domingo, 1 de mayo de 2011

"Y porquè no se quedan una noche màs? Cual es el afàn?".

"Y porquè no se quedan una noche màs? Cual es el afàn?". Es la popular frase que nos ha atado màs de una vez de pies y manos, con la voluntad de niños en una heladería. De repente alguna de las dos empuña la mano y decide no dar su brazo a torcer, evitando caer en seguir largando el momento de dejar el lugar que nos atrapó, la gente nos enamoró.Creo que esa es una de las razones por las cuales hay que viajar mìnimo de a dos personas. Nos turnamos los papeles unos màs ecentuados una una que en otra.

Despues del famoso ataque bacterino Ecuatoriano llegamos a Vilcabamba, pueblo que comparte pàginas del libro con grandes pueblos y ciudades a pesar de sus cinco por cinco cuadras de embergadura. Llegamos como casi a todos los lugares, por recomendación, por charlar con la gente, por chismosas...

Entendí la fama que el libro otorga, que la gente atribuya y de la cual fui testigo en el momento en el que los locales y yo compartimos la misa el jueves santo. Fue ese instante del sermón cuando ya estuve cansada de los pies y empecé cambiar de pierna de apoyo acompañandolo de bostezos, cuando me sentí como la verdadera anciana de mi banca a pesar de que 5 personas sumaramos 500 años mal contados. Sus caras y manos era lo único que en ese momento algido de la misa, revelaba su edad. Sus cuerpos erguidos, mirada intensa a pesar lo de párpados caídos me hizo pensar que es un hecho, la gente aquí vive más. Gracias a su fama de longevos son famosos, vendiendo el agua a la que le atribuyen propiedades milagrosas. Los estranjeros tratan de copiar sus costumbres ante lo cual ella, una anciana hermosa sentada en la banca del parque me dice toda risueña, "...ya los tiempos no son como antes". Me deja a medias con la respuesta despues que pensé que con esa simple conversación el secreto me habría de ser revelado. Me bañé en las aguas heladas del río, caminé, reí con la gente. Fuimos Chef y Suschef con Clari en la casa de la cual no nos queríamos ir. No se si fue el agua, las ganas de volver o el hermoso lugar que es Vilcabamba pero ahora siento diez años menos.

Cuando finalmente pudimos salir clandestinamnte de Vilcabamba, una vez la comunidad que insistía que nos quedáramos dormía, nos sentimos una vez más a la deriva pero eso si acompañadas una de la otra y de todo nuestro séquito de angeles. El gran día de pasar tan temida frontera etre Ecuador y Perú había llegado. Después del largo trayecto de bus hasta la ciudad fronteriza Macará, donde el calor es infernal esperamos allí 6 horas para poder pasar la frontera en bus hasta Piura, sellar nuestro Pasaporte y recibir el permiso de permanecer el máximo de 90 días. Por segunda vez, despues de entrar gratis a una discoteca en Riobamba por ser colombianas, el señor de la frontera enamorado selló nuestro pasaporte por 183 días.

Huanchaco fue nuestra parada un día soleado a las 6 am. Como de costumbre escogimos el hostal más barato de la lista y como siempre, nos sentó como anillo al dedo. El mar frío del Pacífico, el ceviche picantte de doña Rosita adobado por sus histoias sobre el lugar, conocer las ruinas de Chan Chan, y la counidad de artesanos que siempre nos atrapa, nos mantuvo un par de días. Caí al final cumplí con tener mi primera clase de Surfing, con nuestro amigo y compañero de viaje por los siguientes cuatro días, Kevin un australiano quien apostó por mi entre todos estos surfistas profesionales de traje especial para el frío. Yo en bikini y emoción evidente logré surfear sin gran estilo a pesar de la insistensia de varios por tomar el curso teórico.

Bueno para hacer corto el cuento, estamos ahora en Huaráz, conocida como la Suiza Peruana por estar entre la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra. Entre mujeres poícías, la población de perros más saludable e invasiva que haya visto en una ciudad, postres exquisitos y ceviche de frijol blanco permanecemos en este mini Hostal con Doña Tachi. Ayer llegamos los tres (con nuestro amigo Kevin) a 4.600 msnm con esfuerzo entre una inmensidad de montañas donde se veía la nieve cerca. Llegamos a la laguna 69 donde Clari y yo nos dimos un chapusón de vida en el agua helada, atracción número uno para los demás turistas.

En la noche, asistimos a esta fiesta de la Virgen de Arequipa donde entre invitación a cerveza de parte de los organizadores. gozamos del baile típico todo zapateadito, manteniendo la distancia de la pareja, con gritos intermedios y Orquesta en vivo. Hemos sido invitados hoy a celebrar con una tadre de bailes, Cervezas y el plato tan deseado pero nunca antes probado por nosotras; el cuy.

Desde un computador semi cadavérico vuelvo a escribir despues de varios dìas. Termino asì el ecrito pretendiendo una vez más antojar a quien quiere viajar por Sur Amèrica o entretener a quien quiere seguirnos con un mapa. No creo poder parar de viajar despues de este viaje. Siguiente viaje por Sur América será on quien quiera viajar, unas artesanias para trueque, una maleta más ligera y mi Crayola a quien lograré traer aprovechando el exquisito desorden Sur Americano.

1 comentario:

  1. Que maravilla!! No sere de las que viaje con ustedes, aunque me encantaria, pero sere de las que me deleito con tus historias tan descriptivas que las siento como si estuviera con ustedes!! Un abrazo fuerte!! Alejandra

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