domingo, 17 de abril de 2011

Ahora en Cuenca

“Vé, y viajan las docitas no más?” nos pregunta la vendedora curiosa de la tienda de videos en la que esperamos el bus que nos lleve a Cuenca. Orgullosamente levanto la mirada y afirmo con la cabeza. “Han de tener cuidado las guagüitas”. Entiéndase guagua como niño pequeño. Lo que la señora tal vez no ve bien, es que este par de guagüitas ya no son tan chiquitas, tienen las patitas calientes y la curiosidad a flor de piel como para recorrer el mundo. Por eso van las “docitas”, por eso van como ermitañitas…

Debo contar entre tantos relatos que tengo entre el tintero, que lo mejor de hoy fue ver a este pueblo con actitudes de ciudad en plena acción. Romero y Eucalipto con decoraciones de hoja de palma al igual que manzanas acarameladas y helados eran vendidos a las entradas de las iglesias. La plaza de mercado repleto de olores, colores, sabores, tradiciones y personas (la mayoría indígenas) comerciaban sus bienes. Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, personas hablando en inglés transitaban de aquí para allá entre restaurantes finos y casas modernas como quien transita en la gran ciudad. También como ocurre en ciudades grandes, 10000 personas corrían los 15ks. Cuenca es así, un pueblo hermoso lleno de contrastes, menciones de honor de revistas por ser un gran lugar para aprovechar la jubliación, nombrado como patrimonio de la UNESCO…aun así con un sello en la frente de ser pueblo.

Lo más curioso entre lo curioso fue un momento a las afueras de la “plaza 10 de Agosto” en el que un señor hablando por un micrófono invita a la gente a acercarse para recibir cosas para el hogar gratis. Claris y yo quedamos confundidas entre la gente, los carros y los bienes. Miramos hacia arriba y unas señoras están en un balcón organizando en las varandas calzones, brazieres, coladores, jarras de jugo, medias, sonajeros, manteles y demás curiosidades del hogar. De repente comienza la gente a amontonarse pues estas señoras, cual papá Noel pero en pleno abril, empiezan a arrojar uno a uno los artículos. La gente se lanza a atrapar esta lluvia de corotos, desorden del cual Clari y yo decidimos hacer parte, claro está. Después de ver cómo un señor y una señora discuten por quien se va a quedar con un brazier, yo logro atrapar un cepillo para limpiar pisos y unas pastillas para mejorar el rendimiento de los hombres.

Así es como después de la piñata vamos en busca de platos típicos y encontramos el hornado (nuestra típica lechona), encebollado, fanesca, pescado seco, etc, etc… Como buenas curiosas terminamos comiendo de todo un poco, emocionadas ante la variedad. Nuestro día terminó encendiendo velas en la plaza principal, velas que recogimos ayer después de presenciar un matrimonio y tomarnos fotos con el carro decorado y la pajesita. Decidimos ir y encenderlas hoy para cerrar el día con broche de oro, queriendo compartir con la gente, con niños y niñas que se acercaban a prender velitas pidiendo deseos y entregándonos abrazos con total inocencia.

Quedo con dolor de estómago de probar tantos platos. Quedo con un montón de temas que sigo resolviendo en mi cabeza sobre mi vida. Quedo con un cepillo para el piso y unas pastillas que regalaré en el camino. Quedo con este día en la memoria. Espero haber quedado en la memoria de quienes cruzaron por mi camino.

3 comentarios:

  1. Y seguiras teniendo temas que resolver en tu cabeza pero seguramente nuevos temas pues una experiencia asi te abre el mundo, te abre AL MUNDO... y muchos hoy estaran diciendo: "...y habia docitas, dos guaguitas avalanzandose en el tumulto para reclamar un coro y seguir su camino..." Me encanta tu experiencia, me encanta ese viaje...seguire tu blog!!

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  2. Sé que las docitas colaboraron con el desorden.
    Si bien por decisión propia a ratos eres una guagüita, eres tan grande como lo que has querido enfrentar. Y Claro (con Claris) sé que están dejando huella por donde van pasando. Este viaje te está transformando, pues si bien caminaras todo un continente, lo estás haciendo por la inmensidad de ti misma. La ruta la tengo más o menos clara en el caso de Suramérica .Dentro de ti, solo tú lo decides y estoy seguro que llegarás tan lejos como Chiloé y tan alto como los Andes. Pero no te afanes, como canta de Machado el ‘filosofo’ Serrat : "se hace camino al andar, golpe a golpe ...,verso a verso..." .
    Sigue adelante,Dios te acompañe.
    Un beso.

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