viernes, 24 de junio de 2011

Ultimas horas al son Peruano

Hacer parte de la multitud = deseo de pocos. La exclusividad es lo que nos gusta. Claro que me habría gustado estar sentada en primera fila con los demás "VIPeanos", màs cuando la situación exige un ahorro diario para estirar el dinero al máximo para seguir viajando, este es uno de esos lujos que no existen… unas por otras. Al menos hoy me bañé con agua caliente aunque después mi destino fue hacer parte de la multitud arrabalera que no deja de ser curiosa y chistosa hasta que empiezan a decirse insultos supuestamente graciosos, para mi algo pesados. Por ejemplo la señora junto a mì, para pedirle a un señor delante de ella que se sentarà terminò dicièndole “yo por lo menos nacì de una mujer no como usted que nació de un perro” comentario con el cual quedo loca y termino riendo por no llorar.

Aunque sobrevivir entre la multitud no es mi fuerte, la celebración del Inti Raymi fue un exquisito sancocho de identidad Cuzqueña /Peruana. Cerca de 300 artistas en escena en el Sacsayhuaman (Centro Sagrado Inca en Cuzco, coloquialmente llamado Sexy Woman) nos deleitaron con sus danzas y actuación. Aunque el calor fuera infernal y la multitud el plato fuerte del día, la celebración era algo que debíamos ver. Ahora estoy un poco baja de ánimo porque creo que después de estar por tantos días en medio de la naturaleza, con poca gente alrededor y sin carros, estar de nuevo en la civilización cuesta. Tocará ir a hacer un coctail de pisco para el cual los ingredientes nos esperan y volver por última vez a la fiesta Cuzqueña a batir el esqueleto.

Ayer llegamos de Machu Picchu después de caminar una vez más la carrilera del tren por 33 kms, aunque esta vez fuimos exitosamente arrastradas unos 4 kms por un tren local. No nos colgamos peligrosamente del ùltimo vagòn, solo nos subimos como “Pedro por su casa” y logramos hacer como si buscáramos el DNI (carnet de identificación de los peruanos) antes de ser expulsadas del tren. El plan habría sido exitoso de principio a fin si en vez de entrar como “Pedro por su casa”, hubiésemos entrado “como por la casa de Pedro”. Habernos quedado en la entrada del vagòn y no haber entrado hasta la mitad bien sentadotas, no habría llamado la atención de los guardias ni la curiosidad de los sapos. De haber sido pilladas solo por los guardias el plan posiblemente habría sido exitoso, de los sapos, en este caso una sapa no nos escapábamos ni en sueños y así fue. A mi modo de ver ya nos merecíamos viajar en tren después de ser casi locales, conocidas como las colombianas que trabajaron en el mariposario, quienes sin querer terminaron como modelos de ropa reciclado apareciendo en tele pacìfico y en el periòdico local, y hasta entrando en tres ocasiones al Santuario de Machu Picchu invitadas.

La ùltima entrada a Machu Picchu fue el día del Solisticio de Invierno, Junio 21. En ese caso si funcionò entrar como ya dije que entra Pedro. Bueno y volviendo al deseo de pocos por hacer parte de la multitud, tengo un dato curioso: Para quienes han oído sobre el Santuario Machu Picchu o han estado allì, han de saber que en Wayna Picchu es el “cerro joven” donde solo 400 personas al día pueden entrar. Lo curioso sobre esto es que desde que lo volvieron un lugar exclusivo después de que antes subía quien quería, la gente se esfuerza, madruga, hace fila, pelea y luego entra corriendo como si regalaran pan en la cima. Nos despedimos como nos merecimos y el lugar merece: con rezos, meditaciones profundas, peticiones y promesas por cumplir.

Ya se acaba el tiempo en Perú. Como el paro en la frontera con Bolivia sigue pesado y bajar por Chile sería seguir sometiéndonos al frío, solo nos queda irnos a Brazil. Ahora habrá que hacer cuentas de plata porque por aprender portugués, ya hemos estado en la tarea, claro empezando por comernos el cuento de que es facilísimo. Ya con dos clases formales e informales de nuestra amiga Brazilera Estela, varias clases de unos moachos muy especiales así como el seguimiento juicioso del libro de amor que me regaló el librero de Machu Picchu, el portugués esperamos tenerlo dominado en par patadas.

Desde Cuzco me despido contando una vez más en que ando, para donde voy, cómo estoy a quienes quieran saber y a quienes quieran tener una forma de antojarse de emprender el viaje. Me hace falta hablar con mi gente, la verdad. A veces me hace falta tener momentos en los que no hago nada porque no hay nada que hacer. Me preocupo a veces por la incertidumbre que me genera que hacer al volver. Todo eso se alivia cuando me doy cuenta que estoy en el viaje que tanto soñé. El trabajo que estoy haciendo conmigo misma no es fácil. Sigo en la movida, contando algo porque siempre hay algo que contar.

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