando el morral lleno de huecos de vejéz y un hombre que me encante me hagan parar el viaje y hace cuentas de con-yugues de nuevo. Lo bueno es que para entonces estaré tan experta en las cuentas de dinero y en la ciencia de los relacionamientos humanos que no habrá porqué cargar yugo alguno.

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