Si, estoy embarazada. Me había costado escribirlo así tal cual. La barriga ya ha crecido, estoy de humor más cambiante y desde casi dos meses duermo en la misma cama, lavo la ropa seguido y me propongo hacer una rutina diaria. Cómo me ha costado! Nunca imaginé que la adaptación a la vida normal fuera difícil. Comemos sentados, lo que hemos traído del mercado, trabajamos y el día de descanso oficial es el domingo. La verdad, me he tomado más de un día de descanso. Aprovecho que mi abuso durmiendo horas extras por el hecho de estar embarazada, no ha sido hasta ahora muy alto, por lo cual me retiro y busco el espacio para tenderme en los brazos de morfeo cuando no es hora de hacerlo.
Facundo es quien parece estar sufriendo más los síntomas de embarazo. Agradece al cielo poder tomar la siesta diaria aprovechando la tradición propia del lugar donde la gente a diario "toma siesta". A la hora de la siesta, la cual tiene lugar después de almuerzo al coincidir con el horario más fuerte de sol, no se llama a nadie al celular al menos que sea una emergencia. Una de tantas ventajas de vivir en un lugar pequeño. Normalmente, la embarazada no toma las siestas, solo el embarazado, aunque a veces la tentación me domine. También, mi sentido del olfato lo siento más agudo, pero en él, cualquier olor por tenue que sea de cualquier tipo de flor lo detecta a metros, describiéndolo con lujo de detalles y apuntando en la dirección de ubicación correcta.
He buscado trabajar en educación, dictando clases en universidad, en colegio, en escuelas de inglés como traductora y bueno aunque nada se ha dado hasta el momento, no hay día en que no respire profundo diciendo: "Tranquila, es una prueba de paciencia"... posiblemente de no estar embarazada me recibirían con facilidad pero como no es así, como viene un frijolito que crece todos los días, lo debo tomar con tranquilidad, aunque a veces me cueste. Por ahora entonces, trabajo en la bodega de vinos de la familia de Facundo. Diseñadora gráfica, contadora, etiquetadora y hasta el trabajo de controlar el nivel de vino de las botellas, han sido algunas de las labores desarrolladas. A veces me aburro, claro. La necesidad de sentirme útil me agobia y entonces si pasa el día y no hice cosas super útiles me ofendo. Culpo las hormonas del embarazo pero reconozco que hay algo en mi forma de ser y de como fui criada que me hace sentir así.
Bueno donde vivo se llama San Rafael y queda en la provincia de Mendoza, Argentina. Vivimos en la casa de la bodega; una casa francesa de 1900 en medio del viñedo que poco a poco la hacemos más habitable reconociendo que en un principio era el almacenamiento oficial de basura, recuerdos y demás de toda la familia. La vida lejos de ciudades grandes es linda, me gusta. Hay cosas a las que me cuesta adaptarme pero aquí voy. Tratamos de vivir la vida sencilla pero asegurando comer bien e ir de vez en cuando a nadar a alguno de los lagos cercanos y de ir a la montaña.
Dentro de poco pasaremos a ser tres, por eso nos cuidamos y crecemos los dos. La vida te da sorpresas, tal como dice el famoso Rubén Blades. La vida nos da regalos. Aunque a veces no sea fácil y me sienta como nadando en un lago donde no conozco la profundidad ni la cercanía de la orilla, me mantengo flotando. Aquí voy, extrañando, aprendiendo, a veces madurando a veces manteniéndome, a veces retrocediendo a lo que fui hace unos años atrás. El viaje continua y siempre habrá algo que contar....
Sentido y precioso como siempre. Profundo, como nunca
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