"Lalita dime por favor: con la maleta de rueditas nos bandeamos, o será necesario llevar mochila?" me pregunta mi mamá faltando poco para venir con mi papá a caminar conmigo un pedacito de la travesía por América del Sur. La pregunta me causa ternura. Imagino a mis papás halando su maleta de rueditas por el asfalto y me parece bien... Luego los imagino no halando gentilmente sino arrastrando con dificultad su maleta de rueditas echas pedazos, paseando por piedras, escaleras, arena y barro... Que le respondo a mi mamá? Como le digo que no se van a "bandear"?.
Hablando de "bandear" aprovecho para buscar el término y de esta manera verificar si existe o es un invento de papás. Viendo el término en el diccionario de lengua española, "bandear", como primer significado, hace referencia a hacer pandillas… no, creo que eso no es a lo que se refiere mi mamá: tendrá algo de loquita pero de pandillera jamás (al menos eso creo). Me convence el segundo significado: " Saberse gobernar o ingeniar para satisfacer las necesidades de la vida o para salvar otras dificultades". Los papás tienen la razón: dejo de burlarme de la palabra y pasó a incluirla en mi léxico.
Volviendo al tema y buscando "bandearme" con la respuesta que le daré en cuanto a mi opinión sobre sus maletas, el viaje de mochilero es como su nombre lo indica: con una mochila. Aprovecho que tengo la página de la real lengua española para buscar qué es una mochila y encuentro: "Morral de los cazadores, soldados... la llevan a la espalda, sujeta con correas y afianzada en los hombros... ". Estoy en lo cierto al decir lo que escribo a continuación pues tiene su razón de ser: mochilear se hace con el equipaje en la espalda, no sobre rueditas.
Como espero que el camino sea menos agreste y más citadino durante las tres semanas que estarán con nosotras y pensando en que estén lo más cómodos posible, le digo que no hay problema: "Mamita, se van a bandear con su maletica de ruedas".
Llegaron a Curitiba el 20 de Diciembre y a pesar de que pensé que no iba a llorar, comienzo a sentir que me late tan fuerte el corazón de la emoción que me es imposible contener las lágrimas. Ellos en las mismas, claro. (En la foto se puede ver los ojitos llorosos). Nos fundimos en el abrazo que anhelábamos darnos desde hace tantos meses mientras que doy gracias a la vida por el regalo; por ese momento.
Los llevamos con Clari al alojamiento que encontramos en Curitiba. Diciendo la verdad, como gran acontecimiento, por la llegada de mis papás tenía listo lo que no tuve en el resto del viaje: reservación anticipada en un hostal, pues nuestra estrategia durante los casi 8 meses antes había sido llegar y buscar hasta encontrar la mejor oferta, o por el contrario, pasar de casa en casa de amigos así como en alojamientos asignados en los diferentes trabajos.
Por esta razón y procurando seguir promoviendo la economía, encontré un hostal chiquito, central y al menos limpio. Les pusimos con Clari chocolates y frutas en el medio de la cama para que concentren su atención en los regalos y no en las paredes, pisos y techos descuidados. La emoción era tanta que logré mi cometido: ver que se sintieran a gusto. En medio de besos y abrazos no nos queríamos despegar. Primera noche que pagábamos alojamiento en Brasil después de 5 meses… en otro escrito contaré porqué.
Punto de encuentro con papás: Curitiba. Destino final después de 3 semanas: Buenos Aires. En tres semanas tendríamos que lograr todos los objetivos y quise que se sintieran lo mejor posible, tal como se merecen. Lo malo es que llevaba tanto tiempo sin ocuparme de nadie más diferente a mí y a veces de María Clara, que tener a mis papás como reyes no sentí que sería una tarea fácil. Sobre todo porque ellos no están acostumbrados al tipo de viaje de "amanecerá y veremos", condición que es normal para nosotras en el viaje cuando no estamos trabajando…
Como primer destino los llevamos a Ilha du Mel, una isla hermosa cercana a Curitiba. El viaje es corto y la cargada de las maletas hasta la lancha no fue tan grave; historia que cambió al llegar a la isla. Se evidenció entonces lo que sospeché que pasaría desde un principio¬: las rueditas no son para mochilear. Entre caminos de arena, con las maletas de ruedas sobre la cabeza como vendiendo frutas en plena Cartagena, llegamos a un alojamiento lindo y cómodo donde mis papás quedaron bien instalados. Clari y yo nos alojamos cerca, en un lugar de camping para no perder la oportunidad de acampar, para sacarle provecho a la carpa; por que nos parece rico y además barato. Mi papá me dice que no pierdo oportunidad para ahorrar y es cierto.
Foto del alojamiento en Ilha du Mel
Los días en los que volví a la comodidad de estar entre las alas de papá y mamá, me sentí infinitamente agradecida. Los nuevos mochileros, al mejor estilo moderno con maleta de rueditas, disfrutaron como un par de niños chiquitos desprevenidos: disfrutando de lo que llegaba cada día.
Las historias de las tres semanas con mis papás son millones. No sería justo dejar aquí el tema. Por ahora conté una parte pequeña de lo que fue. Aunque no estamos juntos para su aniversario de 30 años de matrimonio que se celebra mañana, los llevo en el corazón, celebrando que a pesar de los momentos difíciles, siguen caminando juntos. Dejo el mapa de la ruta que caminamos juntos… que afortunada soy.




Hola Laura, María Clara, Patricia y Jaime, les envío muchos saludos cargados de bendiciones, desde lo mas profundo de mi corazón siento una gran alegría y felicidad al saber que compartieron juntos fechas tan importantes como lo es la navidad y el fin de año, doy gracias a Dios y a la Virgen por permitirles esto.
ResponderEliminarFelicitaciones a los nuevos mochileros (Patricia- Jaime), que dicha vivir esta nueva experiencia junto a Laura y Maria Clara, estoy seguro que lo disfrutaron muchísimo.
Les envío saludos y bendiciones de parte de mis padres Calixta y Jesus, en Charta (Santander) quienes con sus oraciones les acompañan en todo momento.
¡Nuevamente un abrazo y muchas bendiciones!
Cristhian Charta.
Laurita!
ResponderEliminarMe hiciste aguar los ojos a mi también con este post! Si, las bendiciones de Dios son grandes y somos aún mas bendecidos cuando nos damos cuenta de ellas! Qué alegría que hayan podido disfrutar juntos ese viaje/mochileada/caminata... Interesante aprender las desventajas de las maletas de rueditas en lugares sin asfalto...
Un abrazo grande y con mucho cariño. Felicitaciones por tu blog y que sigas abriendote paso y descubriendo nuevos caminos en tu vida...
Anita
Lau, que lindo esta experiencia el poder compartir estas vivencias, esos momentos, esos paisajes y esos instantes con las personas que mas amas que son tus padres.. la verdad al leer esto me emociona mucho toda esa aventura y me pone re contento el poder saber como te enriquecen estos caminos por Sudamérica y como te mimetizas con ellos
ResponderEliminaral recorrer sus pasos y poder caminar así sea de a poquitos con vos estas maravillas.. un abrazo grande y que esos sueños sigan volando en tu mente y en tu corazon y como dice la publicidad imposible it´s nothing..