Mientras cocino,
lo escucho atentamente hablando con un niño al otro lado del bus. Como siempre,
me gusta saber de qué habla con otras personas diferentes a Facu y a mí.
“Si, este bus es
mi casa” dice Antonio con tono de estar respondiendo repetidas veces a una
misma pregunta.
“No, este es tu
carro. ¿En él van a su casa que queda dónde?”
“Esta es mi casa,
mi casa sobre ruedas”
“Y entonces
ustedes son pobres?”
Con la sospecha
de que mi hijo no sabría responder a tan inmensa pregunta, me acerco. Haciendo el esfuerzo de estar presente sin decir
una sola palabra, solo observo. Antonio levanta los hombros y con su típica
cara de timidez me mira. Al hacerlo siento que necesita que le lance un
salvavidas…
“Imagínate que
lejos de ser pobres, somos muy ricos porque en nuestra casa sobre ruedas, podemos
ir donde queramos!” le cuento al niño.
Sabiendo que en
mi tono de voz había algo de ironía como leona defendiendo a su cachorro, quise mantenerme en una conversación de
niños. Con mi intervención, la conversación terminó. El niño se fue con su
familia quienes parecían estar pensando igual que el niño. Tal vez sea mi
interpretación, pero a veces se siente cuando la gente mira con cara de no
estar entendiendo en absoluto porqué una familia viaja como lo hacemos; quizás ese niño manifestó
verbalmente lo que para la familia éramos: pobres. De repente, mi hijo quien
pensé que se daría vuelta para correr a jugar me pregunta:
“Mamá, qué es ser
pobre?”
Sentí entonces
por primera vez el escalofrío de una pregunta grande, cuya respuesta debía ser
inteligente y a la vez masticable para un niño de 5 años.
Pensé entonces en
la riqueza material; en gente que conozco que tiene mucho o poco a nivel
material. Casi a punto de responder, pensé entonces en la pobreza y riqueza: a
nivel familiar, social, espiritual.
Tardando mucho en contestar queriendo no responder a la ligera, le pedí que me diera un tiempo para pensarlo. Recordé entonces a la gente más rica que conozco y a la más pobre que conozco. Sin siquiera proponérmelo, los más ricos aparecían en autos lujosos, grandes mansiones y elegante forma de vestir. Los más pobres, al contrario: gozando poco de cosas materiales.
Tardando mucho en contestar queriendo no responder a la ligera, le pedí que me diera un tiempo para pensarlo. Recordé entonces a la gente más rica que conozco y a la más pobre que conozco. Sin siquiera proponérmelo, los más ricos aparecían en autos lujosos, grandes mansiones y elegante forma de vestir. Los más pobres, al contrario: gozando poco de cosas materiales.
Presionada por
esos ojos de quien aún siente que sus papás poseen la verdad, se me ocurrió una respuesta
que no era mía pero que agradezco a las musas de la inspiración por haberme
rescatado en ese momento:
“Creo que los más
pobres son los que teniendo mucho o poco no disfrutan,
mientras los ricos, teniendo mucho o poco, disfrutan.”
Agradecida con
haber compartido esa respuesta la cual no estaba dentro de mis posibles
conclusiones, me sentí inmensamente rica con haberle compartido a mi parecer tan brillante respuesta con mi hijo.
Y así, con el
aparente mayor entendimiento de la situación me dice Antonio:
“Ah! Así que nosotros
somos ricos y pobres!”
Una vez respondió
con gran desparpajo, salió corriendo tras su hermana a la playa.
Mientras tanto yo, inmersa en la confusión de su respuesta me quedé ahí,
esperando que me explicara un poco más. Supuse entonces que mi análisis era
propio para un adulto no para un niño de 5 años, que las musas se habían equivocado en darme ese mensaje para ese momento.
Ahora resulta que
al pasar los días y en estos casi 3 meses de viaje, me voy dando cuenta que mi
hijo, en su contestación alocada y sin mucho filtro, tiene toda la razón: a veces somos ricos y a veces pobres.
Viajando de la
manera como lo hacemos, nos enfrentamos constantemente a experiencias nuevas,
donde siempre se pone a prueba la paciencia, nuestro nivel de agradecimiento y
de recibir o no la vida tal como es.
Quisiera decir que hemos sido solamente ricos, pero estaría mintiendo. Ricos hemos sido cuando hemos estado agradecidos de correr por la playa con nuestros hijos, de una comida sencilla, de aceptar con felicidad las incomodidades del camino, de disfrutar de estar en el presente, de respirar, de agradecer.
