lunes, 10 de septiembre de 2018

Cosas de viajar así

De haber cobrado la foto con La Amarilla, ese día nuestros bolsillos habrían reventado de dinero. Imaginé tarde que haber puesto un tapete rojo para quien quisiera subirse a nuestra mansión, habría sido una gran idea. Ya adentro, les habríamos contado la historia que hay detrás del viaje. De hecho es así como lo vamos a contar en una siguiente oportunidad:

Con Facu nos conocimos hace 6 años y medio en Bolivia, ambos de mochila. Muy pronto, cuatro meses después, aun viajando de mochila, nos enteramos que seríamos papás.


Luego, ya instalados en Argentina, la gana de volver a viajar fue tan fuerte, que soñamos con comprar un bus y hacerlo casa. Mientras lo conseguimos, viajamos por lugares turísticos con el carro lleno de mercancía: vino, pan relleno, mandalas, pulseras, gelatinas y hasta ensaladas de frutas. Una vez vendido todo, regresábamos a casa.
Mientras yo estaba embarazada poníamos un colchón arriba de las cajas de vino para poder dormir dentro del carro y sentirnos viviendo en un carro casa. Ya con Antonio a bordo, lo sentábamos dentro de su sillita en medio de toda la mercancía y entre venta y venta, parábamos a refrescarnos en el río.

Como buenos andariegos de alma gitana, conseguimos una Combi Volkswagen con el sueño de viajar con nuestro hijo de 1 año hasta
Colombia. Estaba tan destruida y los ánimos se agotaron tanto, que a los 4 meses de trabajarle, decidimos abortar la misión. Yo quería que intentáramos estar cerca de mi familia.

A los dos años de estar en Colombia, casi a punto de que naciera nuestra hija, conseguimos el bus amarillo escolar, el cual inicialmente llamamos La Peregrina. Nos aseguramos de que a diferencia de la Combi, el motor estuviera perfecto y que en cualquier lugar del viaje se pudieran conseguir repuestos en caso de necesitarlos. También un requisito fue que la carrocería estuviera intacta. Parqueada por más de 2 años en el centro de Bogotá, después de trabajar 15 como bus escolar y pareciendo como si su vida útil hubiese terminado, llegamos nosotros a convertirla en parte de nuestro sueño.

Nos tomó 2 años más salir a viajar pues al poco tiempo, viajando un mes por Colombia, entendimos que era muy pronto para hacerlo, pues nuestra hija de 1 mes debía estar más fuerte para emprender un viaje largo. Hoy, dos años después de aquella compra, salimos por fin, decidiendo que La Peregrina tiene más cara de La Amarilla y que como salimos a pesar de todo lo que la estructura mental nos indica y lo que la sociedad nos sugiere, nuestro lema es "Como sea pero viajo".

Ya terminada la breve historia que obviamente está mucho más llena de matices, las personas van a querer tomarse fotos adentro de La Amarilla. Imagino una típica foto de familia en la que el papá estará al volante, los demás adultos de la familia en los asientos del frente y luego por todo el bus un montón de caritas chiquitas sonrientes, todos listos para la foto "del facebook"

Después del recorrido, charla y fotos en la mansión, les diremos que el pago es de carácter voluntario y con los nuevos imanes y stickers seguro nos comprarán y será posible que al menos lleven una gorra. Qué lindo es generar en la gente el deseo de cumplir sus sueños. Qué lindo es inspirar. Fue pura emoción cuando un día de viaje, en Filandia, Quindío, una familia completa nos bombardeaba a preguntas para lograr entender cómo es que alguien hace algo así; cómo consigue un bus, lo modifica todo y luego emprende camino.

Adicionalmente, en términos generales los interesados se emocionan cuando se dan cuenta que la placa del bus es colombiana y que en la familia somos mitad colombianos. Al ver argentinos viajeros, la gente normalmente no se sorprenden. Siendo colombianos sí. Dicen que se emocionan al ver que colombianos como ellos mismos están viajando como lo hacemos; que si es posible.

"Ustedes están cumpliendo con lo que yo siempre he soñado" o "eres colombiana? pensábamos que quienes hacían algo así siempre eran de otros países". Qué lindo es inspirar y ojalá que esas manifestaciones de admiración, sigan opacando aquellas opiniones de miedo o gestos de desagrado de quienes no están de acuerdo con lo que hacemos.

Y si, viajar como lo hacemos es lindo, es muy lindo. No es siempre color de rosa pero es ahí, cuando hay retos que no son tan fáciles de capotear, cuando debemos repetirnos a nosotros mismos : "Finalmente, nosotros elegimos viajar así". En un siguiente escrito daré más detalles al respecto...


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