jueves, 3 de noviembre de 2011

Teoría: Nacemos con alas que son podadas, crecen, cambian.

Dispuesta para salir de casa e ir al mar siguiendo el consejo de RESPIRAR para tranquilizarme, me encuentro en la puerta con mi jefe actual, el admirable y estricto Cesar: “traje trabajo para ti” dice en portugués. Qué excusa daría para escaparme? Mientras pensaba sin hallar salida alguna para recuperar la paz, él va volteando la bolsa gigante sobre la mesa cubierta por la sábana, cuadrada perfectamente, como él, absolutamente cuadriculado en su actuar. Estruendo metálico inunda el espacio mientras caen unas sobre otras, imagino más de 100 ratoneras.

Ponerme esta labor sería como meterme en un cubículo lleno de papeles sin ventana y en frente a un computador, pensé… Solo esto me faltaba. Mentira, aunque no afin con el no querer matar ningún tipo de bicho, prefiero esta actividad que la del cubículo, así que manos a la obra! Sin saber alistar las agresivas gillotinas de las que tanto me reí en las caricaturas, ahora en vivo, en el plano real, perdieron toda gracia. Les doy vueltas curiosa, imagino mi dedo atrapado si por despistada activo una, imagino la cabeza del ratón… es cruel pero como ecóloga pensante y no solo aficionada, debieron pensar qué hacer con el problemita de los barcos distribuyendo ratones por todos lados. Gran danno que hacen sobre todo en islas. Aunque mi compannero radicalmente vegetariano no concorda con llegar a esta estrategia en un parque nacional, yo sigo en con mi idea y siguiendo curiosa la labor pienso “Alguien tiene que hacer el trabajo sucio”. Después de haber limpiado de pies a cabeza el banno de la casa que es casi del tamaño de nuestro cuarto y después de voltear la pila de residuos orgánicos, este sería un trabajo aunque de otro tipo, “sucio” igual.

Ideándome la forma de hacerlo “a mi manera”, como usualmente lo hago, me encontré de nuevo con la razón que me quería llevar a respirar a la orilla del mar hace unos minutos: Cesar dice que así como lo hago no se puede hacer. Trato de defenderme, me rindo, sabiendo que llegaremos al mismo punto, a hacer las cosas “como deben ser hechas”. Aunque el resultado no se ve afectado por mi toque a mi manera, el deseo de ellos de que las cosas solo se pueden hacer de una única manera, atropella mi creatividad, chocando aunque muy levemente mis alas de libertad.

Aquí es donde va mi teoría: Nacemos con unas alas que se van modificando por nuestra genética, por la sociedad en la que nacemos, por la vida que llevamos. Los mayores alrededor nuestro, van “podando” esas alas siguiendo la forma como lo hicieron con ellos u opuesto a la forma como lo hicieron con ellos, como les parece que es más adecuado. En el colegio nos encontramos con ninnitos con alas de todas las formas, colores y cortes. Los mayores siguen podando nuestras alas cada vez exigiendo más, queriendo que las alas combinen con el uniforme. Entre los mismos niños tratan de cortarse las alas entre unos y otros. Los que más se salvan de que el proceso sea traumático son aquellos cuya materia prima es más adecuada para tener el tipo de alas que la sociedad necesita que tengan. Su autoestima se eleva usualmente soportada por columnas fuertes de ego, no de espíritu. Los que comienzan a dudar sobre si mismos despuntan sus alas, pelean por tenerlas de un tipo u otro, las esconden, avergonzándose de ser diferentes. Estan también los adultos que nos ayudan, nos empujan, nos ayudan a podarlas a nuestra manera. Se hace más fácil para quien mira hacia dentro de sí mismo, me parece, para quien confía en que existe un orden que no conocemos que solo conoce un ser superior a nosotros mismos, también creo.