Quisiera decir que hemos sido solamente ricos, pero estaría mintiendo. Ricos hemos sido cuando hemos estado agradecidos de correr por la playa con nuestros hijos, de una comida sencilla, de aceptar con felicidad las incomodidades del camino, de disfrutar de estar en el presente, de respirar, de agradecer.
Aun así, pobres
también hemos sido. Hay veces en que el día a día nos cuesta. A veces no hemos
sido agradecidos y cansados, terminamos esperando más de los demás, no somos
pacientes y así, vamos perdiendo también momentos que no vuelven en los que no
logramos disfrutar. De cuando hemos sido pobres solo puedo pensar que sencillamente no hemos estado presentes...
Así es como mi
hijo tiene toda la razón, somos ricos y pobres. Hoy solo espero y es mi meta, ser más rica que pobre. Hoy pido todos los días tener a nivel material lo que
necesitamos y lo que queremos para estar bien. Pido que tengamos buena salud, que estemos siempre agradecidos de las situaciones que se nos presentan dispuestos a aprender y
a la vez que seamos inmensamente ricos para lograr disfrutar cada momento al
máximo.
La pregunta del
niño de la playa la veo como el reflejo del tabú de una sociedad que está ciega
por conseguir los medios materiales para “ser felices”.
Siento que la gente le tiene miedo a no tener, a tener menos y así, a sentirse menos. También lo he sentido, es un sentir totalmente humano. Hoy lo veo a diario. En términos generales quienes se detienen a hablar con nosotros, que son la mayoría, admiran lo que hacemos y muchas veces quisieran hacerlo ellos mismos. Hacer una pausa de una vida convencional para viajar con la familia es un sueño que muchos tienen pero que pocos nos animamos a cumplir.
Siento que la gente le tiene miedo a no tener, a tener menos y así, a sentirse menos. También lo he sentido, es un sentir totalmente humano. Hoy lo veo a diario. En términos generales quienes se detienen a hablar con nosotros, que son la mayoría, admiran lo que hacemos y muchas veces quisieran hacerlo ellos mismos. Hacer una pausa de una vida convencional para viajar con la familia es un sueño que muchos tienen pero que pocos nos animamos a cumplir.
Hoy me doy cuenta
que es normal que eso suceda. Estamos en una sociedad que nos ha acostumbrado a
sentir carencia, a sentir fobia de ser menos, de ser pobres (a nivel material).
Hoy con nuestro
viaje buscamos hacernos ricos de muchas maneras. Tal vez no necesariamente a
nivel material, o tal vez sí. Quien quita que se cumpla mi sueño de poder vivir
de escribir, de motivar a otros a que cumplan sus sueños, con charlas, con
escritos; pues motivar me motiva.
Así es como una vez más, la vida, el camino y esta vez mi hijo me dan una lección; una lección poderosísima que espero no olvidar.
Así es como una vez más, la vida, el camino y esta vez mi hijo me dan una lección; una lección poderosísima que espero no olvidar.





Exelente Lau!
ResponderEliminarGozar en familia es la riqueza mas grande que nos da Dios!!
ResponderEliminarAsí Laura ,Ema ,Antonio y Facu , ustedes son los mas afortunados del mundo!!! Nada tiene mas valor!!
Mi Lauris, que bonito este escrito y tiene mucho de cierto. Ayuda a reflexionar sobre lo que tenemos y lo que es importante. Es increíble lo que podemos llegar a aprender de nuestras experiencias con nuestros hijos.
ResponderEliminarSigue escribiendo y cumpliendo tus sueños que seguro te van a llevar muy lejos!
Gigante lau. Muy buena reflexión. Y q excelente moraleja de la vida. A seguir viajando
ResponderEliminarLaurita que hermosa reflexión y así es a veces los ricos son desdichados y los pobres disfrutan cada instante como nunca y son felices.
EliminarMe conmovieron vuestras historias.
ResponderEliminarEn especial esta. Les felicito x tener la valentía de viajar y Yo le diría a tu hijo q Uds. son inmensamente ricos. Cuando pasen x Iquique, Chile, me gustaría poder conocerlos y compartir con Uds. Mi nro. es el 986122652. Desde ya cuenten con un Amigo. Un gran abrazo viajeros, y q tengan muchas y buenas aventuras. Andrés Hume.