miércoles, 3 de agosto de 2011

De cuando casi cierro Facebook.

El año pasado pensé seriamente en cerrar facebook. El hecho ocurrió cuando empecé a pensar que la vida de toda la gente que me tiene como amiga es perfecta, claro menos la mía. Al entrar me encontraba por ejemplo con las fotos de unos novios abrazados en una fiesta tal como me habría gustado estar, de quien consiguió entrada VIP del concierto al que yo quería ir, del viaje de mochila que yo quería hacer, estrenando cirugía plástica de la que espero nunca querer. También de las noticias de quien citaba una frase célebre de reconciliación con la vida, el que informaba que se casaba el mes entrante, de quien se había ganado una beca y de quien celebraba la última borrachera.

En ese momento me costaba trabajo aceptar que la razón por la cual cerraría era pura y física envidia. Esa propaganda de alguna crema de cuerpo (cuyo nombre no me acuerdo) que dice: “envidia? Es mejor despertarla que sentirla!”... es cierta y como duele cuando se es quien la siente. Sentir envidia de esa que carcome las tripas es horrible. A punto de lograr mi cometido, dando fin a ese fastuoso círculo virtual lleno de vidas perfectas, tuve una gran conversación con una amiga que me aguanta hasta en los peores momentos.

Entendí y ahora quiero que quien lea este escrito entienda que gracias a que nos enseñaron a competir para agrandar el ego, queremos usualmente mostrar nuestra mejor cara. Los mejores momentos se publican… los peores, se esconden. Acaso alguien ha encontrado en Facebook un estado que diga “estoy deprimido(a), mi novia(o) no me quiere” o “Me equivoqué de carrera, fracasé y ahora comienzo otra” o “Estoy absolutamente horroroso(a)” acompañando este estado con la horripilante evidencia fotográfica en el perfil? Tengo la certeza de que nadie nunca lo ha visto (bueno contados deben ser los casos). Haré el experimento a ver qué pasa...

De pronto la reflexión es sencilla pero creo que sirve inclusive para quienes han opinado sobre mi viaje (lo cual agradezco infinitamente). Es cierto que estoy cumpliendo mi sueño de mochilear por Sur America. Aun así, esto no implica que siempre ando como un ringlete, muerta de la risa, con el escenario siempre color de rosa. Para quien no crea mucho, revise la cabeza de mi compañera Clari a quien varias canas le he sabido sacar con todas las teorías existenciales que argumento cuando los planetas no están bien alineados, cuando las hormonas hacen de las suyas o cuando... ajá!!!. Por eso este viaje no es un paseo. Es como la vida, no es un paseo, es un viaje.

Por eso, cuando más cómoda y contenta me siento, sé que alguna piedrita o piedronón me encuentro a la vuelta de la esquina. Cada vez más logro empujar más piedras con mayor facilidad. Aun así siempre habrá malos días, días de caminos empedrados con tristezas de ayer, con dudas sobre mañana. Sigo en Facebook queriendo mostrar lo mejor de mí, viendo lo que los demás consideran que es lo mejor de si mismos para mostrar.

El camino sigue, y hoy, después de un par de días llenos de piedras, estoy a la puerta de un día mejor lista para abrir bien los ojos para ver las oportunidades, abriendo bien las manos para ser capaz de recibirlas.

3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, hace una semana también quería cerrar FB, exactamente por lo mismo que tú... por física envidia. Gracias por tu escrito... la vida es un viaje, y definitivamente hay que vivirlo. Te adoro mi Lauris.

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  2. Ey por si las moscas... soy Ana Mahecha!

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  3. Hey Ani! no había visto lo que me escribiste, gracias!!! revelé lo inrevelado.... la envidia existe en todos! bueno me alegra que hayas decidido no cerrar tu facebook... cuando estés a punto de volverlo a hacer (porque seguro te va a volver a pasar) lees otra vez el escrito, me llamas (si es posible) si no, me escribes y te respondo lo antes posible. Te quiero montones!!!!!

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