- Cree usted que facebook crea cambios positivos en la sociedad?
La pregunta no fue hecha tal cual la escribí, aunque el sentido sea el mismo. Fue ahí cuando vi mi foto de perfil y la última foto que posteé en Instagram. Ambas gozaban a mi manera de verlas, de bienestar, color, viaje, magia, libertad y familia.
Cualquiera que vea mis fotos del viaje y que sabe que en este momento llevamos casi cinco meses girando, podría pensar que todos nuestros días son así; solo risas y buenos ratos. Hasta hay quienes me han preguntado
Cómo van sus vacaciones?
El viaje que llevamos tiene altibajos, con muchos buenos momentos, momentos de incertidumbre, momentos mágicos y otros de discusión, como la vida misma. Afortunadamente hasta el momento, más momentos altos que bajos. Claro que no tengo ganas de publicar fotos de cuando todos nos intoxicamos con un pescado que comimos en una playa de Ecuador ni del momento en el que nos angustiamos cuando no encontrábamos quien nos rescatara intentando cruzar a 4200 msnm de Chile a Argentina, ni algunos otros en los que lo último que se me ocurrió fue sacar una cámara.
Hoy mastico la misión de Facebook y de las poquísimas redes sociales que conozco y me lo cuestiono. Sinceramente, cuando subo a mi página fotos como las que publico, lo que busco sobre todo es inspirar a otros y que quede para mi y mis hijos un recuerdo de lo que estamos haciendo. Hoy específicamente busco que otros que ven las fotos quieran agarrar la mochila y salir a comerse el mundo a mordiscos o que empaquen a la familia en su carro y se atrevan a cruzar fronteras... o que hagan algo con lo que han soñado pero que por mil y una razones no se han animado a hacer hasta el momento. Aun así, sé que las fotos que subo pueden también fastidiar aunque esa no sea mi finalidad al publicarlas.
Sin hoy ser de quienes pasan tiempo revisando historias y fotos de la gente vinculada como amigos a mi facebook, reconozco que en la época en la que lo hice a ratos sentía malestar al ver fotos de otros constantemente sonrientes y en lugares fantásticos. Dejé casi por completo facebook cuando me di cuenta del tiempo que perdía y que lo que generaba en mí la mayor parte de lo que veía, era juicio hacia mi misma comparándome con los demás. Es como que a mi cerebro así como al de varios con quienes he tocado el tema, le costaba asimilar los momentos "posteados" como momentos "mostrables al mundo"; el cerebro se quedaba dando vueltas de trompo asimilando que lo que veía era la vida de los demás, no solo una parte; lo de mostrar.
Por todo esto, hoy quisiera que entendamos de una vez por todas que detrás de las sonrisas de facebook, no necesariamente hay perfección; no necesariamente una vida perfecta acompaña a una foto en la que hay gente sonriendo. He visto gente, mucha gente pasando horas tomándose "selfies" intentando lograr imágenes merecedoras de ser subida a facebook. El otro día una familia llegó a la hermosa playa en la que estábamos en Ecuador, Playa Negra, en donde habíamos pasado todo el día entre pintarnos el cuerpo con la arena negra y saltando al mar para quitarnos la pintura. Sin perder tiempo y como domesticados para hacerlo, se ubicaron abrazados de espalda al mar. Con la sonrisa más amplia también entrenada y una leve inclinación de cabeza, arreglo de pelo y gafas de sol, tomaron varias fotos y dejaron de hacerlo solo cuando al verlas, estuvieron de acuerdo en que " ésta ya está buena para el facebook!"Me atrevo entonces a pensar que con la adicción a las redes sociales, la mentira en la que fácilmente podemos estar cayendo es en creer que todos menos nosotros mismos tienen una vida perfecta; que los demás sí la tienen. Al menos eso fue lo que pensaba antes de renunciar a ser absorbida por las redes sociales como inhaladores de oxígeno. Me di cuenta que me estaba alimentando de lo que hacían otros y que sin proponérmelo, me estaba juzgando constantemente acerca de lo que yo soy, tengo, hago... y en si distrayéndome de mi propia vida; de darle valor por lo que es y enfocarme en lo que quería hacer, sin estar perdiendo el tiempo en lo que los demás hacen o dejan de hacer.
No envano hay tanta gente sobreviviendo gracias a fármacos que los desconectan levemente de la realidad, tantos que van por la vida en adicciones bien vistas como el alcohol o clandestinas y regularmente vistas como las demás drogas. Con razón que hay tantos que se suben a la rueda para poder sobrevivir y atiborrados de trabajo y condicionamientos sociales, anulan su propio yo porque al final de cada día les resulta más fácil alabar y dar valor a lo que hacen los demás que a lo que hacen ellos mismos y a lo que podrían llegar a ser y hacer.

Valorar más a los otros y compararnos constantemente, cayendo en fuertes críticas hacia nosotros mismos solo a partir de ver lo bonito de la vida de los demás, creo que es una de las peores condenas que carcomen a nuestra sociedad. Por eso hoy quiero invitar a todo aquel que se conecta a las redes sociales, a las noticias, a todo eso que está afuera, que revisen si les está sirviendo para construirse o para destruirse por dentro. No todo es malo claro que no. Hay cosas hermosas en las redes sociales de las que podemos aprender un montón y que nos están ayudando a ser mejores seres humanos. Facu es por ejemplo un experto en encontrar cosas interesantes en facebook; temas que lo construyen y no lo destruyen.
Hoy, miedosa de esa pregunta que me hizo facebook, creo con el corazón que debemos enfrentarnos a a las redes sociales con criterio, sabiendo que lo que me hace bien a mi no necesariamente le hace bien a mi compañero y viceversa. Conectarnos a redes sociales debería ser una actividad que realicemos a consciencia preguntándonos si las redes nos están invitando a alimentarnos de la vida de los otros o a disfrutar de lo que los otros hacen, aprovechando la nuestra.
Me quedo entonces pensando cómo haré con mis hijos en el momento en el que ellos quieran también navegar en las redes sociales. Como no tengo la respuesta como a tantas otras preguntas que tengo, supongo que intentaré guiarlos de la mejor manera. Así como ayer, cuando me di cuenta que estaban viendo un video en youtube sobre una niña que jugaba con plastilina, salí corriendo por la plastilina, les apagué el computador y nos pusimos a jugar. Ahí pude actuar. Ahora puedo actuar que son chiquitos. Creo que la única forma será ir de a poquitos explicándoles todo el rollo que narré en este escrito de a poquitos para que el día en el que ellos tengan la independencia suficiente para hacerlo, tengan las herramientas para elegir de la mejor manera posible.... ojalá de la manera en la que ellos primero, se estén haciendo bien a sí mismos, segundo, a los demás.





Laura claro que queremos ver , las sonrisas y no los llantos . Por las risas reímos con ustedes. De los llantos no nos lo cuentes , nosotros los presentimos y siempre nos unimos en una oración por ustedes!!! Los queremos mucho!!!
ResponderEliminarLaurita, con siempre esperando ansiosamente tu crónica la cual me devoro cuando llega de un solo tirón. A estas altura de mi vida no creí que con tus reflexiones pudiera aprender tanto sobre la vida. Ojalá en el pasado hubiera visto las cosas que qué para ti son tan naturales y que definitivamente conduce hacia la felicidad.
ResponderEliminarLes mando un abrazo.
Que lindas cronicas Laura. Te conoci ayer en el cumple de Lucia. Maravillada en verte jugar con tus hijos y Facu. Una familia llena de vida, alegria y luz!!! Muchas felicidades!!
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