Las alas fueron hechas para volar tan alto como un condor, tan corto como una gallina, pero para volar. Los moldes exactos se hacen para hacer ladrillos, que son todos del mismo contenido, no para humanos quienes somos tan diferentes. Afortunadamente las alas se regeneran y la mejor noticia es que ya no con un material que se corta con cualquier tijera. Bueno, como en cualquier obra, depende del obrero y del material.

Mis alas siento que crecieron significativa después de ser desenpolvadas desde Diciembre del ano pasado. No son blancas, son de colores, claro. Cuando lloro como lo hice hoy se recogen en la espalda y me hacen sentir en el lugar más seguro del mundo: dentro de la barriga de mi mamá.

Lloré porque cuando tuve rabia de sentir continuamente la sensación de estar TENIENDO que agradar y controlada por bobadas, me dio rabia, mucha rabia. En este punto del escrito siento estar revelando algo adicional que usualmente no revelo: SER MUY DEBIL, TAMBIÉN. Cuando me di el espacio de hacerlo y como una ninnita, me senté en la playa cuestionando en voz alta, “porqué no me siento bien?” repasé mi día, repasé mis días desde que la incomodidad que tengo comenzó. Sin cuestionarlo más, acordándome de Nati para no JUZGAR y de Ani Mahecha quien hoy me sugirió RESPIRAR, así lo hice, pedí a Dios, lo comenté con mi hermana al mirar al cielo.

Lloré y ahora me siento mejor. Llorar obliga a respirar profundo. Si alguien no se ha dado cuenta de este detalle, martílleze un dedo o busque un recuerdo bien triste. Creo que los controladores de mi casa en la isla pensaron que me estaba fumando algo extranno en la playa. Lo que no creo que se hayan sospechado es que mi desaparición no fue más que una pataleta, fue un despertar.

Manana quitaré todas las ratoneras del mueble de la entrada después de sacudir mis alas tantas veces despuntadas, alimentadas, amputadas, de colores, ahora en crecimiento, confío en que son fuertes. Manana en la salida de campo a Isla Reonda les voy a dejar ver a mis companneros mis alas cada vez que traten de despuntarlas. Les dejaré despuntar unas plumas que ya no están agarradas para que crean que los dejé hacerlo. Juego el juego de ellos y así no quedo envuelta en la escala de poderes en el que me quieren incluir. En vez de hacer el esfuerzo por agradar, voy a amar, mientras me acordaré sin mencionarles nuestra frase favorita subiendo a Ciudad Perdida con mi prima Cami y con Nati: “Dejar Ser"

Ahora a dos días de volver a tierra. Clari no está conmigo y sigo viajando sola por ahora, por algo será.....

2 comentarios:

  1. De lo que estoy seguro es que de poco sirvió podártelas......pues ahora son tan grades y te han llevado tan lejos...que no esta en mi imaginación hasta donde vas a llegar .....sigue volando y desplegando tus alas......sin negociar ni un ápice tu dignidad.....solo siente el aire y déjate guiar por el azul profundo del cielo y del Amor.....el Creador sabrá como guiarte , El te bendecirá ........y también estará disfrutando de tus locuras!

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  2. No, estas sola mujer en el camino siempre van a aparecer luces y guías que te van a acompañar de los cuales vos vas a tomar enseñanzas y ellos de ti porque en esta vida todos estamos para aprender algo y para enseñar algo. Y en este viaje o en esta renovación tus alas van creciendo y al mismo modo cambiando. unas plumas naciendo y otras cayendo.. para despedirme te dejo este poema que me pareció muy lindo. un abrazo grande.

    Ricardo Güiraldes
    Nombre del Poema: Viajar

    Asimilar horizontes. ¿Qué importa si el mundo
    es plano o redondo?
    Imaginarse como disgregado en la atmósfera,
    que lo abraza todo.
    Crear visiones de lugares venideros y saber
    que siempre serán lejanos,
    inalcanzables como todo ideal.
    Huir lo viejo.
    Mirar el filo que corta una agua espumosa
    y pesada.
    Arrancarse de lo conocido.
    Beber lo que viene.
    Tener alma de proa.

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