viernes, 1 de junio de 2018

A pocos días de salir


El 16 de Abril de este año, fue la fecha en la que decidimos salir de viaje en el bus. La valentía nos llenaba el pecho de energía, la imaginación de ilusiones y el corazón de amor, por estar finalmente decidiendo cumplir el sueño que llevamos persiguiendo por tanto tiempo.  





Ojalá el miedo lo pudieramos usar para lo único que realmente me sirve: para estar alerta. De esta manera cumpliría a raja tabla con hacerla lista de pendientes, y de hecho, lograría hacer una única y eficiente lista de pendientes. No se me escaparía detalle. Los chiquitos tendrían todo lo que tienen que tener al día, nosotros también y nuestra nueva casa, La Peregrina, ni se diga. Con eso, llegando a mostrar papeles en cualquier frontera o ante el pare de un policía, no pasaría lo que usualmente pasa: tengo el corazón en la mano palpitando a mil revoluciones pensando en que tal vez algún detalle lo pasamos por alto creyendo que con seguridad hubo algo que se nos olvidó hacer.

Ojalá mi cabeza fuese así de impecable con el orden, pero como no lo es, día a día, en este interminable conteo regresivo, intentamos mantener la calma para hacer de los preparativos una experiencia agradable. Cada mañana comienza con un angustioso recuento mental de lo que no hemos hecho, pensamiento que logro hacer a un lado cuando pienso en que Facu y yo coincidimos en lo mismo: Si hoy estuviéramos en el 2028, diez años a partir de ahora, seguramente nos arrepentiríamos si no intentamos hoy cumplir el sueño por el que estamos trabajando.

Ese pensamiento nos mueve y nos hace volver a la pista para seguir adelante con el circo. Por otro lado y no menos importante está lo que crea controversia en mi corazón: me voy lejos de mi familia. Qué ganas de llevármelos conmigo! de que al menos Ema y Antonio se llevaran a sus abuelitos a todos lados como un llavero y que a diario gozaran entre ellos tal como lo hacen. Para mí, verlos jugar, hacerse compañía, entregarse tanto amor es algo que hoy me alimenta el alma. Lo que sé es que hoy debo pensar en nuestro futuro como familia, como pareja y sobre todo en mis hijos. Llevamos dando vueltas al rededor de Bogotá durante ya casi cuatro años y nada que encontramos un lugar donde queremos echar raíces. En total son 6 años los que llevamos con Facu en los cuales hemos pasado por 7 mudanzas. Más mudanzas que años es una locura!

Así es como hoy sabemos que de no salir a buscar lo que sospechamos que vamos a encontrar, estaremos siempre arrepentidos de no haberlo intentado. Hoy sabemos que la tranquilidad y paz se deben llevan adentro, que no hay un lugar que nos las vaya a entregar. Lo que si creemos cierto y a lo que apostamos, es que definitivamente el lugar en el que echemos raíces nos dará la posibilidad de vivir un estilo de vida que queremos: más descomplicado, en contacto con la naturaleza entre ríos, montañas, deportes y donde podamos tener una vida en familia más acorde a lo que queremos que sea: También que tendremos la posibilidad de trabajar en lo que queremos, con el tiempo suficiente para estar, entre amigos y con posibilidades de regresar a Colombia al menos una vez al año. 

Por ahora queremos viajar. Según el itinerario marcado, la fecha de salida definitiva era 6 de Junio porque Juanse, un gran amigo, se casa el 9 de Junio en la ruta hacia el sur Colombia, cerca a Neiva a unas 6 horas de aquí. Siendo esta una excelente excusa para arrancar, los tiempos no nos dan. Soy testigo del durísimo trabajo que le ha metido Facu al bus y yo en el detrás de escena con chiquitos, casa y demás. Ya seguros de no llegar a tener todo listo para el 6, hemos decidido tomarnos esta primera salida y regreso como viaje de prueba, para ver cómo se porta La Peregrina en las calles con todo tan recién armado. Haciéndolo así, sabremos qué nos hace falta para complementarlo y un par de semanas después lograremos despegar del todo. 



Siento que ese despegue será lo más difícil pero una vez estemos allí, en nuestro día a día, aventurando con nuestros hijos, la angustia se habrá terminado o al menos disminuido considerablemente. Lo que sé que no termina y quiero que mi familia extendida sepa es que el cariño no se modifica y el anhelo por tenerlos cerca nunca termina. Esto no significa y es el trabajo que hago, que no la vayamos a pasar bien. Cada día de viaje es y será un regalo que disfrutaremos con gratitud de lo que el camino nos vaya trayendo.

Hoy siento que nos debemos este viaje por nuestra esencia, porque tenemos la oportunidad de contar el uno con el otro y acolitarnos a hacerlo. También porque Antonio y Ema están chiquitos y estamos convencidos de que hoy lo mejor que les podemos dar para su vida es nuestro tiempo, amor y que vean en nosotros a los papás que lo dejaron todo por cumplir su sueño. Hace dos años, cuando Ema tenía un mes hicimos un viaje corto de un mes por Colombia pero ese no era el momento de partir a un viaje más largo, porque todavía era chiquita, porque necesitábamos que estuviera fuerte como lo está hoy.






Por todo esto, hoy creo que no se trata de evaluar si lo que hacemos está bien o mal. Muy posiblemente hay quienes crean que está mal porque como sociedad no estamos acostumbrados a que haya gente que lo haga de esta manera y habrá quienes piensen que está bien por tantas razones de las que me alimento para seguir adelante. Este es entonces un viaje para nosotros cumplir nuestro sueño (con mucho amor y trabajándole  mucho al miedo), sabiendo que la vida no la tenemos comprada y que más nos vale vivirla hoy de la mejor manera posible. También es un viaje para que otros se animen a cumplir sus sueños, para que quizás tantos otros se animen a viajar con su familia en una casa rodante o para que quienes quieran nos acompañen por medio de nuestros escritos, fotos y videos; dándonos palabras de aliento y la mejor energía. 

No siendo más, tal como lo hice en el escrito anterior, si alguien que lee esta página se le ocurre alguna manera de que podamos recaudar dinero, estamos abiertos a propuestas. 




 El día en que compramos el bus                La Combi: el sueño de viajar hace 4 años






1 comentario:

  1. Leí por ahí que la mejor manera de empezar, es empezando y bueno, eso están haciendo y sí, se te van a escapar cosas del radar y después vas a pensar que hubieses podido hacer algunas cosas diferentes y bueno, es parte de la vida, lo importante es que no lo estás dejando simplemente al azar y aún así estás dejando espacio para la magia y la sorpresa.
    No sé si le pasará a todo el mundo, pero a mi en general las autoridades me dan sustico y así sepa que tengo todos los papeles en regla, se me acercan y como que tiemblo, jeje.
    El miedo es algo importante, no solamente nos hace estar alertas, también nos motiva o aniquila, depende de cada quien, y en tu caso creo que simplemente es una emoción natural por la travesía que emprenden.
    Que todo siga su curso y se siga dando como se tenga que dar.
    Un gran abrazo!

    ResponderEliminar